Empieza el montaje de un puente de 110 metros en la segunda circunvalación

Recreación del puente que sorteará el cauce del río Genil entre Albolote y Santa Fe. / IDEAL

El viaducto, con un coste de seis millones de euros, sorteará el río Genil y tendrá una imagen similar al de la Barqueta, en Sevilla

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Aunque muchos granadinos sólo tienen referencia de la segunda circunvalación a través de los papeles, lo cierto es que la mayor infraestructura viaria ejecutada en el Área Metropolitana, con una inversión cercana a los 214 millones de euros, cada vez está más patente en el día a día de las 592.000 personas que viven en la capital y los pueblos del Cinturón. Más patente porque donde antes había explotaciones de maíz, ajos o chopos, ahora hay excavadoras explanando el terreno e incluso asfalto por donde ya pasan los coches: los 5,8 kilómetros que separan Calicasas de Albolote, el primer trecho en servicio de esta autovía de 29,3 kilómetros que se empezó a construir hace once años, cuyo grado de ejecución en estos momentos es del ochenta por ciento y que está previsto que se acabe a finales del año que viene, tal y como se desprende de la programación plurianual recogida en los Presupuestos Generales del Estado -la promotora es el Ministerio de Fomento al tratarse de la Red de Carreteras del Estado-. Entramos por tanto en la recta final de una vía por la que se estima que circularán 140.000 vehículos al día.

Una fase que implica salvar el principal escollo de este macroproyecto: el río Genil. Ya se han iniciado los trabajos de una estructura que, frente a las tradicionales de vigas de hormigón, presenta una serie de características que le confieren un aspecto singular. Se trata de un puente de 110 metros de longitud de punta a cabo repartidos en tres vanos de quince metros, ochenta y quince. Este paso tiene, visualmente, un diseño en forma de arco atirantado que podría asimilarse al de la Barqueta de Sevilla -aunque su longitud es 60 metros inferior-. ¿Por qué estas dimensiones? Lo explica Luis Gamboa, asistente técnico de Apia XXI, la empresa encargada de acometer esta obra. «Hemos tenido en cuenta la anchura de la mayor avenida de agua que podría suceder en esta zona remontándonos quinientos años atrás». Este viaducto, con un periodo de ejecución de dieciocho meses -se inició el pasado verano-, supondrá una inversión de seis millones de euros. La pretensión es terminarlo en plazo. Los posibles retrasos sólo serían imputables a causas de fuerza mayor o imponderables como unas condiciones meteorológicas especialmente adversas.

Pendiente de un modificado

Esta pasarela de 110 metros -cuya simulación se puede observar en las fotografías que ilustran este artículo- es el principal hito del tramo Albolote-Santa Fe de la segunda circunvalación, el más complejo porque hay que sortear el trazado de la N-432, la línea del tren de alta velocidad y el cauce del Genil. También de la A-92G, un 'obstáculo' que ha obligado a pedir un modificado a Fomento para habilitar un desvío en la A-92G. El proyecto, cuya redacción está previsto finalizarla antes de que termine el año, constará de dos carriles en dirección hacia Santa Fe y otros dos hacia Granada. Después será enviado al Ministerio para que dé el visto bueno. La incógnita por despejar es si esto puede retrasar la finalización de la segunda circunvalación. A expensas de lo que encarezca la obra esta contingencia, el desembolso previsto en este tramo es de setenta y cinco millones de euros.

«Hemos tenido en cuenta la anchura de la mayor avenida de agua acaecida quinientos años atrás» Luis Gamboa | Asistente de Apia XXI

