La nave de contrabando que nunca levantó las sospechas de los vecinos

Los vecinos de las Pilas de Algaida no intuían lo que pasaba dentro de las instalaciones, propiedad de una familia de Zafarraya

NOELIA JIMÉNEZ

Los vecinos de Pilas de Algaida, un pequeño diseminado rural de Ventas de Zafarraya con apenas 70 habitantes, no salían de su asombro el pasado martes, cuando una veintena de vehículos policiales y decenas de agentes de la Guardia Civil comenzaron a llegar a Los Pergares, una zona de cultivos situada en esta pequeña localidad del Poniente Granadino, justo en el límite con la Axarquía malagueña. Allí, el desmantelamiento de la fábrica ilegal de tabaco ha pillado por sorpresa a todos y la mayoría empezaron a conocer los detalles de la operación a través de la noticia difundida ayer por los medios de comunicación.

«No teníamos ni idea; nunca hemos notado nada raro ni imaginábamos el porqué de tanto dispositivo de la Guardia Civil», cuenta una de las vecinas que vive cerca de la nave precintada, próxima también a Málaga, la otra provincia donde se ha desarrollado la operación.

También sorprendido se vio un pastor, que justo llevaba a pastar a sus ovejas cuando comenzó un despliegue de efectivos nunca visto en una aldea tan tranquila y poco poblada como esta. «Fue una sorpresa, la verdad; creo que ninguno imaginábamos que algo así estaba pasando ahí», relata otro agricultor que trabaja en las inmediaciones de Los Pergares.

La noticia

Todos los vecinos consultados por IDEAL que residen o trabajan a pocos metros de la fábrica coinciden en que «nunca» han visto movimiento en torno a la nave –accesible desde la carretera pero férreamente protegida por altos muros y vallas–. «Dicen que producían una barbaridad de cigarrillos, pero nunca se ha oído nada ni se han visto camiones o furgonetas», explican muchos, convencidos de que quizá sería en las horas nocturnas cuando las instalaciones ilegales tendrían más ajetreo. También sorprendido por la noticia se veía ayer el alcalde de la localidad, Victoriano Crespo, que aseguraba a este periódico desconocer por completo el quién y el cómo de esta fábrica ilegal. «No tengo ni idea de si hay detenidos del pueblo; me enteré por el dispositivo de la Guardia Civil y por lo que está saliendo en las noticias», indicó el primer edil.

«Aunque sí que es cierto que, teniendo en cuenta el dinero que parecían manejar los dueños, algunos llegamos a pensar en asuntos de droga. Aquí todos vivimos del campo y, si la campaña va mal, la economía es mala para todos»

Los vecinos de esta gran nave industrial sí que apuntan al «ritmo de vida» y el alto poder adquisitivo que demostraban tener los propietarios de las instalaciones, residentes en Zafarraya, el pueblo contiguo. «No tenían mucha relación con los que vivimos por aquí, pero tampoco dieron problemas nunca», comentan otros lugareños, que reparan en cómo las instalaciones desmanteladas han ido creciendo en los últimos años. «No te sé decir cuánto tiempo se lleva notando eso, pero varios años seguro», apunta otra mujer. Según los vecinos, los dueños de las instalaciones precintadas también poseían tierras de cultivo dedicadas a la judía verde. «El ‘verdeo’ necesita mucho personal y mucha inversión y sí que parecía raro que les resultara rentable tener tantos trabajadores en el campo», comenta otro horticultor, que habla de cerca de 80 temporeros en los campos de los dueños de esta nave clandestina.

Un cartel

En el recinto, donde sólo se puede advertir un cartel informativo de la Guardia Civil, todavía se veían a día de ayer vehículos estacionados. La nave ha estado siempre cerrada a cal y canto, coinciden los vecinos de la zona. «Aunque sí que es cierto que, teniendo en cuenta el dinero que parecían manejar los dueños, algunos llegamos a pensar en asuntos de droga. Aquí todos vivimos del campo y, si la campaña va mal, la economía es mala para todos», detalla otro venteño sobre un asunto que ha sido en las últimas horas el protagonista absoluto de las conversaciones en los escasos bares y calles de esta pequeña localidad. Allí nadie sospechaba nada.

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