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Los vecinos de Lanjarón montan 18 altares en las calles para la procesión del Corpus

  • Se ha cocinado una enorme paella en la puerta de la iglesia para recaudar fondos para el arreglo de la solería del templo parroquial

Lanjarón ha celebrado las fiestas del Corpus Christi (en latín, el Cuerpo de Cristo) o solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, antes llamada Corpus Dómini (Cuerpo del Señor). Es una fiesta de la iglesia católica destinada a celebrar la eucaristía. Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de los creyentes en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento, dándole públicamente el culto de adoración (latría) el jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés, es decir el Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección. En algunos lugares como, por ejemplo en Lanjarón, esta fiesta ha sido trasladada al domingo siguiente para adaptarse al calendario laboral.

El párroco de Lanjarón, Antonio Jesús Heredia Cortés, manifestó después de la celebración de la eucaristía que “Lanjarón, que es un pueblo religioso, vive intensamente las fiestas del Corpus Christi. La gente se vuelca adornando las calles y realizando altares (este año han sido 18) por donde pasa la procesión con el acompañamiento de muchas personas y también de los niños y las niñas que han realizado este año su primera comunión portando unas cestitas con pétalos para arrojarlos durante el recorrido que suele durar un par de horas”, detalló.

Antonio Jesús Heredia dijo también que “desde hace tres años al finalizar la procesión del Corpus, Rafael ‘Machaco’ ayudado por su mujer y un grupo de voluntarios cocina una gigantesca paella en la puerta de la iglesia para recaudar fondos para proyectos solidarios del Tercer Mundo. Las hermandades y algunos negocios aportan los condimentos. Y este año lo que se consiga en la barra y con la venta de cada plato a cinco euros se va a destinar para el arreglo de la solería del templo parroquial porque existen muchas losetas en mal estado. Todavía no tenemos el presupuesto de esta obra pero estamos hablando de bastante dinero y por ese motivo organizaremos otras cosas para seguir consiguiendo fondos. También, diré que contamos con un cerdito de barro bautizado con el nombre de ‘Antoñín’ que es una hucha para almacenar dinero destinado al mismo fin”, terminó diciendo el sacerdote de Lanjarón.