«Ni le pegué ni le obligué a nada; lo único que quería era coger mis cosas e irme»

«Ni le pegué ni le obligué a nada; lo único que quería era coger mis cosas e irme»

La fiscal mantiene los cargos contra el joven de Guadix acusado de maltratar y agredir sexualmente a su pareja en la feria de 2014

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

Era la primera vez que se oía su versión. No llegó a declarar ante la Guardia Civil tras ser denunciado por su entonces pareja el 4 de septiembre de 2014 porque no tenía, según afirmó, un abogado delante. Luego, tampoco declaró ante el juzgado instructor porque así se lo «aconsejó» la abogada que le fue designada de oficio. El pasado 13 de diciembre, sin embargo, el joven de Guadix acusado de agredir sexualmente y maltratar a la que fuera su novia habló largo y tendido en la Audiencia de Granada para ofrecer su versión sobre lo que según él ocurrió aquella noche de feria. «Ni le pegué ni le obligué a nada; lo único que quería era coger mis cosas y marcharme», aseguró el acusado, para quien las acusaciones pública y particular mantuvieron los cargos.

Durante el juicio, el hombre sólo reconoció haber dado un cabezazo a la denunciante en la calle, cuando iban de camino al piso de la tía de ella, en el que se solían quedar cuando regresaban de la costa almeriense -él trabajaba allí en la hostelería y ella se había ido con él- y donde supuestamente tuvo lugar el abuso sexual. Aquel golpe, que según él se produjo al esquivar que ella le mordiera «en la cara», provocó a la denunciante una lesión en la ceja, la única apreciada en el informe médico forense, donde asimismo se recogió que la mujer presentaba dolor torácico.

«Me dijo que era un hijo de puta y empezó a darme tortas; por lo menos 20», detalló el joven al describir el inicio de la escena del cabezazo. Lo demás lo negó absolutamente todo: haberle pisado los pies mientras estaba descalza en la calle; haberla metido en la bañera -ya en el piso- para rociarla con gel y agua fría; haberla insultado, golpeado, zarandeado o empujado; haberla arrojado a la cama para romperle la ropa interior y agredirla sexualmente. Además, aseguró que, estando vigente el alejamiento que se acordó, ambos coincidieron en diciembre de ese año en un pub de Guadix y retomaron los encuentros sin que la familia de ella lo supiera. Aseveró que se recorrieron «todos los hoteles y casas cueva» del pueblo durante los fines de semana hasta junio de 2015 para verse sin ser vistos.

Versiones distintas

El relato de lo acontecido del procesado, para quien la fiscalía pide 11 años de cárcel, fue muy distinto al de la supuesta víctima. La chica insistió en todas sus acusaciones y desveló, generando cierta sorpresa en la sala, que dos semanas antes de los hechos denunciados, había tenido «un aborto» que en realidad se había debido a «una patada» del acusado. Al parecer, sólo constaba que el aborto había sido espontáneo. «No le he puesto más denuncias porque me podían haber puesto una cama en el juzgado», llegó a decir la mujer al referirse a los quebrantamientos del alejamiento supuestamente cometidos por su ex. «Me perseguía y me amenazaba», manifestó. «Fue un martirio constante», añadió. La mujer, que detalló que después de que le vieran los forenses le salieron más «moratones» por el cuerpo, sólo lloró al reconocer que se planteó retirar la denuncia. «¡No tendría por qué contar esta patraña si no fuera verdad!», exclamó, tras reconocer que cuando se le ofreció la orden de protección se negó «por miedo» a que las cosas fueran a peor. Sobre los encuentros posteriores a la denuncia, aclaró que «lo quería muchísimo y pensaba que iba a cambiar».

El tribunal hizo algunas preguntas directas a la testigo sobre detalles concretos de su relato, como lo que hizo con la ropa interior rota, lo que ocurrió con su teléfono móvil o la suerte que corrió un traje de flamenca que iba a ponerse al día siguiente para salir en la televisión del pueblo. Contó que el acusado lo rompió tras la agresión, antes de marcharse del piso. Esa intervención televisiva y la recogida de «una silla» para ello fue lo que motivó la disputa entre ambos. En el piso permanecieron «una hora o una hora y media», según ella. Según él, fueron «unos 20 minutos».

En su informe final, aunque la fiscal advirtió leves «contradicciones» en algunos matices del relato de la víctima, concluyó que no afectaban al «núcleo» de su declaración y consideró probados los hechos. La acusación particular que ejerce la joven, que estuvo representada por el letrado Juan Andrés López Mena, también mantuvo los cargos y reclamó 12 años de prisión. La defensa, ejercida por la letrada María Angustias Carrascosa, solicitó la libre absolución. «Ni todas las denuncias por agresiones sexuales resultan ser después agresiones sexuales ni todos los acusados son por ello finalmente condenados», puntualizó a IDEAL la defensa fuera de la sala, apelando al derecho a la presunción de inocencia de su cliente.

Fotos

Vídeos