El 'móvil' del crimen del Pantano del Cubillas

Un joven lee la nota de la desaparición de Beatriz Collado./L. R.
Un joven lee la nota de la desaparición de Beatriz Collado. / L. R.

El caso de la desaparición, violación y asesinato de Beatriz Collado en 2006 es un claro ejemplo de cómo la tecnología se alió con los investigadores

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

En la crónica negra reciente de Granada existe un ejemplo claro de la importancia que puede llegar a tener un móvil para el esclarecimiento de un delito de sangre. Se trata de la desaparición, asesinato y violación de Beatriz Collado, la joven granadina de 27 años cuyo cadáver apareció flotando en el Pantano del Cubillas el 2 de marzo de 2006. En la investigación de su crimen, su teléfono fue el principal aliado de los investigadores policiales, que gracias a los rápidos y acertados primeros pasos que dieron en sus pesquisas, lograron identificar al autor de aquel terrible crimen. El terminal de la joven les condujo directos hasta José Molero Guerrero, que murió cumpliendo condena en la prisión de Burgos. Fue hallado sin vida en su celda el 18 de octubre de 2009.

El violador y asesino de Beatriz la observó mientras hacía deporte por la zona de Alcampo de la capital. La chica estaba hablando con su novio por teléfono cuando fue asaltada. José se la llevó, la agredió sexualmente y la estranguló. Después se deshizo del cuerpo arrojándolo al embalse. Cogió su teléfono para regalárselo a su mujer y, gracias al aparato, fue detenido. La Policía rastreó el terminal y llegó hasta el domicilio del asesino y de su mujer, en la Carretera de la Sierra.

Del caso se hizo cargo el juzgado de Instrucción número 3 de la capital, que en un principio decretó el secreto de sumario para asegurar el buen curso de la investigación. En los primeros días, aquel horrible suceso generó una preocupación colectiva generalizada: había un violador y asesino suelto.

El asesino se quedó con el teléfono de Beatriz para regalárselo a su mujer y así lo cogieron

El asesino de Beatriz fue detenido quince días después de su desaparición y desde un principio mintió para tratar de exculparse: manifestó a los investigadores que había comprado el teléfono a un joven del Polígono. El supuesto vendedor llegó a ser arrestado. Pero el semen de José fue hallado en el cadáver y sus explicaciones sobre el porqué el terminal de Beatriz estaba en su poder fueron desechadas. La Audiencia le impuso 32 años y medio de cárcel, si bien estableció expresamente que cumpliera de forma efectiva 25 años. El Tribunal Supremo sólo le rebajó la pena en un año.

José tuvo distintos abogados en Granada y fueron varios los que renunciaron a defenderlo, entre ellos el penalista Jesús Huertas. El abogado, en declaraciones a IDEAL, recuerda la importancia que tuvo el teléfono móvil en el esclarecimiento de este oscuro suceso: «Con total seguridad no hubieran dado con él. Fue el hilo del que tiró la Brigada de Homicidios, y a pesar de que este suceso ocurrió hace años utilizaron los medios oportunos para localizar el teléfono. Creo que solicitaron autorización judicial para rastrear el teléfono de Beatriz del que se sospechaba había sido sustraído. En el momento del secuestro Beatriz estaba hablando por el móvil con su novio».

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