Quiebra la promotora de Marchalhendín y deja a cien empresarios con 15 millones 'colgados'

El alcalde Francisco Rodríguez visitó ayer el parque empresarial de Alhendín junto a concejales y técnicos municipales./JORGE PASTOR
El alcalde Francisco Rodríguez visitó ayer el parque empresarial de Alhendín junto a concejales y técnicos municipales. / JORGE PASTOR

Adelantaron dinero por parcelas que decidieron no escriturar por falta de una subestación eléctrica

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

El futuro de Marchalhendín, el mayor polígono industrial de la provincia con una extensión de dos millones de metros cuadrados, estaba escrito. Escrito en un convenio de acreedores que salió adelante en julio de 2014 -aunque la sentencia data de abril de 2015- y un plan de viabilidad que contemplaba una quita del cero por ciento y una espera de treinta y cinco meses para que Parque Empresarial Alhendín S. L., la sociedad promotora del recinto, pagara todo lo que debía, unos noventa millones de euros, y de forma paralela Marchalhendín se fuera poblando poco a poco de naves. Pero no. Han pasado los tres años -menos un mes- y poco o nada se ha cumplido. Y la primera consecuencia, que también está escrita -en este caso en las leyes-, es que la concursada entra en fase de liquidación para en el plazo de unos dos años, aproximadamente, todos sus activos se hagan dinero y satisfacer, de esta forma, a los que no cobraron en su día.

Esto, ¿es bueno o es malo? Pues depende del cristal con el que se mire. Es bueno desde el momento en que, ahora sí, se puede reactivar Marchalhendín, un recinto situado a apenas treinta minutos de la Costa de Granada y diez de la capital y con acceso, a pocos kilómetros, tanto por a la A-44 como por la Segunda Circunvalación, cuya finalización está prevista en los próximos meses -precisamente el tramo Las Gabias-Alhendín es el menos avanzado-. Y es malo porque hay un centenar de propietarios que compraron terrenos y no escrituraron alegando que no estaba hecha una subestación eléctrica, y que ahora se sitúan ante el complicado dilema de perseverar en no estampar su firma, en cuyo caso la legislación faculta al liquidador a resolver cualquier contrato previo, o 'entregar la cuchara', renunciar a las cantidades anticipadas -unos 15,3 millones de euros entre todos- y ponerse en la lista de acreedores, o terminar de abonar el coste íntegro de la parcela a los 53 euros el metro cuadrado estipulados en su momento, una cifra sensiblemente superior a como está el mercado en estos momentos, entre 20 y 25 euros. Aproximadamente un 80% adelantaron un 40%, pero también hay un 20% que desembolsaron el 100% y optaron por no pasar por el notario con el mismo argumento: la falta de instalaciones eléctricas.

Fase inicial de la liquidación

Aquí, en este centenar de empresarios, constituidos en asociación, radica el principal problema. El proceso se acaba de iniciar. El liquidador es el bufete jurídico HispaColex, que en estos últimos años ha participado en más de un centenar de procedimientos concursales dentro y fuera de la provincia. Javier López García de la Serrana, director de HispaColex, ya ha adelantado que se procederá «en defensa del interés de los acreedores del concurso, que va en sintonía con el apoyo al desarrollo del tejido industrial, ya que Marchalhendín puede ser un catalizador de riqueza y empleo para el territorio». Antes del 19 de este mes tiene que presentar el denominado 'plan de liquidación'. Estamos hablando de una especie de hoja de ruta donde se determina un orden de pagos -viene establecido por la ley- y cómo se convierte en euros contantes y sonantes todo lo que tiene Parque Empresarial Alhendín. Básicamente suelo.

Lo primero que se hará es poner las parcelas a la venta -la superficie media es cinco mil metros cuadrados-. El Ayuntamiento de Alhendín, titular de 23, ya lo está haciendo y, lo más importante, otorgando licencias. Lo puede hacer desde el verano del año pasado. Desde que un auto judicial levantó la suspensión cautelar del acta de recepción de Marchalhendín, decretada por los tribunales en diciembre de 2010 tras la denuncia presentada por ocho demandantes. Según el magistrado Antonio Iglesias, en función de toda la documentación que obraba en su poder, «se desprende la existencia de todos los servicios necesarios para que puedan implantarse actividades y funcionar industrias en el Parque Empresarial de Alhendín, lo que constituiría una indudable fuente de riqueza». «Así, consta la existencia de suministro de energía eléctrica, agua potable, telefonía e Internet», señalaba. Iglesias añadía que «hay que tener en consideración que estamos ante una inversión de más de 61 millones, y que el mantenimiento de la medida supone la paralización de la actuación cuando el debate se constriñe a si transitoriamente han de pagarse o no los gastos de conservación».

261 parcelas

Si restamos las 23 parcelas pertenecientes al Ayuntamiento a las 284 que hay en total, quedarían 261. Noventa se podrían enajenar en cuanto aparezcan compradores. Hay 68 que se recogen en el inventario como 'comprometidas al Grupo Alonso', vinculado inicialmente como socios con Parque Empresarial Alhendín. HispaColex tendrá que negociar con ellos. Por último, figuran 103 como 'vendidas' y cuyos dueños son los que se encuentran en la tesitura planteada al inicio de este artículo. A todos se les dará un plazo, aún por determinar, para que decidan qué van a hacer: si renuncian definitivamente a hacer escrituras y se transforman en acreedores o terminan de apoquinar a razón de 53 euros el metro cuadrado.

¿A quiénes se resarciría primero? Los primeros de la lista son los que aparecen en la columna 'créditos contra la masa' (1,1 millones de euros). Ahí figuran los honorarios de administradores, letrados, procuradores y abogados. Después vendrían los titulares de 'créditos privilegiados' (22,6 millones de euros). El más destacado es la Sareb, el 'banco malo', con 20,2 millones de euros heredados de la antigua BMN. Y a continuación los de 'créditos ordinarios'. En principio el montante en este apartado es de 9,1 millones, a los que habría que agregar total o parcialmente los 15,3 millones del centenar de propietarios que están en el alero.

Una vez que los liquidadores dispongan de todos estos terrenos, lo primero que harán será ofertarlos en el mercado. No se ofrecerán al mejor postor. Se realizará una tasación y se marcará un precio de salida que podría rondar los treinta euros -hace tres años apenas se podía llegar a los diez euros-. A favor de Marchalhendín juegan varios factores. Una de sus principales bazas es la cercanía a dos autovías, la A-44, y la Segunda Circunvalación. También incide el contexto de recuperación en el que estamos inmersos. Una vez culminada esta fase de venta, se inicia la de 'dación en pago', una fórmula que sólo vale para los 'créditos privilegiados'. Y por último la subasta. Se pueden realizar hasta tres, con valoraciones a la baja, si no se cubren expectativas.

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