
Impacto de un obús en la localidad siria de Jbatha Al-Khashab, al sur de Damasco. / Atef Safadi (Efe)
Denuncian 23 ejecuciones sumarias en la jornada de ayer
Al menos 23 personas fueron "ejecutadas sumariamente" el domingo por las fuerzas regulares durante incursiones en los barrios de Damasco, algunas de las cuales tenían huellas de torturas, informó el lunes el Observatoriosirio de los derechoshumanos (OSDH).
"Dieciséis personas, en su mayoría de edades de menos de 30 años, fueron ejecutadas sumariamente por balas el domingo en Al Mazzé durante allanamientos por las tropas gubernamentales", en el oeste de la capital, indicó a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH, sin poder precisar si se trataba de civiles o de rebeldes.
Otros siete fueron ejecutados en Barzé (noreste), indicó.
Entre las víctimas, había dos con la cabeza aplastada por vehículos y otra con un ojo atravesado por una bala. Tres tenían las manos atadas y algunos tenían el cuerpo atravesado por bayonetas, afirmó Abdel Rahman.
En la noche del domingo al lunes, la agencia oficial SANA había anunciado que el ejército "restableció la seguridad en los vergeles de Razi, en el barrio de Mazzé, purificando esta zona de grupos terroristas armados que habían aterrorizado a los habitantes y atacado sus casas".
El régimen de Bachar el-Asad ha negado que este lunes que vaya a emplear armas químicas en el interior de Siria, aunque ha condicionado su uso a una eventual agresión de fuerzas extranjeras, ha apuntado el portavoz sirio de Asuntos Exteriores, Yihad Maqdisi. "Ningún arma química será utilizada en Siria, con independencia del desarrollo de los acontecimientos", ha dicho Maqdisi, que ha descartado el uso de ese tipo de armamento contra los grupos opositores armados en el país.
"Esas armas están vigiladas y almacenadas, y no serán empleadas a menos de que Siria se exponga a una agresión externa", ha agregado el portavoz en una rueda de prensa. Además, Maqdisi ha calificado de "interferencia flagrante" en los asuntos internos de Siria la última propuesta de la Liga Árabe para que el presidente sirio, Bachar el-Asad, renuncie al poder con el objetivo de solucionar la crisis en el país. El responsable de Exteriores ha insistido en que el Ejecutivo sirio está a favor del diálogo político y que el pueblo sirio es el "soberano de sí mismo y el que decide quitar gobiernos o presidentes pero a través de las urnas".
En alusión a los países árabes, Maqdisi ha dicho que si estos "querían de verdad el interés del pueblo sirio, habrían parado de acoger y armar" a los grupos armados. "Nosotros hemos aceptado el proceso político contemplado en el plan (de Kofi) Annan", ha subrayado el portavoz sirio, en referencia a la iniciativa de paz del mediador internacional, que establece, entre otros puntos, el inicio de diálogo entre el régimen y la oposición.
Escalada de violencia
Según su versión, el Ejército sirio está defendiendo a los sirios y civiles en algunas localidades del país y respondiendo a "los que levantan sus armas contra el Estado". Anoche, los jefes de la diplomacia árabe pidieron en Doha que El-Asad renuncie al poder y que los opositores sirios, incluidos los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS), formen un Gobierno de transición. La reunión de los ministros árabes, a la que acudieron el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, y representantes de la oposición siria, estuvo precedida por una escalada de la violencia en Siria.
Los combates entre las tropas gubernamentales y la oposición armada se han recrudecido en los últimos días y se han expandido por las ciudades de Damasco y Alepo. Además de los avances sobre el terreno, los insurgentes protagonizaron el pasado 18 de julio su mayor golpe contra el régimen sirio desde el inicio de la rebelión en marzo de 2011. En un atentado ese día pereció el ministro de Defensa, Daud Rayiha; el viceministro de ese departamento y cuñado de Al Asad, Asef Shaukat, y el asistente presidencial Hasan Turkmani, mientras que el general Hisham Ijtiar, jefe de la Seguridad Nacional, murió dos días después debido a las heridas sufridas por la explosión.