«Rescatamos a un italiano que subió al Mulhacén con un piolet hecho con la pata de un somier»

El teniente Rubén Santos, escalando en Sierra Elvira. /Alfredo Aguilar
El teniente Rubén Santos, escalando en Sierra Elvira. / Alfredo Aguilar

Entrevista a Rubén Santos, teniente del Servicio de Rescate en Montaña de la Guardia Civil | «Una pareja nos avisó porque tenían mal de altura, pero el mareo era por haberse comido una tortilla de marihuana, dijeron que igual se habían pasado con la dosis»

Carlos Morán
CARLOS MORÁNGRANADA

El agua martilleaba el cuerpo de Rubén Santos Cabello (Granada, 1976) con tanta violencia que su mente no reparó en el sinsentido que suponía la posibilidad de morir ahogado estando suspendido en el aire. La patrulla del Servicio de Rescate en Montaña de la Guardia Civil de Granada (Sereim) se había adentrado en una garganta rocosa en busca de unos barranquistas perdidos, pero lo operación se torció. Rubén estaba atrapado bajo una furiosa cascada y se asfixiaba. Debía cortar la cuerda y precipitarse al vacío. Pero no podía alcanzar el cuchillo. Necesitaba que alguien lo hiciera por él. Si tenía suerte, caería en la poza que había bajo sus pies. Si no... mejor no pensarlo. Pero no le quedaba otra que arriesgarse, porque el torrente le estaba aplastando. Gritaba, pero sus compañeros no lo oían. El estruendo de la catarata lo tapaba todo. Las fuerzas le estaban abandonando y pensó en su hija, que por aquel entonces era un bebé de seis meses -ahora tiene ocho años-. El teniente -es su grado actual- Rubén recuerda que vio el rostro de la muerte y que tenía una expresión de «desánimo», de derrota, un gesto que invitaba a dejarse ir... Entonces, otro agente cortó la soga y el oficial escapó por fin del cepo de agua.

Así se ha forjado el Sereim de Granada, un grupo de élite compuesto por 16 personas y que este 2018 cumple medio siglo de existencia.

-¿Cuál es la peor época para prácticar el alpinismo o el senderismo en Sierra Nevada?

-Ahora estamos en plena temporada de accidentes. Son meses eminentemente invernales y es cuando la gente se anima a hacer actividades en la Sierra. Y la gente quiera la nieve recién caída, pero Sierra Nevada es un macizo montañoso en el que las condiciones cambian muy rápidamente. Hoy nieva y al día siguiente hace viento. Y baja la temperatura por la noche... Y la nieve se transforma en hielo. Por eso, los accidentes en esta época son normalmente graves.

-¿Qué debe llevar un montañero que quiera ser catalogado como prudente?

-Tienen que adoptar las precauciones que adoptaría si fueran hacer la actividad con su hijo. Es decir, una buena consulta del tiempo que va a hacer, una buena preparación del material, que el calzado sea el idóneo, que no falte ni el alimento ni el agua... Todo eso sería lo que haríamos si fuésemos con nuestro hijo. Pues eso es lo que se tiene que hacer. Tenemos que llevar todo el material necesario. No mermarlo porque vemos que hace buen tiempo, porque luego puede seguir el buen tiempo o no. Y, por supuesto, es impensable hacer esa actividad sin llevar un teléfono móvil.

-¿Lleva ya todo el mundo móvil?

-Sí. Y eso para nosotros es una gran ventaja.

-¿Cómo eran los rescates cuando no había teléfonos celulares?

-El montañero se tenía que desplazar al refugio más cercano para usar un emisora o un teléfono. Y, si no, tenía que ir al pueblo más cercano...

-¿Y si estaba herido?

Pues tenía que arrastrarse... Le pasó a un inglés que había hecho varios 'ochomiles'. Quiso subir al Mulhacén, pero sin material. Entonces, sufrió una caída y se fracturó una pierna. Y no tenía teléfono móvil, pero su instinto de conservación le dijo que tenía que ir perdiendo altura porque podía entrar mal tiempo. Y se fue arrastrando hasta la 'Verea de la Estrella', hasta un restaurante y pudo pedir auxilio. Estuvo arrastrándose durante unos diez kilómetros. Y los primeros eran de nieve y roca.

«A la montaña hay que ir acompañado, un mínimo de tres personas, pero hay muchos solitarios»

-¿Qué es lo más inadecuado que ha visto para hacer montañismo?

-(Muestra una especie de piolet de factura burda). Esto es la pata de un somier. Era de un italiano que decidió subir por la cara norte del Mulhacén valiéndose de este supuesto piolet. El chaval no llevaba crampones, llevaba zapatillas. Tampoco llevaba ropa de abrigo ni cuerdas ni anclajes ni nada... Solo esto. Menos mal que pudo llamar por teléfono, porque si se movía, se mataba.

-¿Se han topado alguna vez allí arriba con alguien que fuera en chanclas?

-Pues sí, en la época estival, pero lo considero igualmente una imprudencia, porque en Sierra Nevada la temperatura cambia súbitamente. También hemos vistos fallecidos y fallecidas con botas de vestir.

-¿Qué sienten cuando rescatan cadáveres?

-Pena, mucha pena por la situación en la queda la familia. Pena, porque a veces ves que se ha ido una vida por pequeños detalles: no afilar los crampones, no haberte parado a ponerte los crampones... Y también impotencia, porque si hubieras llegado un poco antes, igual podías haber sacado a la persona con vida. Notas que el cuerpo está todavía caliente, sientes pena...

-¿Han tenido que vérselas con alpinistas borrachos o drogados?

-Pues también. Nos pasó hace unos años en el Pico del Buitre, en la zona de Pozo Alcón. Recibimos un aviso de una pareja de montañeros que estaban en un refugio y que aseguraban que necesitaban ser evacuados porque tenían mal de altura. Nos extrañó, porque aquello no tiene mucha altitud. Ellos insistieron en que tenían una indisposición: náuseas, vómitos, mareos... Fuimos rápidamente con el helicóptero y hasta cogimos una muestra de agua por si estuviera contaminada... Es que ellos habían bebido agua de la zona. Luego les dijimos que se subieran al helicóptero, pero no querían. Al final, los convencimos, pero cuando estaban dentro del helicóptero parecían paranoicos, la mirada perdida... Después nos confesaron que se habían hecho una tortilla de marihuana y que igual se habían pasado con la dosis. El mareo era por comer marihuana. No era mal de altura, era un empacho de marihuana.

«Un inglés se fracturó una pierna y se arrastró durante diez kilómetros para pedir auxilio»

-¿Qué cuesta un rescate con helicóptero?

-Una hora de rescate con helicóptero pueden ser unos tres mil euros.

-Pero ustedes se juegan la vida...

-Eso no se puede valorar económicamente.

-¿A la montaña hay que ir siempre acompañado?

-Sí, un mínimo de tres. Así, uno puede quedarse con el accidentado y el otro dar el aviso.

-¿Y aún así se encuentran con solitarios?

-Sí, hay muchos alpinistas consolidados que hacen la actividad en solitario, pero muchas veces es porque no encuentran a nadie que tenga su nivel y puedan coincidir. Así que al final no les queda más remedio que hacer solos la actividad.

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