Rubalcaba y Chacón reciben ya presiones para dar un paso adelante, mientras varios 'barones' se descartan de la pugna por el liderato del partido
El Congreso tendrá lugar en Sevilla, como había reclamado Griñán, para reforzar al partido de cara a las autonómicas andaluzas de marzo

Un operario arranca un cartel electoral de Rubalcaba. / Efe
Congreso en Sevilla un mes antes de las autonómicas
El Partido Popular ha elegido Sevilla para celebrar el congreso nacional del partido entre el 17 y 19 de febrero. En este cónclave tendrá que despejarse la incógnita de la secretaría general del PP, y Mariano Rajoy tendrá que resolver si mantiene a María dolores de Cospedal en el cargo, con lo que tendría que simultanearlo con la Presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, o aúpa a número dos del partido a la actual secretaria de Organización y responsable de la última campaña electoral, Ana Mato
Rajoy, con la elección de Sevilla, ha querido hacer un claro guiño de complicidad a los andaluces unas semanas antes de que se celebren las elecciones autonómicas, aún sin fecha, y, posiblemente, pocos días antes de que se inicie la campaña electoral para las mismas.
La dirección popular quiere matar dos pájaros de un tiro. Utilizar la celebración del congreso, una obligación estatutaria, para dar el respaldo de toda la organización y el protagonismo a Javier Arenas, que solo unos días después tratará de arrebatar la presidencia de la Junta a los socialistas, que gobiernan la autonomía desde el inicio de la etapa democrática.
El movimiento interno se produce después de que los resultados de las elecciones generales del domingo indiquen que el PP y Arenas tienen altas posibilidades de vencer en esos comicios y lograr la mayoría absoluta que garantizaría su acceso al Gobierno. Los populares lograron un vuelco en Andalucía y cosecharon 35 diputados en el Congreso frente a los 25 conseguidos por el PSOE.
La complicidad no termina con la elección para el congreso de Andalucía. Tampoco es inocente el hecho de que el foro se celebre en Sevilla, que es justo la única provincia de esta autonomía en la que el domingo logró vencer el PSOE. La capital será uno de los puntos calientes de las autonómicas porque los socialistas se alzaron con la victoria, pero se dejaron 23 puntos de porcentaje de voto por el camino y ganaron a los populares por solo tres puntos.
Es el momento de velar armas en el PSOE, de medir los movimientos del adversario y de esperar a que las aguas se calmen para hacer una toma de temperatura fiable de los posibles apoyos de cara al 38 Congreso. Nadie espera que los aspirantes a liderar el partido den un paso al frente de manera precipitada y, menos aún que lo hagan, antes de que este sábado el Comité Federal apruebe formalmente la convocatoria de su máximo órgano de decisión. Pero muchos de los que integraban las quinielas antes del catastrófico 20-N sí han pedido ya ser excluidos de la carrera. Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, no.
El aspirante frustrado a la Presidencia del Gobierno se ha sumido en el silencio más absoluto desde que el domingo por la noche compareció solo en Ferraz para asumir la derrota. El lunes hizo su análisis ante la ejecutiva del partido, a puerta cerrada, pero más allá de defender que el PSOE no tendrá que construir sobre la nada y que, al menos, parte de un "proyecto" para estos cuatro años, dio pocas pistas de sus intenciones. Algunos se agarran a esa afirmación para dar por hecho que dará un paso al frente. El congreso de febrero no sólo decidirá sobre los liderazgos sino también sobre la línea de actuación para los años venideros. Y el hecho de que él considere el suyo vigente es, a su juicio, una pista clara.
Su directora de campaña, Elena Valenciano, insistió hoy sin embargo en que él no ha decidido aún qué hacer. Al menos públicamente, Rubalcaba nunca se puso suelos. Rechazó fijar un resultado por debajo del cual podía considerarse inhabilitado para optar a la secretaría general e incluso, según aseguran fuentes próximas, llegó a plantearse que cuanto peor fuera el resultado más obligado estaría a intentar enderezar el rumbo del partido. Pero, probablemente, serán las presiones internas, que ya se están produciendo, las que inclinen su balanza en una u otra dirección.
De momento, ya han dejado claro que no aspiran a pilotar el partido en esta complicada etapa el líder de los socialistas extremeños, Guillermo Fernández Vara; el 'lehendakari' Patxi López, por boca del portavoz del PSE, José Antonio Pastor; el hasta ahora número dos del grupo parlamentario socialista, Eduardo Madina; y el número uno del PSOE castellano-leonés, Óscar López. Algunos de ellos han defendido incluso que los 110 diputados en ningún caso dejen al exvicepresidente primero en fuera de juego.
El más entusiasta, en todo caso, fue el presidente de Andalucía, José Antonio Griñán. En una entrevista en Canal Sur Radio afirmó que Rubalcaba es «lo mejor de lo mejor» y que «Andalucía lo quiere». Sin embargo, desde su federación aseguran que eso no prejuzga nada.
Zapatero aprieta las riendas
Los socialistas andaluces son una pieza clave. Aportan al congreso el 20% de los delegados. Por eso, y porque necesitan un revulsivo antes de las elecciones autonómicas, se ha optado porque el encuentro tenga lugar en Sevilla entre el 10 y 12 de febrero. Una decisión que, según fuentes del partido, tomó hoy el propio José Luis Rodríguez Zapatero junto al secretario de Organización, Marcelino Iglesias, tras hablar con Griñán.
El aún secretario general está decidido a desempeñar un papel activo en el proceso de su sucesión y a ejercer de árbitro de la «democracia» interna -lo que no fue en las primarias-. Esa voluntad ha sido recibida con agrado por los partidarios de Chacón, entre los que se encuentran algunos de los antiguos integrantes del movimiento Nueva Vía que aupó a Zapatero al liderazgo en el 35 Congreso.
La dirigente catalana, como Rubalcaba, se mantiene aún a la espera pero también recibe mensajes de aliento que le invitan encabezar la «renovación».