Tres discos duros para las pruebas

Imagen del tren utilizado el viernes para las pruebas de seguridad de la línea ferroviaria en el túnel de San Francisco./CHAPA
Imagen del tren utilizado el viernes para las pruebas de seguridad de la línea ferroviaria en el túnel de San Francisco. / CHAPA

La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria 'audita' hasta setecientos puntos de la línea entre Antequera y Granada. El análisis a los 122 kilómetros incluye tanta documentación y fotos que se aporta en discos duros que se entregan siguiendo una suerte de 'cadena de custodia'

M. V. C.GRANADA

La llegada del tren de Alta Velocidad a Granada no tiene una fecha clara y parece difícil adivinar un horizonte. Desde el ministerio de Fomento llevan meses defendiendo a capa y espada la fecha del 30 de noviembre para el fin de la obra, pero nada se sabe sobre la vuelta de los trenes. Este viernes pasado empezaron las pruebas con trenes, el elemento más 'visible' de una fase en la que se auditarán todos los elementos de la infraestructura ferroviaria, con pruebas estáticas y dinámicas.

De este exhaustivo chequeo se encarga la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviario, un ente que nació en abril de 2014, tras el trágico accidente del Alvia en Angrois (Santiago). Este organismo se encarga de verificar que todos los elementos de la línea funcionan correctamente y que cumplen la normativa ferroviaria. Pero también hacen una suerte de auditoría de 700 puntos de la infraestructura. Sólo con la homologación de esta agencia podrán empezar a circular de nuevo los trenes para unir a Granada con otras ciudades.

El tiempo que se emplea en realizar esas pruebas no está tasado. De hecho, en el caso del Corredor Mediterráneo a su paso por Castellón, ocho meses desde que en marzo se dio por terminada la obra civil. En este tiempo, el Gobierno ha guardado silencio sobre la marcha de esas pruebas destinadas a garantizar que todo funciona a la perfección.

Fuentes de Adif explicaron a este periódico que el trabajo de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria ya ha comenzado. Así, han ido requiriendo información sobre todo lo que ya se ha terminado. En total, serán 700 aspectos los que se incluirán en este chequeo. Por ejemplo, Adif debe certificar que existen tomas de tierra -electricidad- en todo el recorrido. Y la forma de hacerlo, además de aportar el proyecto constructivo, es haciendo fotos de todas esas tomas de tierra. Esta información, así como la documentación que acredita que la obra se ha hecho conforme a toda la legislación vigente, se va aportando en tres discos duros que se van intercambiando entre Adif y la citada agencia.

Estos dispositivos se entregan con una serie de garantías, siguiendo una especie de 'cadena de custodia', como la que siguen las pruebas recopiladas por la Policía para esclarecer un delito. De esta forma hay seguridad de que no se ha manipulado nada.

Esas tareas ya habrían comenzado y los responsables de la obra están recopilando toda esa información teórica. A veces, incluso, tirando de imaginación para verificar detalles de la infraestructura. Posteriormente, en esa fase de chequeo, viajarán a Granada 'verificadores' que irán comprobando que la información aportada en papel -o disco duro- se corresponde con la realidad física.

Pruebas de carga

Paralelamente a este trabajo más burocrático se van realizando pruebas estáticas, como las que se hacen en todos los viaductos, por ejemplo. Una vez terminadas estas infraestructuras, se suele comprobar la resistencia que tienen colocando camiones cargados con mucho peso. Se comprueba la electrificación, los sistemas de seguridad o de comunicación y por supuesto se hacen también pruebas dinámicas. En este punto es en el que se usarían los llamados 'trenes auscultadores', que son máquinas que comprueban el buen estado de las vías y, en general, de toda la infraestructura. Ya se han visto estos trenes en Loja, por ejemplo, junto al bitúnel de Quejigares. Una vez terminada la obra civil y concluidas todas las instalaciones, deberían empezar a circular los trenes por los 122 kilómetros que tiene en total la línea.

Una vez que la línea reciba el visto bueno de la Agencia de Seguridad, Renfe comenzará a formar a sus maquinistas para el recorrido, ya que la línea tiene sus propias características y los conductores deben estar habilitados para este recorrido en concreto. En suma, un proceso complejo para el que nadie se atreve a dar un plazo.

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