Fiesta recaudatoria en Cónchar con sabor y olor a mosto

Fiesta recaudatoria en Cónchar con sabor y olor a mosto

La Hermandad de las Ánimas Benditas de Cónchar celebra en el día de los Reyes Magos la Fiesta del Mosto para recaudar fondos y poder construir tumbas y colocar luminarias a difunto durante el velatorio

RAFAEL VÍLCHEZ CÓNCHAR

Música en vivo y mucha marcha. Los vecinos de Cónchar celebran la 35 edición de la Fiesta del Mosto el día de los Reyes Magos, organizada por la centenaria Hermandad de las Ánimas Benditas. Hace años esta fiesta tenía lugar el día uno de enero. En este divertido evento se degustan durante todo el día centenares de jarras de mosto de esta localidad acompañadas de platos de remojón ‘conchúo’ de naranja. La jarra hay que comprarla para cubrir algunos gastos pero el vino y la tapa son de ‘gañote’.

Desde el siglo XVI la Hermandad de las Ánimas Benditas de Cónchar se dedica a cuidar el cementerio. Esta Hermandad, que nació bajo el signo de la caridad, se encarga también de colocar las luminarias que acompañan al difunto durante el velatorio, así como ofrecer misas a los difuntos y colaborar en los festejos.

El médico y mayordomo de la Hermandad de las Ánimas Benditas de Cónchar, Antonio José Ruiz Morales, indica que “todos los vecinos y vecinas de Cónchar forman parte de la Hermandad y los mayores de edad ofrecen cada año tres euros para cuando le llegue la hora del fatal desenlace tenga derecho, eternamente, a un nicho en el cementerio de Cónchar y a misas y luminarias el día que está de cuerpo presente”, explicó.

Curiosamente en Cónchar suelen sobrar los dedos de una mano para contar los enterramientos que se producen cada año porque el pueblo es pequeño. La sede de la Hermandad de las Ánimas de Cónchar se encuentra muy cerca de la iglesia levantada entre 1610 y 1614, siendo su arquitecto Ambrosio de Vico.

También, en este pueblo se celebra cada uno de enero la tradicional ‘Subasta de Ánimas’ para recaudar fondos para la Hermandad de las Ánimas Benditas. Todo lo que se subasta: jamones, chotos, granadas, jarapas alpujarreñas, arrobas de vino, billetes de lotería, calabazas, garbanzos, cerámica, cuadros y otras cosas, es donado por los vecinos del pueblo y algunas personas de otras zonas. Últimamente se suele recaudar unos 6.000 euros. Cónchar y Cozvíjar pertenecen al municipio de Villamena, situado en la comarca del Valle de Lecrín, y presidido en los últimos años por Francisco García Puga.

En otros tiempos existió en Cónchar un ataúd que perteneció a la Hermandad de las Ánimas. La ‘caja de muerto’ sirvió para transportar al camposanto los restos mortales de los cofrades pobres cuando dejaban este mundo. Una vez enterrado el cuerpo bajo tierra, el féretro volvía al cuartillo del cementerio para que otros pudieran utilizarlo. Asimismo, hubo en Cónchar, entre otras cosas, la llamada ‘romana de las Ánimas’, para recaudar fondos a través de las personas que la utilizaban para pesar.

Hasta 1990, cada familia de Cónchar abonaba cada año a la Hermandad de las Ánimas dos pesetas. Después los mayordomos acordaron las subidas de 50 y 150 pesetas de las de antes. Ahora, cada matrimonio abona tres euros al año y cada uno de los solteros y solteras, a partir de los treinta años de edad, tienen que ofrecer otros tres euros al año para seguir siendo miembros de la Hermandad de las Ánimas.

Las obligaciones inexcusables de la Hermandad de las Ánimas de Cónchar son las siguientes: cuidar del cementerio en todos los sentidos; ofrecer misas por las Ánimas Benditas del Purgatorio; poner luminarias al difunto de cuerpo presente; cuidar en las fiestas de San Roque de la música que acompaña al patrón en la celebración de su misa y durante la procesión, así como del ‘castillo’ de fuegos artificiales que se tira después de la misma y que se tiren cohetes en las festividades de Año Nuevo y en las festividades de la Candelaria y San José, el Sábado Santo, el Domingo de Resurrección, el Corpus Christi y el día de la Inmaculada.

Antonio José Ruiz indicó también que “la Hermandad de las Ánimas Benditas de Cónchar posee un secano con olivos en una zona y tierra para el cultivo en otra zona. Esta finca se arrienda cada cuatro años en la subasta de la ‘Rifa de Ánimas’ y se adjudica al mejor postor con la siguiente salvedad: el arrendatario saliente tiene derecho de recoger la aceituna y el grano, si lo hubiera sembrado, de la cosecha en curso. Es razonable la hipótesis que nuestra Hermandad sea una de las organizaciones que trajeron consigo, como parte de su cultural, los repobladores de esta zona tras la expulsión de los moriscos”, terminó diciendo.

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