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«Rezo para que no llueva y se me caiga el resto de la casa encima»

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Gerardo y Josefa junto al tejado derrumbado de su casa de Iznalloz. / JORGE PASTOR

  • Josefa y sus hijos siguen habitando una vivienda ruinosa de Iznalloz mes y medio después de que parte del tejado se viniera abajo

Josefa Gutiérrez no olvidará jamás lo que sucedió aquel 5 de marzo de 2017 a las 15:10 horas. «Había terminado de cocinar y fregar. Me senté un rato a ver el telediario. Y, de repente, oí un golpe tremendo. Se había derrumbado el tejado». Puede contarlo. Afortunadamente, puede contarlo.Parte de la techumbre de su vivienda, donde normalmente la familia no hace vida, se derrotó tras una noche que no paró de jarrear en Iznalloz. Las vigas de madera, casi quebradas, no aguantaron las precipitaciones. «Cinco minutos después escuché otro fuerte ruido; se cayó otro trozo más». Desde entonces Josefa, con dos hijos en paro a su cargo, pide que le ayuden. Con una paga de 426 euros y tres bocas que alimentar no puede asumir una obra de esta envergadura. Ha presentado papeles en el Ayuntamiento.

Josefa es consciente del peligro que corren ella y los suyos, pero no quiere salirse de su domicilio, un inmueble en estado ruinoso situado en la calle Luna, en el barrio del castillo. «No me voy porque si acepto la propuesta del alquiler social, temo que a los pocos meses se olviden de mí y entonces sí me vea en la calle», asegura ante los ojos atentos de su vástago mayor, Gerardo. Por eso no le queda otra que rezar, «a las ánimas benditas y a Fray Leopoldo, para que no llueva y que el resto de la casa no se venga abajo». «Reivindico mis derechos como ciudadana», afirma.

Mientras tanto, la sociedad civil de Iznalloz, un pueblo duramente castigado por el desempleo, ha comenzado a movilizarse. Una vez que el caso ha trascendido a los medios, están surgiendo diferentes iniciativas a través de las redes sociales –se ha creado incluso una etiqueta para lograr una mayor visibilidad–. Ayer por la tarde se habilitó un número de cuenta bancaria para que los vecinos hagan las aportaciones que consideren oportunas. También ha habido algún albañil que se ha ofrecido para implicarse en los trabajos de reconstrucción.

El Ayuntamiento está dispuesto a comprometerse en la medida de sus posibilidades. La alcaldesa de Iznalloz, Ana Belén Garrido (PP), explica que la vivienda de Josefa Gutiérrez, construida con barro y piedra, puede tener más de cien años y presenta problemas en las cubiertas de la parte trasera, donde antiguamente estaba la cuadra –la que se ha hundido– . «Es una familia que no tiene recursos, como desgraciadamente otras muchas que hay en Iznalloz», comenta la regidora, quien lamenta que Josefa y los suyos «no quieran salirse de la casa, pese a que los servicios sociales les han propuesto que se vayan de alquiler y poder ayudarles en algo». «El inmueble está en condiciones muy deplorables y no está para ser habitado», recalca.

Respecto a los posibles apoyos económicos que se puedan liberar desde instituciones como el Ayuntamiento, Ana Belén Garrido comenta que las pocas ayudas que existen se gestionan a través de servicios sociales, «pero siempre para temas puntuales relacionados con el pago de la luz, el agua o el alquiler; no son algo continuo». «Si estuviéramos ante una finca que se fuera a rehabilitar y se tardara unos meses, sí que podría contemplarse algo por parte de la administración, pero esta actuación requiere derruirla y hacerla nueva», insiste.

Muchas casas en ruina

«Hay muchos hogares en esta situación en Iznalloz, en estado de ruina, y lamentablemente el Ayuntamiento no puede estar asumiendo las competencias de la Junta de Andalucía, que lleva desde 2010 sin poner en marcha un programa de rehabilitación autonómica o infravivienda que socorría a muchísima gente». Garrido señala que este proceso de deterioro del parque inmobiliario, especialmente de las zonas más antiguas de Iznalloz, se relaciona directamente con la situación de precariedad de sus moradores porque la crisis se ha prolongado y por las dificultades para hallar un puesto de trabajo en sectores como el primario, debido a la menor demanda de mano de obra en las temporadas agrícolas.

Según Ana Belén Garrido, la Concejalía de Servicios Sociales solicitó hace un mes una ayuda, «pero son muy pequeñas y no suelen llegar a los dos mil euros para afrontar este tipo de arreglos». Unos fondos que, bajo su punto de vista, no serían suficientes para acometer la intervención integral que requiere esta vivienda situada en la calle Luna, en pleno casco histórico de Iznalloz. Por ahora, en cualquier caso, «no ha habido contestación por parte de la Diputación», aclara la alcaldesa.

Frente a la carencia de recursos públicos, Garrido subraya la disposición de los vecinos a echar una mano y apunta la posible colaboración del Consistorio con los materiales, «pero lo primordial es que abandonen la casa ante el riesgo de que les pueda ocurrir algo».