El museo de Gualchos se convierte en uno de los principales reclamos turísticos del municipio

El museo de Gualchos se convierte en uno de los principales reclamos turísticos del municipio

El proyecto se debe a la Unión Europea, la Junta de Andalucía, Granada Rural y el Ayuntamiento de Gualchos-Castell de Ferro

RAFAEL VÍLCHEZGUALCHOS

El Ayuntamiento del municipio alpujarreño de Gualchos-Castell de Ferro, presidido por Toñi Antequera, creó hace poco tiempo con mucho acierto en la preciosa localidad de Gualchos el Centro de Dinamización, Sensibilización y Defensa del Patrimonio Cultural y Tradicional: Banco de Sensaciones como atractivo turístico y para la recuperación, conservación y difusión de su patrimonio etnográfico. Pues bien, este interesante lugar se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos de la zona. Los fondos que alberga el centro abarcan un amplio espectro de la realidad cultural y de sus avatares históricos, si bien predominan en él aquellos elementos que testimonian la vida cotidiana de Gualchos en otros tiempos.

La Unión Europea, Granada Rural (cooperación GDR), Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Gualchos-Castell de Ferro financiaron la puesta en marcha de este céntrico centro. Las personas mayores del pueblo también han contribuido con sus relatos en este proyecto. El centro recrea una casa humilde con sus dependencias y enseres básicos, aperos de labranza y herramientas de antaño. Su jardín posee plantas aromáticas y medicinales que desprenden perfumes muy agradables.

Gualchos, de origen mozárabe, es un lugar precioso declarado de interés turístico. La algarroba, las pasas, la seda y la minería generaban en otros tiempos riqueza y mano de obra. Antes, los animales más utilizados en la agricultura eran el mulo, el burro y el buey. En Gualchos llegaron a existir dos herrerías para las herraduras de las caballerías. Las unidades de medida que se utilizaban para los cereales eran la cuartilla, el cuartillo y el celemín. En las casas de labranza no podían faltar uno o dos animales con sus aperos y serones, el arado, las romanas para el peso, el trillo, la hoz, la azada, el azadón, el mancaje, las sogas, ramales, cuerdas y cordeles, las escaleras de madera, el amocafre y otros enseres.

Antiguamente en la mayoría de las moradas de Gualchos se criaban cerdos, gallinas y gallos, conejos y cabras para que no faltasen durante todo el año la carne y embutidos, el queso, los huevos y la leche. Casi todas las casas disponían de cocina, alcoba, granero, bodega, cuadra, corral, pocilga, gallinero, pajar, horno para el pan, alacenas, hornacinas, entre otras cosas. En varios recipientes se guardaba el aceite. Casi toda la población confeccionaba objetos de esparto. Las mujeres se encargaban de las conservas de tomate y otros frutos del campo. Alfonso XIII concedió a Gualchos el título de villa por el aumento de su población y por el progreso de su agricultura, industria y comercio. Gualchos posee mucha historia y muchos lugares con encanto que, y junto con su centro etnográfico, merecen ser visitados y conocidos.

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