Al psiquiátrico por amenazar a su madre con un cuchillo en el pecho en un brote delirante

Al psiquiátrico por amenazar a su madre con un cuchillo en el pecho en un brote delirante

El hombre fue castigado a 3 meses de cárcel, pero la Audiencia cree que su trastorno mental le exime de culpa y le impone un máximo de 8 meses de encierro para ser tratado

YENALIA HUERTASGranada

El 12 de julio del año pasado Iván (nombre ficticio) fue presa de uno de sus brotes psicóticos. El abuso de las drogas y el alcohol le estaba pasando factura; su adicción había sacudido su salud mental. Se acercó a su madre, ya anciana, con un cuchillo de grandes dimensiones «y se lo colocó a escasos centímetros» a la altura del pecho. A continuación le dijo: «Te voy a matar, siéntante y no te muevas». La mujer huyó de la casa aprovechando que Iván se fue a su cuarto. No paso nada más, afortunadamente.

Pero aquellas amenazas desembocaron en un proceso penal en el que acaba de intervenir la Audiencia Provincial de Granada, que ha acordado el internamiento del hombre en un centro psiquiátrico dependiente de la Administración Penitenciaria «por un tiempo máximo de 8 meses». Cree que cuando Iván esgrimió el arma y se la acercó a su progenitora no era consciente de lo que hacía, lo que le exime de culpa o, en este caso, de responsabilidad penal.

Medida de seguridad

El encierro acordado no es sino una medida de seguridad con la que el tribunal pretende procurar a Iván un tratamiento médico acorde a su patología y, a su vez, proteger a su madre. Por eso, también ha impuesto al hombre un año y ocho meses de libertad vigilada. Durante ese período tendrá prohibido acercarse a menos de 300 metros de ella, «en cualquier lugar donde se encuentre, así como al domicilio de esta». Tampoco se podrán comunicar. Ni por carta, ni por teléfono... por ningún medio.

De este modo, la Audiencia corrige una sentencia anterior dictada por un juzgado de lo Penal de Granada, el número 2, que consideró que Iván sufría una alteración psíquica y que ese desvarío influyó en su reprobable acción. Lo condenó así por un delito de amenazas entre familiares y, aunque tuvo en cuenta en parte su delirio, no lo absolvió, pues no creyó que su trastorno hubiera anulado del todo su voluntad.

En términos jurídicos, lo que ha hecho ahora la Sección Segunda de la Audiencia es apreciar una eximente completa, frente a la eximente incompleta que contempló el juzgado. Así consta en la resolución de los magistrados de Plaza Nueva, que fue dictada el 28 de noviembre del año pasado a raíz del recurso que Iván interpuso contra su condena.

La sala no solo revoca el anterior fallo, sino que modifica el relato de hechos probados. Lo hace en el sentido de añadir que el hombre actuó de esta forma «impulsado por el cuadro psicótico delirante que venía afectándole en los últimos meses a causa del consumo de alcohol y drogas tóxicas con abandono del tratamiento médico psiquiátrico que tenía prescrito». Este delirio, que centró en su madre, «le hizo perder por completo el sentido de la realidad», según resalta el tribunal, que añade que a Iván le invadió la idea «de que debía defenderse de ella, porque estaba dispuesta a matarle o causarle otros grandes males».

Franco y su abuelo

La resolución, a la que ha tenido acceso IDEAL, entiende «absolutamente necesario» que este granadino se ponga en manos especializadas. Hace mención en este sentido a los informes clínicos que la propia madre aportó sobre su estado mental y a los emitidos por los forenses, pero también a otros datos que ilustran el grado de afectación que le ha provocado su toxicomanía prolongada en el tiempo. Y es que, como enfatiza el tribunal, la anciana indicó que su hijo se había vuelto muy «irascible y agresivo verbalmente», que la «insultaba» continuamente y le reprochaba haber matado a su padre «a disgustos» y ahora querer matarlo a él. Incluso, una madrugada, «completamente ido», le cogió la cabeza y le preguntó quién había matado a su abuelo, «si había sido orden de Franco o de quién».

Los magistrados destacan en este punto el «descontrol» que Iván tenía en los últimos tiempos, por el abandono del tratamiento y la recaída en el abuso de tóxicos, «que se señalan causantes del cuadro delirante y la agresividad demostrada sin responder a algún estímulo externo real como sucedió el día de autos». Aclaran, además, que si establecen una medida de liberta vigilada, que le mantendrá una larga temporada alejado de su madre, es por la protección «que merece» esta como víctima del delito. No quieren que la mujer vuelva a ser perturbada en su seguridad y advierten del «riesgo» de que un nuevo episodio vuelva a suceder «con independencia del éxito o no del tratamiento que se le instaure».

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