Órgiva fue el primer pueblo de la Alpujarra en abrir hace 84 años un surtidor de gasolina

El dueño Paco 'El de la Fonda' con su nieto Francisco en el surtidor./
El dueño Paco 'El de la Fonda' con su nieto Francisco en el surtidor.

En un principio la maquina expendedora de combustible situada en el paraje de 'Fuente Mariano' era accionada a mano con un sistema de manubrio

RAFAEL VÍLCHEZÓRGIVA

El 31 de enero de 1934, hace 84 años, previa suscripción en Madrid ante José Gil de Ramales, subdirector de Campsa, un vecino de Órgiva, Francisco Martín Jiménez, obtuvo la licencia de obras para instalar la primera gasolinera de Órgiva y de la Alpujarra. La instalación contaba con un tanque de 5.000 litros, un surtidor de gasolina 95, años más tarde gasolina 96 N.O. y una modesta caseta de obra con techo de uralita, según ha indicado el catedrático, historiador, escritor… Juan González Blasco.

Durante la contienda civil la gasolinera de Órgiva fue un objetivo prioritario de los republicanos. El mando de los partidarios de la República, instalado en la Sierra de Lújar, ordenó, en innumerables ocasiones, la orientación de los cañones hacia este servicio, con el propósito claro de su total destrucción. Fue este un periodo de racionamiento de combustible, instrumentado a través de un sistema de cupos y vales, que continuaría también durante los primeros años de la posguerra.

González Blasco siguió contando que en la década de los años cincuenta de pasado siglo “se instaló también en la gasolinera de Órgiva el primer surtidor de gasoil, carburante que se transportaba en bidones precintados de 200 litros y que después se colocaban alrededor de la caseta de obra, para la distribución por litros. La forma de repostar tenía lugar mediante la introducción de una sonda en el bidón y a través de una bomba manual se llenaba uno de los dos vasos, de cinco litros de capacidad, y mientras se vaciaba el contenido, en el depósito de un automóvil o en las clásicas latas, el otro vaso se llenaba a través de una llave de paso accionada manualmente”.

Dos décadas después de la instalación del primer surtidor de gasóleo, el 22 de enero de 1974, Francisco Rodríguez Ruiz obtuvo la concesión de la gasolinera, con servicio de gasolina 96 y gasóleo A en bidones, y un mes después la licencia para la sustitución del aparato móvil por uno fijo de gasoil y una ampliación de los tanques a 20.000 litros de capacidad, abonando al Ayuntamiento de Órgiva 6.044 pesetas. Además, en marzo de ese mismo año se realizaron las obras para sustituir el surtidor manual de gasoil por otro eléctrico.

“Cuando tomó posesión Francisco Rodríguez, el primer día de venta en horario de siete de la mañana a once de la noche, la facturación ascendió a 78 pesetas de gasoil y 84 pesetas de gasolina 96 N-O., siendo el precio de siete pesetas con cuarenta céntimos y 17 pesetas el litro, respectivamente. Algunos de aquellos primeros clientes fueron: José Noguerol, de Alcázar, con una máquina D6-C; y Federico Esteban que realizaba el servicio personal de las minas de la Sierra de Lújar con un camión Comet. La gasolinera, modernizada y adaptada a nuestros tiempos, sigue operando en Órgiva en el mismo lugar cerca del puente dedicado a Natalio Rivas”, terminó diciendo González Blasco.

En la actualidad existen en la Alpujarra dos surtidores de gasolina en Órgiva, y otros en Lanjarón, Torvizcón, Pampaneira, Pórtugos, Cádiar, Laroles, Ugíjar, Albuñol, Castell de Ferro, etcétera. Cuando abrió el surtidor de Órgiva los vehículos de la zona se podían contar con los dedos de la mano. La Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleo (Campsa) fue creada en 1927. En 1933 costaba 76 céntimos de peseta un litro de gasolina para vehículos y 86 céntimos para aviones.

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