Un policía evita que se desangre un motorista que acababa de perder una pierna

48 horas después, el agente visita a la víctima en el centro sanitario. Ha salido adelante y evoluciona bien

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

Un joven de 31 años y su mujer circulan en su coche por la calle Cristóbal Colón de Churriana de la Vega sin sospechar que a la vuelta de la esquina les aguardaba una escena dantesca: un motorista ha sufrido un accidente y ha perdido una pierna. La extremidad amputada está junto a la cabeza de la víctima, que grita y se lamenta mientas se desangra. A pesar de la gravedad de las heridas -también tiene un brazo roto-, no ha perdido el conocimiento. Ocurrió el pasado día 4 alrededor de las ocho de la noche.

El conductor detiene el coche. Es un agente de la Policía Nacional fuera de servicio. Su destino está en Madrid, pero pasa unos días de descanso en Granada. Rápidamente, le pide el cinturón a su esposa y lo utiliza para hacer un torniquete en el muñón del accidentado. Antes de que el agente llegase al lugar de los hechos, otras tres personas estaban intentando ayudar al herido. Todos le piden calma y él chilla que le duele el tobillo que ya no está unido a su cuerpo. Hay ansiedad, miedo y nervios.

Los médicos y la ambulancia están en camino. La maniobra del policía parece que ha surtido efecto y la sangría se detiene. Aún así, la situación sigue siendo desesperada.

Al fin, llega el equipo sanitario. El policía sigue tensando el cinturón para que la sangre no vuelva a manar. Los galenos le dicen que continúe apretando. Minutos después, consiguen estabilizar al herido y lo trasladan al hospital.

48 horas después, el agente visita a la víctima en el centro sanitario. Ha salido adelante y evoluciona bien. Ambos se alegran de verse.

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