«Salvar vidas es ejercer cada día el espíritu de la Navidad»

Juan Carlos Jiménez, en el Salvamar Hamal, el barco de Salvamento Marítimo con nombre de estrella de la constelación de Aries, en el puerto de Motril/JUAN ENRIQUE GÓMEZ
Juan Carlos Jiménez, en el Salvamar Hamal, el barco de Salvamento Marítimo con nombre de estrella de la constelación de Aries, en el puerto de Motril / JUAN ENRIQUE GÓMEZ
Recuerdos de Navidad

Entrevista a Juan Carlos Jiménez, patrón de Salvamento Marítimo | En la mar no hay luces ni árboles navideños, pero «la fraternidad aflora cuando ves la fragilidad de la vida»

Juan Enrique Gómez
JUAN ENRIQUE GÓMEZGRANADA

No importa si es Nochebuena o Fin de Año, la mar no entiende de fiestas ni tradiciones, no espera para mostrar su cara más cruel. Lo sabe bien, Juan Carlos Jiménez, patrón del buque Salvamar Hamal, el barco de Salvamento Marítimo, que desde Motril, surca las aguas de Alborán en busca de frágiles embarcaciones en las que decenas de personas ateridas, intentan burlar a la muerte en pro de un paraíso prometido. Cada día, casi todos los días, él y sus compañeros logran salvar decenas de vidas, hombres, mujeres y niños que sin la valentía y entrega de las tripulaciones de los 'Salvamar' de cada puerto, sufrirían bajo las aguas el peor de los destinos. Afirma que en Nochebuena, la fiesta acaba cuando sales a la mar, pero la Navidad empieza al salvar la primera vida. Dos equipos de cuatro personas cada uno: patrón, un mecánico y dos marineros, que cubren los turnos para mantener cubierto el servicio de salvamento y control ambiental de las aguas 24 horas del día.

-¿Es cierto que el fin del año, el inicio del invierno es una época de rescates difíciles?

-Casi siempre el cambio de estación provoca fuertes vientos, la climatología es adversa, y la verdad es que llevamos unas semanas con una gran profusión de alertas por la llegada de pateras, con muchas personas a bordo y en condiciones límite, con grandes dificultades para acceder hasta las personas que están a punto de hundirse en una mar difícil.

-Ve la muerte, la tragedia humana muy de cerca, ¿le permite vivir la Navidad?

-Lo que ocurre es que aprendes a separar, a colocar cada cosa en su lugar. No se puede parar en Nochebuena o Año Nuevo. Estás de guardia y tienes que partir de inmediato. Las luces de las calles y los árboles se quedan en tierra, en la mar no hay celebraciones, no hay fiesta. Llegas ante personas a punto de morir, y si logras el rescate, a la vuelta, a bordo, nos asalta un sentimiento de euforia, eres consciente de haber salvado de la muerte a cincuenta o sesenta personas que viven gracias a tu esfuerzo y a tu actuación, ahí vuelve la Navidad.

-¿Compensa el riesgo?

-Siempre, no solo con los inmigrantes en pateras, sino también ante casos de pesqueros con problemas, marineros que sufren accidentes, incendios en barcos, toda una serie de actuaciones en la mar, pero con las pateras, las sensaciones se intensifican de forma considerable. Salvar vidas es ejercer, cada día, la esencia del espíritu navideño, no importan las fechas.

-¿Cómo es su Navidad personal?

-Desde siempre, desde niño y en todas mis épocas, he vivido este tiempo de forma muy especial. Me gustaban mucho los Reyes Magos, lo vivía de forma intensa, con mi familia en Torrenueva, y ahora, con mi mujer y mis dos hijas, intento mantener ese espíritu, la ilusión de los Reyes y la reunión familiar. Eso sí, si estoy de guardia y suena el teléfono, todos saben que en cinco minutos he de partir a la mar.

-Y a la vuelta, ¿es posible continuar con la celebración?

-Hay que seguir, no puedes hacer perder la ilusión a tu familia. Vas, realizas tu trabajo, y a la vuelta tus regalos te esperan, tus seres queridos están ahí, la vida continúa. De hecho cuando salimos en una jornada como Nochevieja, llegamos al barco con los gorros de fiesta y los villancicos, pero al iniciar la operación todo cambia de forma radical, la fiesta se apaga.

-¿Qué recuerda de su Navidad en Torrenueva, de niño?

-Éramos una familia humilde, pero siempre había algo para los niños. Recuerdo las mañanas de Reyes cuando todos los chavales salíamos al paseo para jugar con nuestros regalos, con la escopeta de plástico o a agotar las pilas al juguete. Desgraciadamente eso se ha perdido casi por completo, y en las ciudades como Motril o Granada, ya no ves a los niños reunirse en la calle para enseñarse lo que les han traído los Reyes. Es algo que debería recuperarse.

- ¿Qué siente al acercarse al divisar una patera entre las olas?

-Todo es operatividad. Sabes que no puedes perder un instante. Has de asegurar la supervivencia de las personas que flotan en una embarcación que puede partirse delante de ti, de hecho ocurre en alguna ocasión, y sabes que si caen al agua tienes un minuto para salvarlas, que con flotadores y otros elementos puedes alargarle la vida cinco minutos, y has de actuar... y lo haces, también en Navidad.

Fotos

Vídeos