Cádiar se prepara para celebrar sus fiestas patronales de San Blas

Algunos mayordomos y algunas mayordomas de San Blas posando con los célebres estadales (lazos de colores) de San Blas./
Algunos mayordomos y algunas mayordomas de San Blas posando con los célebres estadales (lazos de colores) de San Blas.

La Asociación Musical San Blas de Cádiar se encargará de las dianas mañaneras y los conciertos

RAFAEL VÍLCHEZCÁDIAR

Cádiar se prepara para celebrar sus fiestas patronales en honor a San Blas bendito los días 2, 3 y 4 de febrero. Como viene siendo costumbre el día de los Reyes Magos la imagen de San Blas fue llevada en procesión desde su ermita a la iglesia. Desde el día 25 de enero al 2 de febrero se celebrarán las novenas en honor a San Blas, patrón de la garganta, a las ocho de la tarde.

El día 2 de febrero, a las seis de la tarde, habrá pasacalles a cargo de la célebre Asociación Musical San Blas de Cádiar. Después, a las ocho de la tarde comenzará la procesión de la imagen de la Virgen de la Candelaria. Y a las diez de la noche muchos vecinos, mediante turnos, comenzarán a tocar durante toda la noche el campanillo de la torre de la ermita de San Blas para que siga perdurando la tradición.

El día 3 de febrero habrá despierte y diana, misa mayor en honor a San Blas a las doce del medio día, apertura gratuita de la ‘Fuente del Vino’, concierto, procesión a las seis y media de la tarde, invitación a churros con chocolate en la Plaza del Ayuntamiento, y velada musical a cargo del ‘Grupo Sureste’ en el salón de usos múltiples. El Ayuntamiento de Cádiar, presidido por José Javier Martín, colabora en esta y otras fiestas.

El día 4 comenzará a funcionar también la ‘Fuente del Vino’. A las una y media habrá misa y a las dos y media paella en la Plaza de la Iglesia a 2 euros la ración para poder recaudar algunos fondos. A estas fiestas suelen acudir los dulceros y turroneros de la Alpujarra. Antiguamente en las fiestas de Cádiar se encargaban de vender garbanzos tostados y retostados muy ricos y crujientes y churros ‘Joseíco el garbancero’, Eloy y otros vecinos del pueblo. La gente que podía estrenaba alguna prenda para la fiesta.

De las fiestas de San Blas se encargan cada dos años un grupo distinto de mayordomos y mayordomas. Estas personas se encargan también de pedir casa por casa, vender lotería, estadales (lazos) de muchos colores y otros objetos de San Blas para recaudar fondos para sufragar los gastos de las fiestas. El día de la Candelaria los niños más pequeños nacidos en ese año son bendecidos, desde hace unos años, por el sacerdote don Carlos en la iglesia consagrada a Santa Ana. Los niños que no superan el año de vida, también reciben estadales de San Blas más pequeños que los que adquieren las personas mayores.

Desde hace una década una vecina de Cádiar, la entrañable y admirable Maribel Gualda Manzano, se encarga, entre otras cosas, de vestir la imagen de la Virgen de la Candelaria y el niño. Esta excelente bordadora ha confeccionado gratuitamente atuendos de varias imágenes religiosas y también se ha encargado de realizar cortinas de terciopelo, el mantel del altar mayor, etcétera. También, en las iglesias de Ugíjar y Lobras existen trabajos realizados por Maribel, una mujer muy buena, generosa, hospitalaria y religiosa que aprendió a bordar con su madre y que estudió corte y confección en Cádiar, en la casa de Catalina.

Según el profesor, historiador y escritor de Cádiar, Francisco García Valdearenas “cuenta la tradición, que la talla actual del patrón de Cádiar iba destinada, al parecer a la localidad de Laroles, como el transporte se hacía con caballerías y el camino real era por el río, Rambla del Portel, Venta de Cuatro Caminos, Camino de Mecina… al llegar a la Ramblilla del Portel decidieron desviarse hacia Cádiar y pernoctar en una posada del Calvario. Al día siguiente, a la hora de salir, no pudieron subir la talla del santo a la cabalgadura debido al aumento extraordinario de peso. En ese instante, cuentan, que San Blas dijo las siguientes palabras: “Que no me muevan de este pueblo”.

Francisco García Valdearenas cuenta también que “el origen del patronazgo de San Blas en Cádiar se remonta a principios del siglo XVII, siendo designado por sorteo entre los vecinos. Corría el año 1600 y una epidemia de peste asoló Cádiar, pereciendo las dos terceras partes de su vecindario; al no tener patrón, los vecinos lo echaron a suertes, entre muchos santos, saliendo elegidos Santa Ana y San Blas. En noviembre de 1763 el vecindario, a través de una votación, confirmó el patronazgo de San Blas y el día 11 de diciembre de 1763 fue confirmado canónicamente por el señor arzobispo de Granada, don Pedro Antonio Barrea, como patrón tutelar”.

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