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Granada y los pueblos del Cinturón rebasan los niveles admisibles de polución por ozono

Abanico para soportar las altas temperaturas.
Abanico para soportar las altas temperaturas. / ALFREDO AGUILAR
  • Ecologistas en Acción advierte de los peligros de este contaminante e insiste en la necesidad de que los ciudadanos reciban información

Granada es la tercera ciudad con mayores niveles de contaminación atmosférica de España. No hay más que seguir los informes diarios sobre calidad del aire que publica todos los días la Consejería de Medio Ambiente. Las concentraciones de dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión rebasan con demasiada frecuencia los umbrales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero Ecologistas en Acción de Granada ha advertido también de que tanto la capital como los municipios del Cinturón están registrando durante estos días unas concentraciones de ozono que están superando con creces los cien microgramos por metro cúbico de aire que la OMS sitúa como límite de los aconsejable. El martes se alcanzaron los 138 microgramos en Armilla a las 13:40 horas.

Javier Egea, portavoz de Ecologistas en Acción, ha comentado que la organización ha enviado una serie de cartas a los alcaldes metropolitanos para apercibirles de este peligro y de que no estamos ante algo coyuntural, sino ante un problema que se repite año tras año. En Víznar, por ejemplo, esos máximos se superaron en treinta y dos ocasiones el año pasado, «y nos tememos que en localidades de características similares, en cuanto a altitud y distancia respecto a Granada y su aglomeración urbana, se estén dando situaciones parecidas, con lo que supone de negativo para la salud de las personas y las plantas y, lo que es más grave, sin conocimiento de la población», refiere Egea en la misiva remitida al primer edil de Víznar.

Y es que, según explica el propio Javier Egea, hay dos factores que influyen en la generación del O3, uno que no puede controlar el hombre y otro que sí. El primero es la intensidad de la radiación solar durante los meses centrales del año. Y el segundo la emisión de compuestos orgánicos volátiles por parte de los tubos de escape de los vehículos, especialmente aquéllos que utilizan diesel en la combustión. Javier Egea insiste en que, al igual que ocurre con el polen, debe existir un flujo de información constante hacia los vecinos respecto a la presencia de O3 y sus efectos nocivos, especialmente para los niños y para las personas que sufren enfermedades cardiorrespiratorias. Egea también entiende que, por su condición de damnificados, estos ayuntamientos deberían instar a Granada, como principal emisión, a que tomara medidas.

El concejal de Medio Ambiente de Granada, Miguel Ángel Fernández, señaló ayer que el Plan de Calidad del Aire, que está pendiente de aprobación por el pleno, contempla una serie de medidas cuando se producen episodios contaminantes como limitar el movimiento de tierra o la quema de rastrojos. También comentó que buena parte de los desplazamientos tienen un carácter metropolitano, fuera del término de Granada, por lo que cualquier planteamiento debe realizarse desde instancias supramunicipales. «Las cifras de O3 son preocupantes, pero no justifican que traslademos una sensación de pánico a la población», afirmó Miguel Ángel Fernández, quien agregó que la responsabilidad del consistorio granadino se centra en actuaciones de movilidad que primen el uso del transporte público.