Seis de cada diez granadinos siguen sin confiar en la mejoría económica

Seis de cada diez granadinos siguen sin confiar en la mejoría económica

Sólo un tercio de los granadinos encuestados por el CIS el año pasado cree que el Estado autonómico no necesita una reforma

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

Más de la mitad de los habitantes de la provincia cree que, a pesar de tres años consecutivos de anuncios de recuperación, la situación económica de España sigue encajando en los calificativos «mala» o «muy mala». Son muchos menos que en los peores años de la crisis; en 2013, por ejemplo, llegaron a ser nueve de cada diez. Sin embargo, el dato muestra que la percepción de mejora en la coyuntura está muy lejos de ser tan generalizado. Así lo constatan los datos de más de diez mil encuestas que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizó a ciudadanos de la provincia en los últimos veinte años, entre 1997 y 2017, y que ha analizado por vez primera IDEAL.

Se da la paradoja de que, aunque prácticamente seis de cada diez (el 57,7%) de los encuestados aseguró considerar la situación económica española como mala o muy mala, al ser preguntados por la percepción de su situación personal el porcentaje de granadinos que usó este término para describir su estado bajó hasta cuatro de cada diez (en concreto, el 41,7%).

El cristal con el que se mira

Al actual director del Departamento de Ciencia Política y Administración de la Universidad de Granada, Juan Montabes, que también forma parte del Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía (CADPEA), la entidad que elabora el Estudio General de Opinión (EGOPA) desde 2002, y que ha dedicado buena parte de su vida laboral a escudriñar y elaborar encuestas, no le sorprende la existencia de este descuadre que sólo lo es en apariencia. Para explicarlo, Montabes recurre a la teoría. En concreto, al Teorema de Thomas, uno de los principios más citados en los estudios sociológicos: «Si las personas definen una situación como real, esta lo es en sus consecuencias». O lo que es lo mismo, que no importa tanto que una cosa sea verdad o no, sino que sea entendida por el público como tal. Lo ejemplifica con un caso que define como extremo: «Si yo soy el alcalde y digo que he hecho un puente, lo importante no es que yo haya hecho el puente, sino que la gente tenga la percepción de que el puente está hecho. Si tú convences a la gente de que el puente está hecho, da igual que no lo esté». Un análisis que no suena en absoluto extraño en la época de la posverdad y las 'fake news'.

Cuestión de percepciones

Así pues, existe una distancia entre lo que el encuestado considera como situación general y aquello que percibe a pie de calle en su día a día. Así es posible explicar, por ejemplo, que en el último lustro los granadinos a los que el CIS preguntó por su situación económica asegurasen que iban a mejor mientras los niveles de renta se mantenían sin alteraciones. En 2013, el 32,27% de los habitantes situó el nivel de ingresos del hogar en menos de 900 euros; el 47,87% lo hizo entre los 9.000 y los 3.000; y el 5,32% por encima de esta última cifra. El porcentaje que falta se debe a quienes no quisieron contestar a las preguntas de este organismo. Cuatro años después, las variaciones no superan los dos puntos porcentuales, por lo que simplemente podrían formar parte del margen de error inherente a cualquier encuesta a causa del tamaño de la muestra.

En lo que concierne a las perspectivas de cara al futuro, solo dos de cada diez encuestados por el CIS en Granada en 2017 creen que el año que ya corre será mejor que el pasado, mientras que seis de cada diez creen que seguirá igual o irá a peor. Es significativo que el porcentaje de los granadinos que ve el futuro económico con optimismo haya descendido en casi diez puntos desde 2015. Aquel año las trompetas de la recuperación sonaron con fuerza en los discursos oficiales y los debates parlamentarios. Las esperanzas de salir del agujero crecieron. Como asegura el profesor Montabes, mucha gente se está empezando a acostumbrar a esta inacabable crisis como la nueva normalidad.

Polarización política

Uno de los procesos fundamentales que ha vivido la visión política de los granadinos, de forma similar a la del conjunto de España, es de progresiva polarización a raíz de los años de crisis. Siete de cada diez granadinos consideran la situación política española como mala o muy mala. El conflicto catalán solo ha confirmado esta tendencia, que además ha servido para despertar sentimientos identitarios que hacía décadas que no se veían con tanta fuerza en la región, al menos por lo que se desprende de los datos de las encuestas del CIS.

Al cierre de 2017, solo uno de cada tres granadinos creía que el modelo de Estado español actual no necesita una reforma, independientemente de la dirección en que esta se produjese. Este grupo de población ha descendido más de diez puntos en solo un lustro; en 2011 eran el 44%.

Además, se ha triplicado el número de encuestados en la provincia que es partidario de volver a un modelo de recentralización total del Estado, lo que supondría la desaparición de las comunidades autónomas; según el CIS, ya son uno de cada cinco granadinos (el 21%).

Para Carmen Ortega, que también forma parte del Departamento de Ciencia Política y Sociología de la Universidad de Granada, este cambio debe buscar su origen y explicación en una mezcla de los efectos de la crisis con una idea que durante años propagó el centroderecha español: «Durante la crisis, muchas voces han repetido durante años que el Estado de las autonomías es muy caro y no se puede mantener. Últimamente, ese mensaje está calando más», asegura la profesora.

En lo que respecta a la identificación política, dos de cada tres granadinos aseguran sentirse igualmente andaluces y españoles. Los porcentajes no han variado de manera significativa en el último lustro.

A vueltas con el centro

También es posible identificar este proceso de polarización política en la respuesta a la pregunta de dónde se sitúan en el espectro político. Hace dos décadas, en el año 1997, solo uno de cada cuatro granadinos (el 23,6%) encuestados por el CIS se colocaba en posiciones de centro; de hecho, ha sido una constante en estos veinte años de encuestas que la mayor parte de habitantes de la provincia se ubique en posiciones de izquierda. Sin embargo, el centro fue ganando fuerza, tocando techo en los años de las legislaturas de Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno, cuando hasta el 43,4% de los granadinos se situaron este lugar.

Desde entonces, y en especial a raíz de la crisis económica, las respuestas han ido escorándose poco a poco hacia ambos lados del espectro político. En 2017, un tercio de los granadinos encuestados por el CIS (el 38,6%) se situó en posiciones de izquierda; otro tercio (el 33,1%), en el centro; la derecha alcanzó al 14,8% de la población, una cifra que triplica la registrada hace una década. El porcentaje restante no supo o no quiso contestar a esta pregunta.

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