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Un músico con mucha solera

Un músico con mucha solera
  • Rafael Gálvez comenzó a los ocho años de edad a tocar el fliscorno en la banda de música de Lanjarón y desde hace tiempo canta y toca el acordeón en muchos festejos alpujarreños porque le encanta la música y participar en eventos solidarios y culturales

Se llama Rafael Gálvez Chávez, aunque es más conocido por ‘Rafael y su Acordeón’, nació en Lanjarón el día 7 de marzo de 1959, y cuando cumplió ocho años comenzó a formar parte de la importante banda de música de Lanjarón tocando el fliscorno. Su primera actuación la realizó en las fiestas de Vélez de Benaudalla. Cuando la banda iba cada año a tocar en las fiestas de Murchas, Rafael se hospedaba en la casa de José Alcalde ‘El Niño Blas’ y Dolores Maza. El padre de Rafael llamado José y sus dos hermanos: José Antonio y Alberto son también estupendos músicos. Rafael estudió solfeo con el conocido y reconocido director de su banda de Lanjarón, Mariano Soto.

Asimismo, Rafael Gálvez, estudió acordeón con el catedrático Octavio Torres Ferro. Rafael perteneció después a la banda militar de música del Regimiento de Alicante. En 1973 su padre compró un acordeón para sus hijos y como a Rafael le encantó la idea aprendió a tocarlo con partituras tras aprender con el maestro Octavio Torres. Rafael cuenta con 1.700 piezas en su repertorio y es capaz de estar tocando y cantando seis horas sin parar ni descansar. Rafael colabora con su arte y realizando paellas solidarias con muchas cofradías, residencias de mayores y festejos en la Alpujarra granadina y almeriense, principalmente.

Rafael Gálvez desde hace 26 años es inspector de Medio Ambiente en el Área de Agricultura del municipio de El Ejido. Antes trabajó durante 8 años en el equipo de seguridad de la empresa ‘Tierras de Almería’. Gracias a Rafael se celebra desde hace 6 años en Baños de Santiago (Paterna del Río) las fiestas en honor a la Virgen del Rosario. El libro de estas fiestas es muy voluminoso y precioso con centenares de páginas y fotografías. Centenares de personas de Lanjarón, entre ellas el célebre Pepe ‘Epifanio’, el ‘eterno’ juez de paz, Rafael Pereira y Jesús ‘El del Manolete’ acuden todos los años a estas fiestas veraniegas. Rafael posee en su casa de Baños de Santiago dos impresionantes y grandes imágenes del Señor y la Virgen del Rosario.

Rafael Gálvez fue uno de los creadores de las fiestas de San Juan en Lanjarón porque y según él “fue la banda de música dirigida por Mariano Soto la que la creó con la ayuda del Ayuntamiento y otras personas y entidades”. También asegura Rafael que “desde 1984 hasta 2016 he traído a las fiestas del Agua y del Jamón 264 autocares de Almería para, principalmente, participar en ‘La Publica’ y desfile de las fiestas”.

Rafael, el entrañable y bueno de Rafael, pertenece a las siete hermandades de Lanjarón y a otras de Berja y Almería capital. También fue hace 42 años uno de los fundadores de la cofradía de Jesús del Ecce-Homo y María Santísima de la Salud y Esperanza. Además, este músico y hombre de bien que ha cosechado a lo largo de su vida importantes premios y reconocimientos, participa con su grupo en los festivales de Música Tradicional de la Alpujarra. Y siempre que el tiempo se lo permite acude a las fiestas de los pueblos de la Alpujarra con su señora Olga Ramos Alonso que le ha dado tres preciosas hijas: Olga, Laura y Cristina.

A Rafael Gálvez lo bautizó nada más y nada menos que el arzobispo de Granada, monseñor Rafael García y García de Castro (Miranda del Castañar, Salamanca, 18 de octubre de 1899-Granada, 3 de febrero de 1974). Este arzobispo participó en 1932 en la fundación del periódico granadino IDEAL. También, monseñor Rafael García y García de Castro casó en la iglesia de Lanjarón a los padres de Rafael: José (que tiene 87 años) y Antonia (que tiene 85 abriles) con la asistencia de la banda de música de Lanjarón y de centenares de vecinos del pueblo.

Relata también Rafael Gálvez que “mi querida madre del alma fue durante muchos años la cocinera del convento de monjas de Lanjarón, y el arzobispo Rafael García y García de Castro y su madre pasaban los veranos en este lugar. Pues bien, un día la madre del arzobispo le dijo a mi madre que le cocinara a su hijo unas sopas de ajo tostado porque era su plato preferido y, aunque a las monjas le pareció poca cosa para tan digno huésped, al final cocinó el plato y el arzobispo dijo que era la mejor comida que había tomado en su vida y ahí, con la sopa, comenzó la amistad de mis padres con el prelado y mitrado y por eso yo me llamo Rafael porque me pusieron su nombre cuando él me bautizó”, terminó diciendo el ‘incansable’ ‘Rafael y su Acordeón’ que cuando contrajo matrimonio tocó la banda de tambores y cornetas que él mismo había creado en Lanjarón.