Pero volvamos a la plataforma sobre el Genil, para la que se precisarán en total 2,3 millones de kilogramos de acero, aproximadamente la mitad del peso de la cubierta del Wanda Metropolitano, el nuevo campo del Atlético de Madrid, y unos 10.070 metros cúbicos de hormigón. En su construcción están participando unas cincuenta personas. Respecto a la maquinaria, se están utilizando grúas con una capacidad de carga de doscientas toneladas -además de retroexcavadoras y compresores-. David López, técnico de la contrata Copisa, explica que en estos instantes se está trabajando en la cimentación de los estribos. O sea el principio y el final del puente. «Para ello se están empleando tres alineaciones de nueve pilotes que penetran en el terreno hasta los 16 metros de profundidad». Estas pilas son descabezadas para montar sobre ellas la armadura. Como si se tratara de las piezas de un puzzle. La capacidad de sujeción del suelo, favorecida por la presencia de grabas y cantos rodados, no hace preciso ahondar más -en algunos puntos de la segunda circunvalación ha sido preciso hoyar hasta los treinta metros-. Si se colocaran seguidos todos estos pilares sumaríamos una longitud equivalente a dos veces la calle Recogidas de Granada.

Los tramos uno por uno

Analicemos a continuación cada uno de los cuatro tramos de esta variante externa de la A-44 que 'nace' en Calicasas y 'muere' en Alhendín. Tal y como hemos apuntado anteriormente, el primero de ellos, entre Calicasas y Albolote (5,8 kilómetros), está en funcionamiento desde hace dos años. El segundo, entre Albolote y Santa Fe (5,3 kilómetros), está 'manga por hombro'. Las obras, que han supuesto hasta la fecha un importe de 65,52 millones de euros, se retomaron en el año 2014. Ya está en servicio un pequeño subtramo, el comprendido entre Albolote y la N-432. Ahora se está haciendo el segundo subtramo, entre la N-432 y la A-92 G.

«Las pilas de la cimentación penetran en el terreno hasta 16 metros de profundidad» David López | Técnico de la contrata Copisa

Fomento también reactivó en 2014 los 8,7 kilómetros de calzada que hay entre Santa Fe y Las Gabias. En estos tres años se han gastado 44,72 millones de euros. Contempla dos enlaces. Uno con la A-338 y otro con la A-92 G. Los dos se están haciendo. Y por último nos quedan los 9,5 kilómetros que distan Las Gabias de Alhendín. Las obras, que por ahora han costado seis millones, se iniciaron el pasado 2016 tras ser licitadas en septiembre de 2015 y adjudicadas tres meses después. Contempla dos conexiones, una en el Arenal (camino de La Malahá) y otra con la A-44. Se están erigiendo las estructuras y reponiendo los servicios afectados.

La segunda circunvalación es una infraestructura sobre la que se viene hablando desde hace más de veinte años, cuando se comprobó que la A-44 a su paso por Granada resultaba insuficiente en algunas horas del día. A finales de los noventa se planteó la posibilidad de cerrar el anillo de la Circunvalación, uniendo Pulianas y Huétor Vega por encima del Albaicín y el Sacromonte, pero esta opción se descartó en favor de la variante exterior. Más adelante, el PSOE sopesó proponer cerrar el anillo a diez kilómetros de la capital, creando una vía entre Víznar y Pinos Genil. Esta idea también se desechó y se asumió que la construcción de un desvío de la A-44 por el oeste de Granada era el «proyecto prioritario» que la ciudad necesitaba para aliviar el tráfico. Fomento consideró que esta autovía tiene un «marcado carácter metropolitano» y soporta «intensidades de tráfico muy elevadas», que obliga a plantear una descarga de vehículos por otras vías.

Una obra clave para el desarrollo de los polígonos industriales

Veinte años dan para muchos debates. En Granada más. Fueron muchos los sectores críticos con la oportunidad y el diseño de la segunda circunvalación. Consideraban mucho más acertado cerrar el anillo a diez kilómetros de la capital. Las dudas duraron hasta 2014, cuando Fomento tomó la decisión de retomar los tramos pendientes de la variante exterior y también la denominada ‘autovía de acceso Oeste’, los 11,7 kilómetros que separan Pinos Puente de Atarfe.

Pero la segunda circunvalación sí será clave para el desarrollo de los polígonos de Escúzar y Alhendín, que se vieron afectados de lleno por la crisis económica. Así lo comentan los responsables del Parque Metropolitano (Escúzar), donde tan sólo hay instaladas veintiocho empresas. También debería ser un estímulo para Marchalhendín, por ahora un fiasco.

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