Ideal

Tiempo de almendros en flor

  • Las tierras de la Contraviesa, Alpujarra, Alhama y el Valle albergan bellos parajes de almendrales traídos de Oriente por los fenicios y cuidados por romanos, árabes y cristianos

A 700 metros de altitud, en la cortijada de los Gálvez, entre las flores rosadas y blancas de los almendros, se divisa la línea azul del mar de Alborán. Más abajo, junto a la rambla de Ahijón, frente al caso urbano de Albuñol, el cerro del Gato muestra sus quebradas laderas cubiertas de una capa verde fruto de las lluvias y la escarcha del invierno, sobre la que destacan las copas blancas de centenares de almendros en flor. La comarca de la Contraviesa es el espacio ideal para contemplar la explosión de las flores de invierno y disfrutar con la belleza de campos poblados de una especie originaria de Asia cuyos frutos se han convertido en una de las bases fundamentales de la alimentación y la cultura mediterránea

Cuando la temperatura se sitúa por encima de seis grados y la tierra posee la influencia marina o de vientos cálidos, se produce la floración. Ocurre progresivamente según la altitud y la situación del territorio. En la comarca de la Contraviesa, en la linde entre Granada y Almería, entre la Alpujarra y el mar, los almendrales sustituyeron a las masivas plantaciones de viñas destruidas por la plaga de filoxera a finales del siglo XIX. Fue un cultivo de contingencia que logró revitalizar unas tierras que quedaron arrasadas y a un paso de la desertización, y que con el paso del tiempo se han naturalizado hasta formar parte inseparable del paisaje.

La antigua vía morisca de acceso entre la Alpujarra y el mar, el camino que desde Bérchules baja hacia Ugíjar, Cádiar, Albondón y la Rábita, es la principal ruta de los almendros del sureste ibérico, donde sus gentes han convertido el cultivo y uso del fruto de esta especie, en una de sus señas de identidad territorial y además uno de sus principales recursos económicos.

Las primeras flores aparecen en zonas más cercanas a la costa, lo hacen a finales de enero si el año no es demasiado frío, y se retrasa hasta mediados de febrero si las temperaturas se mantienen frías. Un viaje entre la ciudad y la costa muestra el proceso y la periodicidad del nacimiento de las flores. En las tierras de Padul y Dúrcal, es posible contemplar algunos árboles con copos blancos en sus ramas, que esperarán a casi final de mes para poblarse por completo. Más abajo, tras los naranjales del Valle, los almendros dominan el paisaje hacia la Alpujarra y la Costa, y ya los árboles se verán cargados de flores rosadas. (...)

Reportaje completo, rutas, datos, fotogalería, vídeo y ficha científica del almendro, en Waste Magazine (http://waste.ideal.es/almendro.htm)