Busquístar, uno de los municipios más representativos y auténticos de la Alpujarra

Tinaos y terraos y calles pintorescas, algunas empinadas, conforman un singular mapa en el que destacan las fachadas blancas de las casas, muchas de ellas centenarias

La alcaldesa de Busquístar, Elisabet Lizana, en una calle típica de Busquístar. / R. V.
RAFAEL VÍLCHEZBUSQUÍSTAR

Las gentes de la localidad alpujarreña de Busquístar han conservado ese milagro de vida en las montañas. En este lugar tan pintoresco, pintado y retratado por importantes artistas, se respira autenticidad por todo su entramado y escalonado casco urbano. Busquístar, el pueblo de las buenas chacinas y excelentes jamones se encuentra ubicado a 1.100 metros sobre el nivel del mar cerca del Río Trevélez. Los frutos del campo son espectaculares, naturales y muy apreciados. Senderos, tranquilidad, naturaleza, fuentes, arroyos, caminos de herradura… atesora este pueblo de alta montaña que posee huellas de la presencia musulmana.

Busquistar limita con los municipios de Pórtugos, Cástaras, Juviles, La Taha, Almegíjar y Trevélez. Este municipio se encuentra en el Parque Protegido de Sierra Nevada, entre castaños, bancales, robles, pinos, acequias, veredas, fuentes, senderos… Busquístar posee también impresionantes vistas y distintas alternativas de ocio, senderismo y otros deportes de montaña.

Busquístar, originariamente formó parte de las antiguas tahás moriscas y fue importante el papel que alcanzaron las minas de hierro de la cara de enfrente. Todo un lujo para los ojos del turista y visitante, quienes además se sentirán como en casa gracias al cariño y la hospitalidad de los lugareños. Encontrar un lugar tan recóndito como el que ofrece Busquístar supone todo un descubrimiento del que hay que saber disfrutar como si de un preciado tesoro se tratase.

Parece ser, según algunas fuentes consultadas, que el origen de este pueblo sea hispano-romano. Su mayor esplendor lo tuvo con el dominio árabe de la comarca. A esta localidad se la conocía como ‘El paraíso Escondido de los Mozárabes’. Entre los siglos XIII y XV dependió de la Taha Nazarita de Ferreira y estaba compuesta, además del núcleo urbano, por un gran número de cortijadas muy pobladas. Después tuvo que ser repoblada con habitantes llamados ‘cristianos viejos’ tras la derrota de las tropas de Fernando de Válor, más conocido por Aben Humeya, ante Juan de Austria, y la consiguiente expulsión de la población morisca de estas tierras.

Busquístar al principio dependió administrativamente de Albuñol y posteriormente de Órgiva. En otros tiempos su principal sustento fue las Minas del Conjuro. Busquístar sufrió en los años sesenta del pasado siglo un gran descenso de población porque mucha gente tuvo que emigrar para poder seguir viviendo y progresando.

Busquístar apuesta por realizar un turismo sostenible para que, en consonancia con el medio ambiente, permita disfrutar a generaciones futuras del espectacular paisaje que hoy en día se puede contemplar. La iglesia de este pueblo (que precisa una restauración para que siga existiendo) data del siglo XVI. La construcción de sus casas favorece el desarrollo sostenible del territorio. En sus calles y plazoletas se encuentran varias fuentes y un lavadero. Los tinaos y las chimeneas representan una parte de los encantos del medio urbano.

Las fiestas de Busquistar son muy famosas y divertidas y su Festival de Jazz que comenzó su andadura en 2004 ha creado en la Alpujarra un nuevo espacio de música de calidad y de difusión cultural. El buen comer es uno de los grandes placeres que se puede gozar en este pueblo. La cocina de Busquístar ofrece recetas propias del lugar. Algo que le da mayor valor a Busquístar es el entorno en que se asienta. La alcaldesa de Busquístar, Elisabet Lizana, trabaja, entre otras cosas, para que su pueblo conserve todo su encanto y sea visitado por turistas de España y otros países en cualquier época del año.

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