Matan a una gata montesa que participaba en un estudio científico

Un ejemplar de gato montés. /
Un ejemplar de gato montés.

El collar de radiofrecuencia envió la 'señal de muerte' desde un coto de caza de Iznalloz

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLEGRANADA

Habían perdido su pista desde hacía unos días. La señal de radiofrecuencia que señalaba la posición de ‘H1’ (nombre que identificaba a una gata montesa de tres años de edad, monitorizada con un collar de seguimiento) en las laderas de Sierra Arana, no era captada por los sistemas de los científicos encargados de seguir sus pasos. El pasado lunes, las antenas delataron su presencia, pero era lo que se conoce como una ‘señal de muerte’. En solo 20 minutos, los investigadores encontraron el collar de esta gata salvaje. Estaba roto y el cuerpo había desaparecido.

«Sabemos con claridad que esta hembra de gato montés no ha muerto por causas naturales ni por accidente. La han matado, quitado el collar de control y han hecho desaparecer el cadáver», afirma José María Gil Sánchez, investigador de la Universidad de Granada y miembro de la Asociación Wilder South, Sociedad para el Estudio, Observación y Conservación de la Biodiversidad Mediterránea, que junto con otros científicos realizan un seguimiento exhaustivo de las poblaciones de gato montés (Felis silvestris silvestris) en diversos puntos de Andalucía y en particular en Sierra Arana.

Desde que los científicos descubrieron el collar roto y la desaparición del cadáver de la gata montesa, se ha puesto en marcha una investigación por parte del servicio de Agentes de Medio Ambiente. El collar apareció en territorio de un coto de caza de este municipio, por lo que en un principio se relaciona la muerte, claramente intencionada, de esta hembra de gato montés, con el hecho de que en esta época se realizan repoblaciones de perdices en los cotos y alguien no ha querido tener competencia de un felino considerado como un magnífico cazador. En los últimos cinco años, dos gatos monteses aparecieron atropellados en esta sierra.

‘H1’ era uno de los tres animales que forman parte activa del estudio sobre el gato montés en la provincia de Granada. «Ahora nos hemos quedado con solo dos individuos, un macho y una hembra, que fueron capturados el pasado mes de noviembre y que una vez revisados veterinariamente y monitorizados, fueron devueltos a su territorio y los seguíamos con los collares de radiofrecuencia para conocer su evolución», afirma José María Gil, para quien se trata de una pérdida importante, no solo por la muerte de un animal sino porque en este momento los gatos monteses están en periodo de reproducción y no se deben realizar nuevas capturas hasta que pase un tiempo, por lo que tendrán que seguir adelante con solo dos animales monitorizados.

Un felino desconocido

El gato montés es un animal muy poco conocido desde el punto de vista científico. Los primeros estudios comenzaron hace poco más de una década, por lo que se ha convertido en una prioridad para los zoólogos. «Sabemos que las poblaciones han descendido de forma considerable en la provincia de Granada y otros puntos de Andalucía, y parte de este estudio es determinar si hay causas de carácter epidemiológico, ya que en algunos territorios de Portugal se han extinguido a causa de enfermedades como la leucemia felina».

Mediante sistemas de fototrampeo, capturas y seguimientos se ha determinado que en Sierra Arana, el lugar donde hay una mayor densidad de población felina salvaje (un animal por cada 5 kilómetros cuadrados), solo habitan una veintena de individuos, mientras que la totalidad de Sierra Nevada, donde ya se realizaron estudios hace unos años, la población no pasa de 60 animales. En la provincia se estima una población de poco más de 200 ejemplares, de los menos de 2.000 que puede haber toda Andalucía. «Uno de los objetivos de este estudio es poder realizar una determinación real del grado de amenaza de la especie, que en este momento se encuentra como amenazada pero con la calificación de ‘sin determinar’ cuando sabemos que la realidad que nos arrojan los datos, es que las poblaciones merman de manera considerable», concluye.

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