El atropello de dos nutrias avala su expansión y búsqueda de aguas limpias

Nutria tropellada junto a Cubillas. /IDEAL
Nutria tropellada junto a Cubillas. / IDEAL

Uno en Chauchina y otro junto a Cubillas muestran que sus poblaciones crecen en el entorno del Genil, una expansión que ya ha superado la ciudad

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Ocurrió en la carretera entre Chauchina y Fuente Vaqueros. Una celadora forestal del Parque Nacional de Sierra Nevada fuera de servicio, Asunción Arias Navarro, vio el cadáver de un animal atropellado a pocos metros de la calzada. Por su formación profesional sabía que no se trataba de un perro o un gato, por lo que paró el coche y comprobó que el cuerpo era de una nutria, un individuo macho de una especie protegida y muy escasa en el sur de la Península ibérica. La pregunta era evidente: ¿Qué hacía una nutria en ese lugar? Es un mamífero acuático que vive en las riberas y se alimenta sobre todo de peces. El cauce del Genil está a unos 200 metros del lugar donde se produjo el atropello, pero la calidad de las aguas deja mucho que desear y estos animales huyen de los cauces contaminados.

Hace dos meses, unos pescadores comunicaron a la Consejería de Medio Ambiente que habían observado la presencia de un ejemplar de Lutra lutra en uno de los ramales del pantano de Cubillas. Pocos días después, apareció el cuerpo atropellado de una nutria en una de las carreteras aledañas al embalse. A lo largo de este verano, tras las tareas de limpieza del cauce del Genil a su paso por la ciudad, que implica la bajada de las compuertas del encauzamiento, los agentes ambientales constataban la existencia de huellas y excrementos de nutria en la zona del Blanqueo y la confluencia entre el Genil y el Aguas Blancas. Todos estos datos confirman lo que los equipos de seguimiento y control de esta especie han constatado desde hace unos años: la colonización del Genil y su subcuenca por parte de este mustélido y su camino hacia cotas medias de los cauces de Sierra Nevada, que desde hace casi dos décadas estaban cortados por la canalización e infraestructuras hidráulicas del río a su paso por la ciudad.

El hallazgo de las nutrias atropelladas en el entorno del Genil, en la zona de la Vega, significa que los animales se mueven en busca de pasos entre cauces de acequias, barrancos y derivaciones de los ríos. Su presencia en Cubillas indica que desde las estribaciones de Sierra Arana y el nacimiento de Deifontes han llegado al pantano y desde allí a la desembocadura con el Genil en Fuente Vaqueros. Pero la pésima calidad de las aguas del río en esa zona les obliga a buscar otros cursos de agua y zonas donde asentarse. El lugar donde Asunción Arias localizaba el cuerpo de una nutria atropellada el miércoles 30 de agosto está a escasos metros de varios puntos en los que se producen surgencias de aguas subterráneas que los lugareños denominan los manantiales del Genil. Aguas límpias que generan pozas y un ecosistema de ribera idóneo para la supervivencia de estos animales. Al moverse, generalmente de noche, entre esos pequeños cauces, tienen que cruzar carreteras, con el evidente peligro de ser atropelladas. «Los vecinos de esta zona aseguran que nunca las habían visto en las inmediaciones del Genil. Es algo nuevo para ellos, y la verdad es que el río no tiene las condiciones ambientales necesarias», afirma Asunción, que por su profesión conoce la problemática de esta especie y su búsqueda de aguas limpias, pero reconoce que los 'caminos' de agua que forman las surgencias y manantiales de la zona sí han podido favorecer su expansión.

La 'reconquista'

En febrero del pasado año, IDEAL publicaba un reportaje sobre la expansión de la nutria en los cauces granadinos en el que ya se desvelaba la actividad recolonizadora de esta especie en la provincia y se indicaba que científicos de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía mantienen programas de control y seguimiento de la Lutra lutra. Un equipo coordinado por la bióloga Elena Ballesteros Duperón, con José Miguel Barea Azcón, M. Moleón, Gil Sánchez y M. Chirosa, inició ya en 2003 las tareas de seguimiento que en estos años ha dado como resultado la constatación de poblaciones de nutrias en los cauces del Guadiana Menor, en la zona noreste de Granada, el río Alhama y algunos puntos del cauce del Genil. Con el paso de los años la nutria ha tomado posiciones y ha ascendido el Genil desde la Vega. La mala calidad de las aguas y la barrera de la ciudad paralizaron el avance, por lo que es posible que hayan ocupado, aunque sea de forma temporal, territorios próximos al cauce principal hasta poder superar el escollo del encauzamiento en la capital, algo que los investigadores ya han confirmado que se ha producido.

Fuentes del Parque Natural y Nacional de Sierra Nevada confirman que se realizan controles y seguimientos en los tramos comprendidos entre la ciudad y el pantano de Canales. También han localizado excrementos y huellas en el cauce del Monachil.

La muerte de las nutrias atropelladas pone sobre la mesa la necesidad de ubicar pasos para fauna en las carreteras secundarias, sobre todo en las que se encuentran próximas a ríos y espacios naturales. Las autovías ya poseen esos pasos subterráneos, pero las vías provinciales y comarcales se han convertido en una trampa mortal para la fauna.

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