Padres y árbitro cruzan denuncias por agresiones en un partido de cadetes en Granada

Ni los partidos de menores se libran de la violencia en el fútbol, con árbitros y jugadores en el punto de mira./Ramón L. Pérez
Ni los partidos de menores se libran de la violencia en el fútbol, con árbitros y jugadores en el punto de mira. / Ramón L. Pérez

El jugador cadete del Churriana ha sido apartado del equipo tras el incidente protagonizado ante el Arenas de Armilla

CÉSAR GUISADOGRANADA

Una trifulca en un campo de fútbol, no se ha hecho esperar la primera de 2018, ha acabado con un árbitro siendo atendido en el Hospital tras recibir un puñetazo en el pómulo. Este ha interpuesto una denuncia por agresión al padre de un jugador al que expulsó previamente. La madre lo llamó «hijo de puta» y el denunciado amenazó antes con matarlo. El futbolista, de 15 años, ha sido expulsado del club. Desde el Churriana señalan a su código disciplinario dispuestos a dar ejemplo. Hace unas semanas realizaron un taller con el Juez Calatayud y ofrecen otras actividades a quienes no cumplen las reglas: «tenemos que aislar la violencia en el fútbol», dice la presidenta del club.

Todo comenzó el sábado, durante la disputa del Churriana-Arenas de la Tercera cadete en el Frascuelo. Los locales habían remontado el partido hasta el 4-3 y las pulsaciones estaban al máximo. Dos futbolistas se enganchan en un rifirrafe y el árbitro acude a separarlos, quizá con algo más de ímpetu de lo normal, ya que llega a empujar a uno de ellos con el fin de desmontar la tangana.

A partir de aquí, la situación se descontrola. El colegiado expulsa al número 22 del Churriana, quien había protagonizado la enganchada y el padre de este se acerca hasta la línea de banda del campo, según recoge el 'trencilla' en el acta. «Con el puño en alto y diciendo en viva voz lo siguiente: '¡A mi hijo no lo toques, hijo de puta, te voy a matar!' Una vez llega a mí intenta golpearme con su puño pero, entonces, el delegado de campo del equipo local consigue detenerlo a tiempo, agarrándolo y echándolo fuera del terreno de juego», anota.

Otro menor, golpeado

Antes de entrar al vestuario, escoltado por jugadores del Arenas, el árbitro puede ver cómo los aficionados también agreden al número seis de los armilleros, menor de edad. Diez minutos después acudió la Guardia Civil, identificando a la madre y al padre del jugador número 22 del Churriana, ante quienes el árbitro terminó imponiendo una denuncia después de recibir un parte médico en el Hospital de La Salud.

Dar ejemplo

«Siento muchísimo lo que ha pasado», asume Vallejo, «parece ser que el árbitro actuó con algo más de energía, ejerció mayor fuerza para separar al jugador, pero no podemos llegar al término de unas amenazas o una agresión. He llamado a la madre diciéndole que lo siento mucho, pero que hemos tenido que expulsar a su hijo por el momento porque debemos de dar ejemplo. Cuando todo esto sucedía, el equipo de los infantiles estaba comiendo en la cantina con las familias, estaban viéndolo todo y esto no puede ser», afirma la presidenta a este periódico, subrayando que «en este club hacemos un trabajo activo por eliminar la violencia del fútbol. Hace unos días vino el juez Calatayud a darnos una charla para ayudarnos a evitar situaciones como esta, precisamente», abunda.

El padre del futbolista, al que fue a separar, le propinó un puñetazo en la cara después de decirle que lo iba «a matar», asegura el colegiado

«Pedimos disculpas al árbitro, a la afición del Churriana, a esos jugadores que presenciaron lo ocurrido y al Arenas. No podemos hacer más que aplicar las medidas sancionadoras que existen en nuestro reglamento, o sea, la expulsión inmediata de los implicados. Y si el club es sancionado, reclamará judicialmente a los inculpados», puntualizó Matilde Vallejo.

Las sanciones podrían ir desde los 50 euros hasta los 90 y apercibimiento de cierre de la instalación o incluso los 150 euros por cada partido que sea clausurado el campo.

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