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Tan sólo dos de las 25 fábricas de la Vega conservan su actividad industrial original

La Azucarera de Nuestro Señor de la Salud, en Santa Fe, es una las fábricas de transformación de remolacha que presenta mejor estado.
La Azucarera de Nuestro Señor de la Salud, en Santa Fe, es una las fábricas de transformación de remolacha que presenta mejor estado. / JORGE PASTOR
  • Seis se reutilizan para otros fines, como Fermasa, mientras que las 17 restantes están abandonadas, en ruina o demolidas

¿Se imaginan una ciudad con 26 fábricas en sus alrededores funcionando a pleno rendimiento? Cientos de personas trabajando por turnos, trasiego de camiones cargando y descargando, chimeneas humeantes... Pues bien, dejen de imaginarlo. Así era la Vega de Granada, más o menos, hace un siglo. Cuando la provincia producía un tercio del azúcar que se consumía en España. Suelo fértil, agua para riego y clima adecuado. Las condiciones propicias para la implantación de la remolacha. Un cultivo que favoreció, entre finales del siglo XIX y primer tercio del XX, el mayor desarrollo de la industria en la historia de Granada y lo que hoy se conoce ya como Área Metropolitana. Se ha escrito mucho al respecto. Hay decenas de libros y de trabajos de investigación -algunos de ellos se pueden consultar, sin mayores problemas, por Internet-. Pero más allá del siempre saludable ejercicio de leer, no tiene más que darse un paseo por las inmediaciones de Atarfe, Santa Fe o Pinos Puente para observar, in situ, los vestigios de aquel pasado. La cuestión es que entre remolacheras y otras factorías, la mayoría dedicadas a la transformación de productos agrícolas, la Vega sumó hasta veinticinco instalaciones fabriles que, con mayor o menor gloria, aún se conservan en forma de 'cuatro piedras' o en imponentes edificios con tanto valor arquitectónico que están catalogados como Bienes de Interés Cultural de Andalucía.

¿Qué ha sido de ellas? De las 25, tan sólo dos conservan su actividad original, aunque las fincas sí evidencian importantes cambios. Las dos en Pinos Puente. Concretamente la harinera Las Mercedes, que data de 1930, y la almazara Carbonell (1913), aunque ahora funciona como extractora de orujo. Hay otras seis construcciones de aquella época en perfectas condiciones -en algunos casos, incluso, rehabilitadas- que se utilizan para otros fines distintos para los que fueron concebidas. En la de ácido sulfúrico de Atarfe (1920) hay una empresa de fertilizantes. En la Azucarera San Pascual de Pinos Puente (1909), que fue propiedad de la familia García Lorca, hay una granja. La Fábrica del Conde de Benalúa de Láchar (1889) se emplea como matadero. En la Fábrica Azucarera de Santa Juliana de Armilla (1889) se encuentra el recinto ferial de Armilla (Fermasa).

Abandono

El resto, hasta diecisiete, están abandonadas, en ruina o demolidas -en algunos casos tan sólo queda algún tapial-. Entre las primeras, hay dos que presentan un estado de conservación que podría calificarse como 'bueno'. Está el conjunto formado por la Azucarera San Isidro e Ingenio San Juan. Según explica José Castillo, profesor de la Universidad de Granada y experto en el patrimonio industrial de la Vega, Ingenio San Juan, que data de 1882, fue la primera azucarera instalada en la Vega y la segunda de España tras la de Alcolea, en Córdoba. «El promotor fue una sociedad mercantil creada por el farmacéutico Juan López-Rubio Pérez después de unos años de pruebas para comprobar la viabilidad de la remolacha en la Vega», comenta José Castillo, quien agrega que estos ensayos fueron realizados a instancias de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, cuyo deseo era encontrar producciones que sacaran a la Vega de la grave crisis agrícola que sufría por aquellas fechas». «Su ubicación -prosigue-, al lado de la línea férrea Granada-Bobadilla y junto a la acequia gorda, donde se extraía el caudal, marca unos criterios para la implantación del resto de tejido industrial vinculado a este sector».

José Castillo es también uno de los mentores de Refabrica3Da, un proyecto de excelencia de la Junta de Andalucía que pretende la reconstrucción virtual de la Azucarera del Señor de la Salud (1889), en Santa Fe, otro de los complejos que, en apariencia, mantienen intacta su estructura primigenia. El Ayuntamiento ha intentado darle uso en diferentes ocasiones, pero su recuperación requiere de inversiones inasumibles para los presupuestos municipales. Ahora mismo el acceso está restringido porque existe riesgo de accidente -parte de la techumbre está medio caída-.

El inmueble, diseñado por el arquitecto granadino Francisco Jiménez en terrenos adquiridos a Francisca García, ha tenido diferentes usos. Fue destilería de la Unión Alcoholera de España, almacén de maderas de chopo entre 1945 y 1949 y polvorín, propiedad del Ejército, entre 1949 y 1988.