La tecnología llega al futbolín

Nace ‘Futboling’, una forma de integrar la caja de madera con muñecos en miniatura a la comunicación 2.0 del siglo XXI

ANDRÉS GUTIÉRREZMADRID
'Futboling' tiene jugadores oscuros y claros, nada de equipos. / V. Carrasco/
'Futboling' tiene jugadores oscuros y claros, nada de equipos. / V. Carrasco

No todo está tecnificado, ni todo ha entrado en la era digital, aún quedan resquicios que mantienen las propiedades del día de su invención y las características del siglo XX. El futbolín, creado por el español Alejandro Finisterre en 1937, era un ejemplo más. Ahora nace Futboling, una forma de adaptar la comunicación 2.0 al pasatiempos formado por una caja de madera y muñecos en miniatura. Futboling es un proyecto encabezado por Nacho Escobar y Félix Lozano que, junto a su equipo de trabajo, idearon la forma de adaptar el futbolín de toda la vida a las ventajas del siglo XXI.

Futboling ofrece al usuario la identificación de jugadores, marcadores electrónicos, sonido ambiente, goles de oro, e incluso, tarjetas rojas si cualquier jugador no respeta a la máquina. Además, permite la progresión en forma de puntos de cualquier persona que inicie una partida, con la oportunidad de competir en rankings locales, nacionales e internacionales. Todo sin cambiar un ápice de la forma clásica de jugar. El proyecto tiene geolocalización, presencia en las redes sociales y en los dispositivos móviles, a través de una aplicación, que te avisa de si tu pareja de juego está jugando en cualquier lugar del mundo y de cuál es su resultado.

Su forma de iniciarse consiste en registrarse en la página web, donde creas tu propio avatar e introduces tu número de teléfono. A cambio, obtienes un pin secreto que tendrás que teclear en el Futboling para jugar. También, existe la posibilidad de echar una partidita normal, de las de siempre.

El proyecto ha sido ideado por la firma TheFutbolingCompany Sin bancos ni capital riesgo de por medio, solo la aportación económica de tres mujeres extremeñas que han creído en la idea. Tiene carácter social, con sensibilidad económica y ambiental. Está 100% fabricado en España, rehusando las ventajas que ofrece el mercado asiático.

El euro que vale la partida se divide en tres. Una parte va destinada a una ONG que el propio jugador elige en la pantalla de Futboling a la hora de comenzar. Otra va a la Fundación Fun for a better world, una organización sin ánimo de lucro dirigida a la integración social y laboral de personas y colectivos con discapacidad física y psíquica. Que a su vez, participan en la fabricación, mantenimiento y asistencia técnica de las máquinas.

La tercera parte, va íntegramente al local donde esté ubicado el Futboling. Los principales espacios son Universidades. A su vez, éstas deben destinar el 50% de su parte de recaudación a becas, bibliotecas o adquisición de material didáctico.

Los creadores se marcan hasta septiembre de 2013 como tiempo para testar el producto. No pretenden competir con el futbolín tradicional, sino complementarlo. Tampoco entrar en el mercado recreativo, sino buscar espacios públicos para situar allí su maquinaria. El tiempo dirá si este proyecto emprendedor resiste la tesitura de la economía actual y si no es demasiado rompedor.

Fotos

Vídeos