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De estreno. Ángeles y su hija Miriam se abrazan frente a la casa que se han comprado gracias al premio de la lotería
De estreno. Ángeles y su hija Miriam se abrazan frente a la casa que se han comprado gracias al premio de la lotería / Jorge Pastor

Pinos Puente, cuatro meses después de ganar la Lotería de Navidad

  • Aquel 22 de diciembre marcó un antes y un después en la vida de 450 familias de Pinos Puente, hogares necesitados y en algunos casos incluso al borde del desahucio

  • Las familias agraciadas por la lotería han destinado la mayor parte de los 56 millones a comprar y reformar viviendas

Todos los municipios tienen varias fechas que festejar a lo largo del año. En Pinos Puente son el 17 de mayo (San Pascual Bailón) y 18 de agosto (feria). Pero en este bello pueblo del cinturón granadino, del que dependen nueve núcleos de población dispersos, hay quien ha planteado ya con bastante tino que el 22 de diciembre aparezca en rojo en el calendario de los pineros. Sí el día de la Lotería de Navidad. Y es que la última 'rifa' del Gordo marcó un antes y un después en la historia reciente de esta localidad de diez mil habitantes y una tasa de paro de casi el veintisiete por ciento. La fortuna dejó aquella mañana gloriosa de invierno 56 millones de euros en Pinos Puente.

Eran las 11:21 horas cuando Nicole Chungara y Youssef Salhi, niños del Colegio de San Ildefonso, cantaban en perfecta sincronía la sexta tabla del sorteo y sacaban por una parte la bolita del 4.356 y por otra la del segundo premio. Y mire usted por donde que el 4.356, precisamente el 4.356 -uno entre cien mil-, se vendió en Pinos Puente. Directamente en la administración situada en la calle Real e, indirectamente, en la sede de Izquierda Unida de la calle Eras Bajas -fue el número que compró el partido y que posteriormente distribuyó entre cientos de vecinos de Pinos Puente-.

Una alegría. La alegría del siglo para una población especialmente castigada por la crisis. La suerte sonrió a mucha gente humilde. A muchos vecinos en paro. A muchos ciudadanos con graves problemas económicos que ni en el mejor de sus sueños podían imaginar que, de la noche a la mañana, se encontrarían con 125.000 euros en el bolsillo «menos el veinte por ciento que se lleva Montoro», como dicen en el pueblo. Palmas, flamenquito, champagne y güisqui. Abrazos y lágrimas. También caras de resignación entre los que no llevaban el 4.356.

Han pasado cuatro meses desde que sonó la campanada ¿qué ha cambiado en Pinos Puente? IDEAL ha contactado con varios de los agraciados para saber qué ha sido de ellos, en qué medida aquellos 125.000 euros 'venidos del cielo' han mejorado sus existencias. Sus desvelos . Sus expectativas.

El día que Ángeles sonrió

Aquel 22 de diciembre a las 11:21 horas Ángeles Hermita se afanaba en el cuidado de la señora mayor que tiene a su cargo. No estaba atenta al Gordo. Sabía que tenía un décimo en el bolsillo. Un décimo que le habían regalado. Pero ella estaba centrada en lo suyo, en «currar». Hasta que sonó el teléfono. Hasta que la informaron de que tenía el 4.356 y licencia para reír -la primera vez en mucho tiempo-. Había ganado 125.000 euros. «Desde aquel momento no pude parar de chillar», recuerda Ángeles, en grave riesgo de desahucio porque no podía desembolsar el alquiler, «porque prefería que mis tres hijas fueran comidas y vestidas». «Estaba avisada de que podían echarme; había pensado incluso en que, si llegaba el momento, acudir a Stop Desahucios», explica Ángeles, a quien tampoco le duelen prendas reconocer que iba regularmente a Cáritas en busca de comida. «Lloraba de rabia e impotencia cuando las niñas me pedían algo y no podía dárselo. Tenía una vida de mierda y de miedos».

