El cadáver del dueño del bar asesinado en Granada apareció el día después de recibir la paliza

Imagen del bar La Cabaña en Venta Nueva, donde apareció el cadáver del dueño con signos de violencia./JORGE MARTÍNEZ CHAPA
Imagen del bar La Cabaña en Venta Nueva, donde apareció el cadáver del dueño con signos de violencia. / JORGE MARTÍNEZ CHAPA

Los investigadores todavía no tienen demasiado claro cuál ha sido el móvil de este crimen y todo apunta a que el homicidio pudo ejecutarse la noche del lunes

JOSÉ RAMÓN VILLALBA y NOELIA JIMÉNEZ GARCÍA

Un hombre de unos cincuenta años yacía ayer muerto detrás de la barra del bar La Cabaña, ubicado en Venta Nueva, una pedanía de la localidad de Huétor Tájar. No presentaba heridas de arma blanca ni de fuego, sí distintas contusiones en la cabeza que presuntamente acabaron con su vida. La Guardia Civil trabaja intensamente en este extraño caso de homicidio aunque de momento no hay detenidos.

El fallecido estaba separado y tenía dos hijos mayores de edad, residentes en el municipio de Huétor Tájar. Un vecino de Venta Nueva fue quien encontró el cadáver tras entrar en el bar que se encontraba con la puerta semiabierta. Le extrañó bastante encontrar la puerta entornada porque ayer martes era el día de cierre de este establecimiento y supuestamente debía estar cerrado a cal y canto. La sorpresa fue encontrar el cadáver rodeado de cristales y algunas monedas. El vecino dio la voz de alarma sobre las 12.30 horas y en pocos minutos llegó la Guardia Civil y su área de Policía Judicial, cuyos agentes siguen trabajando duro en este caso.

Sobre las 20 horas de ayer, al menos dos patrullas de la Guardia Civil andaban por esta pedanía buscando en los contenedores como si intentaran encontrar algún utensilio con el que pudieron agredir al fallecido o ropa manchada de sangre. Mientras tanto, la Policía Científica continuaba buscando pruebas en el interior del establecimiento regentado por la víctima ayer pasadas las nueve de la noche, aunque empezaron al mediodía a trabajar.

Los investigadores no tienen demasiado claro aún cuál ha sido el móvil de este crimen y todo apunta a que el homicidio pudo ejecutarse la noche del lunes, cuando el dueño de este bar apuraba las últimas horas antes de cerrar. El propietario de otro bar de este anejo de Huétor Tájar manifestó que la noche del lunes sobre las diez de la noche ya no había luz en el interior de este establecimiento hostelero, cuando lo habitual es que permanezca abierto hasta las doce de la noche.

Este bar no suele ser demasiado transitado. Está a las afueras de esta pedanía y linda con una zona agrícola, por ello cualquier grito o jaleo que se montara en el interior difícilmente sería escuchado por los vecinos más próximos.

Una trabajadora

En este bar solo trabajaba la víctima y una cocinera que solía terminar su trabajo sobre las diez de la noche, más o menos la hora en que se apagaron las luces del establecimiento la noche del lunes. La Guardia Civil trata de recopilar el mayor número de pruebas para esclarecer lo sucedido, por ello los testimonios de la cocinera, familiares, vecinos y clientes habituales del bar serán importantes para saber quién o quiénes están detrás de este crimen.

Vecinos consultados por este periódico en Venta Nueva hablaron ayer del fallecido como una persona ajena por completa a ámbitos delictivos. «Tenía el bar con el que se buscaba la vida, allí vendía tabaco y pan. No era una persona conflictiva con sus vecinos y solo defendía lo suyo. Me imagino que si entraron a robarle o agredirle, trataría de defenderse como fuera», apuntaba ayer un venteño que pidió mantenerse en el anonimato.

El finado tenía su vivienda en la parte superior del bar, donde vivía solo. El local lo volvió a regentar hace dos años después de una larga temporada que lo mantuvo alquilado. No suele tener demasiada clientela y la que hay es muy peculiar, en el sentido de que pasan muchas horas en el interior del establecimiento entre copa y copa.

«No nos sentimos tranquilos tras ver lo ocurrido»

El homicidio registrado ayer en Venta Nueva ha trastornado la convivencia de los 800 habitantes de este anejo de Huétor Tájar. «Sabemos que hace poco robaron en un bar de La Fábrica (una pedanía de Loja, cercana a Huétor Tájar). No sabemos qué ha sucedido, pero quienes tenemos negocios por esta zona no nos sentimos tranquilos tras ver lo ocurrido», comentó ayer el propietario de otro bar de Venta Nueva. Los vecinos consultados por IDEAL tampoco daban crédito a lo sucedido. «No puede ser que en una zona tan tranquila como esta ocurran estas cosas», apuntaba un lugareño ayer por la tarde. Los investigadores trabajan duro y darán más pronto que tarde con los autores de este crimen.

Sí está meridianamente claro que el autor o autores del crimen acudieron al bar, no por casualidad sino de forma intencionada, principalmente porque no es un establecimiento que esté de paso hacia algún lugar, sino apartado de la pedanía y lindando con una zona agrícola. Sobre el móvil del homicidio no se descarta ninguna hipótesis, aunque en un principio no estaba demasiado claro que se tratara de un robo.

Esta pedanía de Huétor Tájar tiene 800 habitantes y este suceso ha revolucionado a los lugareños que no dan crédito a lo sucedido con el dueño del bar La Cabaña, una persona que nació en este anejo de Huétor Tájar y llevaba toda su vida sin moverse de este núcleo de población, donde reside casi toda su familia, salvo sus dos hijos y su exmujer.

El cadáver de José Fernández se encontraba ayer noche en el Instituto de Medicina Legal, donde se le practicará la autopsia, que aportará más luz sobre lo sucedido.

El homicidio registrado ayer en Venta Nueva ha trastornado la convivencia de los 800 habitantes de este anejo de Huétor Tájar. «Sabemos que hace poco robaron en un bar de La Fábrica (otra pedanía de Huétor Tájar). No sabemos qué ha sucedido, pero quienes tenemos negocios por esta zona no nos sentimos tranquilos tras ver lo ocurrido», comentó ayer el propietario de otro bar de Venta Nueva. Los vecinos consultados por IDEAL tampoco daban crédito a lo sucedido. «No puede ser que en una zona tan tranquila como esta ocurran estas cosas», apuntaba un lugareño ayer por la tarde. Los investigadores trabajan duro y darán más pronto que tarde con los autores de este crimen.

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