Una reanimación cardiopulmonar salva la vida de una persona en la calle Reyes Católicos de Granada

Los intensivistas que participaron en la reanimación del pasado sábado, muestran con sus manos cómo se hace una RCP. Junto a ellas, a la izquierda, la presidenta de Semyciuc. / Alfredo Aguilar

Dos doctores, una doctora y cuatro enfermeras que asisten a un congreso nacional de intensivistas en Granada lograron montar una UCI en quince minutos que permitió reanimar a la persona que cayó fulminada en plena calle

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERA

La fatalidad hizo que el sábado a las siete y media de la tarde Victoriano cayera fulminado en la calle Reyes Católicos a la altura de la Plaza del Carmen. Se le paró el corazón de golpe y quedó tendido en el suelo. Su mujer, se quedó congelada. La casualidad hizo que justo en ese momento Walter Andrés Ramírez Lajones, de Esmeraldas, Ecuador, médico residente en la UCI del Hospital Universitario de Fuelanbrada, bajara del taxi y presenciara en directo el desvanecimiento de Victoriano.

Bajaba del Mirador de San Nicolás junto a su compañera de UCI, la doctora mejicana Gilda Kaminsky Lara. Rápidamente, se pusieron a trabajar. «Llegamos y estaba tirado en el suelo, inconsciente. Pedimos a un conocido del paciente que llamara de inmediato a una ambulancia, que activaran la cadena de emergencia». A continuación, «queríamos ver si tenía pulso y si respiraba. Desgraciadamente, ni tenía pulso y tan solo respiraba de forma agónica. Le dije a Gilda que como no tenía pulso, le íbamos a practicar , la RCP, la reanimación cardiopulmonar».

El momento era de tensión máxima. El hombre, en el suelo, se debatía entre la vida y la muerte. La hora hacía que la calle Reyes Católicos estuviera llena de gente. La situación era crítica. «En ese momento, pasó este equipo maravilloso de enfermeras», cuenta Walter Andrés para referirse a las cuatro enfermeras que les ayudaron con la reanimación.

Pero no eran unas sanitarias cualquiera, da la casualidad que son enfermeras de la UCIde la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, expertas en la práctica de la RCP. Ellas, que venían de relajarse de los cercanos baños árabes, se pusieron en primera línea de combate en un santiamén. Sonia Inmaculada Jiménez, de Granada;Berta Fernández Gómez, de Madrid; Patricia Piñas Viñambres, de Madrid y Sheila García Sánchez, de Casas del Monte, Extremadura, organizaron junto a Walter Andrés y Gilda una UCI, una Unidad de Cuidados Intensivos, en plena calle Reyes Católicos. También ayudó un médico de familia que pasaba por el lugar. No recuerdan su nombre, «pero queremos que quede constancia». En total, tres médicos y cuatro enfermeras para salvar la vida de Victoriano.

La concurrencia de tanta densidad de población sanitaria experta en trabajar en la UCI no se debió a una casualidad, sino que Granada alberga desde el domingo y hasta mañana un congreso de intensivistas organizado por Semicyuc, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias, cuyo lema para la presente reunión es: «Medicina intensiva, atención VIP al paciente crítico».

Al son de la 'Macarena'

La UCI improvisada en Reyes Católicos ya tenía personal de primera categoría para salvar la vida de Victoriano. Ahora, era importante contar con medios materiales. Con material sanitario. «Entonces aparecieron unos agentes de la Policía Local con un 'desa', un desfibrilador semiautomático. «Parecía un milagro», recuerdan. «Era exactamente lo que necesitamos. El desfibrilador es el que está en el Ayuntamiento de Granada, en la vecina Plaza del Carmen. Venía que ni pintado.

Todo controlado. Todo organizado. Las enfermeras apartaron a los viandantes que se apelotonoban y molestaban. «Teníamos que gritar 'silencio' porque con el ruido no escuchábamos nada». «Tatareamos la canción de 'Macarena' para dar el ritmo perfecto a la RCP», cuentan ahora entre risas. «Yle dimos una sacudida con el desfibrilador, que además de la descarga te da información exacta del estado del corazón del paciente para que puedas tomar decisiones correctas».

–¿Por qué fue emocionante si lo hacéis todos los días?

–Porque estábamos en la calle, sin recursos, nos veía todo el mundo. En la calle no tienes nada, y pensar que lo has hecho tú con tus manos, con tu cabeza, con tu experiencia, con una respuesta inmediata, nos resulta a todos emocionante, resume una de las participantes.

Piensa, añade otra, «que es un medio hostil, sin recursos, en la acera con los coches pasando. Es abrumador, te ves tan sin recursos... En el hospital tienes el equipo preparado, pero en la calle no sabes lo que te encuentras». «Hasta que te pasa que empiezas con las maniobras de RCP y luego te encuentras con un equipo de enfermeras de UCI y luego aparece un desfibrilador, y para terminar, la ambulancia.

En ese momento, Victoriano respondió. Empezó a mover las manos y a hablar. Se incorporó. «Toda la calle se puso a aplaudir». «Nosotras nos abrazamos con la familia y todos nos pusimos a llorar».

Victoriano, informa el SAS, se recupera satisfactoriamente.

Fotos

Vídeos