Un pasado doloroso. Un pasado de necesidades. Reciente. Muy reciente para Ángeles, quien no puede evitar la tribulación cuando rememora aquellas fatigas. «Cuando a alguien le toca la Lotería, lo primero que piensa es pegarse un viaje. Pues lo primero que hice fue comprar un frigorífico porque no tenía ninguno y los alimentos se me ponían malos». Así era la cotidianidad de Ángeles y sus chiquillas. Pero vinieron los 125.000 euros y se fueron las precariedades. «Fue la mañana más feliz; todos llorábamos de alegría. Y lo primero que hice fue acordarme de mis padres», refiere. Ahora Ángeles ve el futuro con mucho más optimismo. Seguirá vinculada laboralmente a Pinos Puente, pero cuando acabe el colegio, a finales de junio, comenzará a residir en la casa que ha adquirido en Atarfe. Su ilusión. Ahora sólo piensa en seguir trabajando y en cómo amueblar la cocina y el patio interior, donde algún día hará chuletas para invitar a los amigos y festejar que existe el mañana.

A pesar de esta inyección de 56 millones de euros, Pinos Puente no ha registrado ninguna eclosión de su tejido productivo. Los afortunados han apostado básicamente por la vivienda. En unos casos, los menos, en edificios de obra nueva. Y en otros, los más, acometiendo reformas. Las empresas relacionadas con la construcción sí que han incrementado sus niveles de actividad de una forma notable, lo que ha tenido un impacto positivo en la generación de puestos de trabajo. A pesar de ello, el desempleo sigue siendo el principal problema en Pinos. El índice de parados inscritos en el Servicio Público de Empleo Estatal se situaba el pasado mes de enero en el 26,86%. La economía de Pinos Puente, con un padrón de 10.519 habitantes, depende fundamentalmente de la agricultura -está enclavado en plena Vega de Granada- y de la ganadería, con importantes explotaciones en anejos como Zujaira. Entre los principales beneficiados, las entidades financieras. Sus responsables tuvieron que cancelar decenas de hipotecas en los días posteriores.

Casa nueva, vida nueva

La lotería también ha marcado un punto de inflexión en la biografía de Carmen y Miguel. Su antiguo domicilio tenía las habitaciones en la planta alta y ambos, jubilados desde hace unos años, padecen de enfermedades que condicionan su movilidad. No pueden hacer el esfuerzo de subir escaleras. Ahora, gracias a los 125.000 euros, se han podido mudar a otro inmueble adaptado a sus limitaciones físicas. «Nuestra vida, y la de muchos hogares de Pinos Puente, ha cambiado al mil por ciento», refiere Carmen, quien también ha podido echar una mano a la familia.

Miguel, histórico militante del Partido Comunista en Pinos Puente, fue protagonista por partida doble de aquel memorable 22 de diciembre. Llevaba el 4.356, pero también lo vendió. Como venía haciendo en los últimos cuarenta años. Repartió siete millones de euros. Un motivo de satisfacción para él, pero también de preocupación. «Siempre empezábamos en septiembre, pero en esta ocasión comenzamos más tarde», dice Miguel. «Lo primero que pensé fue en todos los que se habían quedado sin papeleta». Una circunstancia que le ha provocado más de un quebradero de cabeza. «Unos estaban contentos y otros disgustados», resume. «No soy lotero, sino que he ayudado a un partido donde no teníamos ni para la luz».

Miguel asegura que la lotería le ha venido muy bien a muchos de sus paisanos, «pero una vez descontadas las retenciones de Hacienda, estamos hablando de cantidades que tampoco permiten montar negocios». «Aquí -añade- lo que hace falta es que vengan inversores, como sucedía antaño, y que se genere empleo, especialmente para los más jóvenes». «Si falta el dinero ¿cómo se pagan las facturas del agua o de la electricidad?», se pregunta. A juicio de Miguel, otra de las grandes carencias de Pinos Puente es la falta de vivienda, «porque las que hay, muchas de ellas promovidas por las administraciones públicas, se encuentran a unos precios altísimos».