Ideal

95 pueblos sin banco

Manuel Bernárdez muestra el TPV de su farmacia en Nívar, donde no hay ni oficinas bancarias ni tampoco cajeros.
Manuel Bernárdez muestra el TPV de su farmacia en Nívar, donde no hay ni oficinas bancarias ni tampoco cajeros. / JORGE PASTOR
  • El cierre de 200 sucursales sitúa en 'exclusión financiera' a más de la mitad de los municipios

Las secuelas de la crisis, de la que se supone que estamos saliendo a regañadientes, siguen siendo más que patentes. Lo son en las ciudades. Y lo son singularmente en los entornos rurales de una provincia como Granada, con núcleos de población extraordinariamente dispersos. Los servicios públicos se siguen prestando porque los tentáculos de administraciones como la Junta y Diputación llegan lejos, pero no sucede lo mismo con los privados, tan esenciales en algunos casos como los primeros. Uno de los sectores donde estos déficit son más evidentes es el bancario. Lo dicen las estadísticas del propio Banco de España. A finales de 2007, cuando los cimientos de la economía ya empezaban a tambalearse de forma peligrosa -la eclosión se inició ese verano con el fiasco de las hipotecas basura en Estados Unidos-, había en Granada un total de 838 sucursales. Ahora mismo, con datos referidos a finales del año pasado, esta cifra había bajado 634. Estamos hablando de 204 menos en un periodo de tiempo de tan sólo ocho años. Han desaparecido prácticamente una de cada cuatro.

Algo más que un fuerte reajuste que ha situado en la 'exclusión financiera' a decenas y decenas de localidades. Los números que proporciona el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA) no pueden ser más reveladores en este sentido. A finales de 2014, último ejercicio completo contabilizado, había 95 poblaciones en Granada que no tenían ningún establecimiento dedicado a la 'intermediación monetaria'. En 2007, por continuar con la misma referencia temporal empleada unas líneas más arriba, se contabilizaban 86. Sirva como referencia que en Granada hay 172 municipios. Estamos, por tanto, ante un problema que ya se daba 'antes de' y que ahora, 'después de', se ha agravado aún más. Un problema que afecta a las comarcas más montañosas de Granada, como la Alpujarra, pero también a enclaves situados en zonas mucho más accesibles y con un volumen de población relativamente importante como el Área Metropolitana de la capital.

Nívar está apenas a media hora de Granada -unos veinte kilómetros-. Un pueblecito precioso y apacible situado a las faldas de la Sierra de la Alfaguara. Sus 922 habitantes disponen de consultorio médico, juzgado de paz, estafeta y hasta dos supermercados. Pero no. No tienen ninguna entidad financiera. Lo más parecido, el hueco de un cajero que sí estuvo operativo antaño al lado de la puerta del Ayuntamiento. María José, que ahora trabaja de limpiadora en el Consistorio, dice que para hacer una operación tan rutinaria como sacar dinero para comprar pan o para tomar cualquier cosa en el bar «habría que bajar hasta Alfacar o hasta Pulianas». «Si tienes coche o alguien que te lleve, unos veinte minutos», comenta María José, quien agrega que las grandes dificultades vienen cuando se depende de terceros para desplazarse. «Entonces hay que esperar a que pase el bus, con todos los desacarreos que ello conlleva cuando lo único que se pretende es sacar cuarenta o cincuenta euros». Esta vecina recuerda que la mayor parte de los niveros son mayores, un colectivo para el que cualquier traslado es mucho más trabajoso.

En Nívar también hay una farmacia. Su titular es Manuel Bernárdez. «Es lamentable -afirma- que no haya aquí una oficina, ya que la gente la demanda mucho». «Antes había una en Güevéjar, donde iban los de Nívar, pero también la han cerrado, una decisión difícil de entender ya que las colas salían por la puerta», refiere el galeno, quien habla de «una situación muy incómoda para todo el mundo». Por este motivo, reclama soluciones intermedias. Entre ellas, que se estudie la instalación de al menos un dispensador automático. Según Manuel Bernárdez, ya ha habido negociaciones y conversaciones en este sentido, «pero ninguna de ellas ha llegado a buen término porque las entidades arguyen que es inviable». «No se trata de una gran inversión ni tampoco existen impedimentos de carácter tecnológico, pero siempre han esgrimido que el coste está en la reposición y en el personal que se precisa para ello». Mientras tanto, mientras llega algún remedio, Manuel sigue despachando jarabes, ibuprofenos y demás, y cobrando en efectivo o mediante una TPV. «Porque las tarjetas están a la orden del día».

Dejemos Nívar y bajemos por la sinuosa carretera GR-3424 hasta Güevéjar. Un paseo. Apenas siete minutos... en automóvil. Allí, en Güevéjar, hasta hace apenas un mes había una sucursal. Ya no. La acaban de desmantelar -de hecho los carteles y luminosos todavía siguen ahí- y el local, ubicado en el mismo centro, se oferta en alquiler. Un emplazamiento ideal, enfrente del Ayuntamiento, la botica y el estanco. También en la misma puerta se ponen los puestos del mercadillo semanal de los martes. La noticia de la clausura de la oficina sentó muy mal a los 2.540 güevejeños. Tanto es así que hasta el propio Ayuntamiento recogió firmas en los comercios para evitarlo. «Vino hasta la televisión», manifiesta la estanquera Pepi, quien no oculta su decepción por que aquella movilización no surtiese ningún resultado y «porque nos sentimos discriminados». «En mi tienda no repercute de manera muy negativa por las características del producto, pero sí lo están poniendo difícil a las familias y también a los empresarios», afirma Pepi mientras que Victoria, una de las clientas más fieles, asiente con la cabeza. «No hay derecho», concluye.

Ángela juega con su crío en el parquecillo. Es una mujer joven. Le duele que Güevéjar, pese a tener 2.500 oriundos, no tenga ya ningún banco. «No me gusta domiciliar los recibos y ahora, para abonarlos, tienes que coger el vehículo e ir hasta Pulianas», se lamenta Ángela, quien tampoco opera a través de Internet, «al igual que la inmensa mayoría de los abuelos de Güevéjar, que siempre han estado acostumbrados a realizar cualquiera de estas gestiones de una manera presencial», enfatiza.