30 pueblos granadinos en riesgo de desaparición

Geografía complicada para ancianos en Murtas.
Geografía complicada para ancianos en Murtas. / Antonio Sánchez

Desde 1950 la población de dos de cada tres municipios de Granada ha descendido, mientras que cuarenta localidades concentran el 80% de los habitantes de la provincia

Antonio Sánchez
ANTONIO SÁNCHEZ

En Lobras no hay carnicería ni frutería, el pan llega desde Cádiar con una furgoneta cada día y sólo hay pescado dos días a la semana. El autobús no entra al pueblo porque las dos únicas salidas por carretera que tiene son caminos rurales asfaltados y un vecino hace de taxista a cambio de propinas. El médico pasa consulta dos días a la semana y no hay ninguna tienda en la que comprar ropa. Y hasta 2015 no había ningún comercio, salvo una farmacia que sí abre a diario. Su población desde 1950 ha caído un 81,2% y la actualidad sólo cuenta con 159 personas censadas, de las que de forma regular viven unas sesenta. Su ejemplo es el de otros treinta municipios en riesgo de desaparecer por haber perdido más del 70% de su población en sólo cerca de setenta años.

El caso de Lobras es uno de los más visibles de toda la Alpujarra, en donde se concentran la mitad de pueblos que se encuentran en peligro de quedarse sin gente en unas décadas. Los datos de nacimientos de 2015 no registran ningún bebé inscrito en la localidad y uno de cada tres lobreños tienen más de 65 años. Dos cifras que alertan de un peligro que su alcaldesa, Ana Rodríguez (PSOE), reconoce sin caer en la pesadumbre. «La gente se está empadronando aquí para que el pueblo no se pierda», narra con ilusión la regidora mientras saca un libro y varios documentos. Sobre la mesa pone papeles de estudios académicos que analizan la evolución demográfica de Lobras y el anejo de Tímar y que exponen que a comienzos del siglo XX la población del municipio era seis veces mayor.

Esta realidad es común sobre todo en la Alpujarra, pero también en las comarcas de Guadix, Baza y Huéscar y viene provocada por dos oleadas de emigración que han ido vaciando los pueblos a lo largo de los últimos 150 años. La primera se produjo a finales de siglo XIX, cuando varios episodios de sequía, unidos a diferentes epidemias como la 'pebrina', la 'filoxera' o el 'cólera morbo' provocaron la marcha de granadinos a Sudamérica y el Norte de África. La segunda se inició a comienzos de los años cincuenta, cuando los cultivos agrarios empezaron a dejar de ser rentables y la población marchó por el levante hacia Cataluña y Europa. Como ejemplo, Gor, un municipio que en 1950 contaba con 6.016 habitantes y dos décadas después se quedó en 3.038, casi la mitad.

La emigración de los años 50 y 60 redujo la población a la mitad en pueblos como Gor

La consecuencia de esto cae por su propio peso. Las familias de aquellos años que quedaron en los pueblos fueron creciendo, se convirtieron en ancianos y desde hace varias décadas están comenzando a morir. En pueblos como Turón la calle Real es una concatenación de casas vacías o en ruinas. Sus antiguos moradores han muerto recientemente o se marcharon a Granada o a Cataluña.

Los indicadores poblacionales son claros para dibujar una tendencia. El 80% de la población de Granada se concentra en 40 municipios de los cuales la mayoría se encuentran en el área metropolitana de la capital y la Costa. La despoblación es una realidad incluso en cabeceras de comarca como Alhama de Granada, Huéscar o Guadix. El primer pueblo en 1950 tenía más de 10.500 habitantes y ahora se queda en poco más 6.000. En Huéscar había casi 12.400 personas y el padrón en 2016 marcó 7.609 oscenses. Y en Guadix se pasa durante el periodo referido de más de 30.000 habitantes a 18.796. En el conjunto de toda la provincia, dos de cada tres pueblos de Granada tienen ahora menos población que hace 67 años.

El Parlamento Europeo estudia desde hace dos meses medidas para frenar la despoblación

Granada, no obstante, no es de las regiones de España más afectadas, aunque la situación en municipios como Lobras, Gor, Turón o Murtas sea grave. La provincia, por lo pronto, no cuenta todavía con pueblos que tengan menos de cien habitantes, una realidad propia de Castilla y León y Aragón hasta la fecha. «Pero los tendremos porque quienes se van a estudiar fuera ya no vuelven», añade el alcalde de Murtas, José Miguel Romera (PP).

Las posibles soluciones a este problema se están discutiendo. La delegación española del PSOE en Bruselas presentó hace dos meses un informe en el Parlamento Europeo en el que incide en la necesidad de adoptar medidas y destinar fondos para fijar a la población en sus lugares de nacimiento. Entre las acciones a adoptar, por ejemplo, está evitar la brecha digital de una sociedad que aspira a insertar el 5G en las grandes ciudades cuando en algunos pueblos la conexión móvil a internet todavía no es estable.

Infraestructuras y empleo

Sergio Gutiérrez (PSOE) defendió junto a la eurodiputada granadina Clara Aguilera que el Producto Interior Bruto (PIB) y la densidad de población «no son indicadores suficientes» e incidió en desarrollar «una mayor flexibilidad» en lo que respecta a las ayudas de las que se puedan beneficiar los pueblos afectados de forma evidente por una diáspora. Las propuestas se centran en mejorar las infraestructuras y crear empleo local y se debatirán a lo largo de los próximos meses con la intención de que se inserte una partida presupuestaria destinada a frenar la despoblación en el presupuesto europeo 2021-2027.

Mientras tanto, hay pueblos en los que han decidido no quedarse de brazos cruzados para frenar la despoblación. El caso más evidente es Lobras, que ha salido del estado de coma en el que entró 2006, cuando tocó fondo con 121 habitantes. Actualmente, el censo municipal asciende a 159 personas, un incremento de 31% en la última década. En 2015, la alcaldesa Ana Rodríguez logró convencer a una de sus concejalas -Paqui Martín- para que abriera una tienda de ultramarinos en una pequeña caseta en el jardín de su casa. Y recientemente se puso en marcha a la entrada del pueblo un mesón que sólo baja la persiana los lunes. En paralelo, se ha construido un nuevo ayuntamiento justo en frente del antiguo que permitirá liberar espacios municipales para desarrollar actividades con los vecinos.

Rodríguez destaca la importancia del Programa de Fomento de Empleo Agrario -el antiguo PER- para lograr que en Andalucía en general y la Alpujarra en particular no haya ocurrido todavía lo que si ha pasado en otras comunidades de España. En paralelo están los programas de empleo Joven y +30 con los que se ha logrado arreglar las acequias del municipio, construir varios aparatos de gimnasios en una era o recuperar el estilo antiguo del lavadero del pueblo. Son medidas que no solucionarán el problema a largo plazo, pero que permiten por el momento frenar la tendencia descendente. Como Lobras, Galera, Soportújar y Lanteira han logrado para su caída poblacional y se han puesto a la cabeza de una demanda común de la Granada que se muere.

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