Los pantanos han perdido el 40% de su agua en dos años

ALFREDO AGUILAR

Los embalses de Cubillas y Colomera están en estado de 'emergencia' y durante 2017 sólo ha llovido la mitad de lo 'previsto' por la media histórica

Antonio Sánchez
ANTONIO SÁNCHEZGranada

Los pantanos de la provincia de Granada cerraron el mes de julio con un 40% de agua menos que hace dos años y a lo largo de este verano el nivel de los mismos descenderá a valores próximos al 35% de su capacidad salvo que durante este agosto y septiembre se produzca una oleada de precipitaciones estables, impropia en el verano. La escasez de lluvia en los dos últimos años está pasando factura y la declaración oficial de la sequía es una realidad que las administraciones ya asumen como próxima y así lo reconoció, por ejemplo, el consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro.

Durante 2017 sólo ha llovido la mitad de lo 'previsto' por la media histórica y actualmente la situación más crítica se da en los embalses de Cubillas y Colomera. Ambos pantanos se encuentran en situación de 'emergencia', una catalogación que utiliza la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) cuando el pantano no es capaz de garantizar más un año de abastecimiento de agua -y de campaña de riego- a la población a la que sirve salvo que las precipitaciones estén por encima de la media. La comparación con el mes de julio de 2016 es demoledora para este embalse, ya que pasa de tener un 46,7% de agua a contar sólo con el 27,9%.

Esta caída del porcentaje de líquido almacenado es similar en gran parte del resto de pantanos de la provincia. Por ejemplo, los embalses de Quéntar y Canales, de los que se surten habitualmente la capital y el área metropolitana, han pasado de estar al 55,2% a contar sólo con un 44,4% de agua embalsada. A lo largo de este año, ambos pantanos han entrado en situación de 'prealerta', una calificación que no es tan grave como la 'emergencia' ya que contempla todavía recursos hídricos para los próximos tres años.

En un estado de 'alerta' se encuentran los embalses de San Clemente, Bermejales y Francisco Abellán. Esta situación ya obliga a aplicar restricciones en los riegos y moderar el consumo de las poblaciones que dependan de este pantano. El pantano de San Clemente, el segundo más grande de la provincia, sólo tiene embalsada en su interior un 10% de agua de los más de 117 hectómetros cúbicos que podría albergar. Justo hace un año la cantidad con la que contaba era del 16%.

En niveles mínimos también se encuentra el embalse de Bermejales, que sólo está utilizando el 37,2% de su capacidad, algo más de una tercera parte de lo que podría albergar. Con respecto al mismo periodo del año pasado, este pantano ha perdido más de 15 puntos de capacidad, ya que a comienzos de agosto de 2016 se encontraba con un 52,6% de agua en su interior. La situación también es complicada en el pantano Francisco Abellán, ya que ha perdido más de doce puntos porcentuales durante el último año. Actualmente se encuentra al 36,4% de su capacidad.

Con cierta holgura sólo respira El Portillo de Castril, que a pesar de contar con una gran cantidad de agua embalsada no la está utilizando para darle servicio a la población. El poco partido que en la actualidad se le saca al canal del Jabalcón provoca que no se esté extrayendo de este pantano todo el agua que se necesita y que se mantenga en niveles de capacidad superiores al resto. Algo similar le ocurre a la presa de Rules, que se encuentra al 63% de su capacidad, sólo un punto menos que hace un año. La ausencia de las conducciones que deberían llevar el agua hacia el poniente de la provincia provoca que el uso que se le esté dando a Rules sea mínimo y que haya quien se refiera a él como 'la piscina más grande de Europa'. A escasos kilómetros no ocurre lo mismo en Béznar, dado que el pantano de El Pinar sí ha dado uso al agua que contenía en su interior, algo que ha provocado que sus reservas hayan caído casi veinte puntos en un año. A pesar de ello, la delegada de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Inmaculada Oria, asegura que en las cuencas de su competencia (Béznar y Rules) están «siendo estrictos a la hora de realizar las concesiones de agua» y a la par reclama «un uso responsable del agua».

Sobre el embalse del Negratín la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no realiza una catalogación de estado de 'normalidad', 'prealerta', 'alerta' o 'emergencia', ya que lo incluye dentro de una regulación general de la que forman parte más de 5.600 hectómetros cúbicos de los pantanos que 'desembocan' en el Guadalquivir. El estado de esta agrupación de embalses es de 'alerta' con la presa del Negratín al 41% de su capacidad, casi catorce puntos menos que hace un año.

Las asociaciones agrarias coinciden al encender ya la alarma por las consecuencias que la poca agua caída durante los últimos dos años está provocando en el campo. Manuel del Pino, secretario general de Asaja, recuerda que el año pasado no hubo restricciones «porque se venía de buenas de lluvias, pero este año la mayoría de los cultivos se han regado con menos agua con pérdidas y cosechas irregulares». Fuera de las zonas de regadío el estado de la tierra es crítico. «La tierra está seca», afirma convencido Nicolás Chica, que alerta de que la campaña de la aceituna «está en riesgo». Ambos destacan también las dificultades del sector ganadero, que en está teniendo que recurrir a piensos para alimentar a sus animales, con el consecuente aumento de las pérdidas para los dueños.

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