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Los olivareros vuelven a ganar dinero tras cuatro años de caída del precio del aceite

Un cliente de un hipermercado retira aceite de oliva granadino de un lineal.
Un cliente de un hipermercado retira aceite de oliva granadino de un lineal. / Ramón L. Pérez
  • La variedad virgen extra se paga ya al productor a 2,70 euros el kilo cuando hace poco tiempo atrás se encontraba a tan solo 1,84, muy por debajo del nivel de rentabilidad

El campo granadino vive en estas fechas de finales de agosto una situación muy distinta en función de sus cultivos: mientras los productores de frutas y hortalizas están sumidos en la desesperación al comprobar cómo se desploma el precio de su trabajo por el veto de Rusia, quienes se dedican al olivar han visto por fin la salida del túnel tras la subida de precio del kilo de las distintas variedades de aceite. Una subida que según fuentes de la Federación Española de Industriales de Aceite de Oliva (Infaoliva) y de la organización agraria Asaja-Granada, dista mucho de haber tocado techo.

Los datos registrados por el sistema Poolred marcaban, a fecha del pasado miércoles, unos precios en origen ciertamente beneficiosos para el agricultor. La variedad virgen extra se pagaba 2,67 euros el kilogramo; la de oliva virgen marcaba 2,55 euros y el oliva lampante llegaba hasta los 2,46. Estos precios de referencia suponen un incremento de un 37% con respecto a los registrados a comienzos de año. Pero si nos retrotraemos al término de la campaña 2011-2012, la diferencia es aún mayor. En enero de ese último año la variedad virgen extra se pagaba a 1,84 euros el kilogramo, la de virgen estaba en 1,68 y la del lampante en 1,53. Por lo tanto, el incremento ha alcanzado el 45,1% en el primero de los casos, el 51,7% en el segundo y nada menos que un 60,7% para la última variedad. Unos porcentajes que poca explicación necesitan.

Rentabilidad

Hay que tomar en consideración que el nivel de rentabilidad del aceite de oliva para el agricultor se sitúa en los 2,10 euros por kilogramo en la variedad virgen extra, según los cálculos que maneja el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama). Por ello, en las últimas cuatro campañas anteriores a la de 2013-2014 lo que han percibido los profesionales de este cultivo -un total de 35.000 en toda la provincia de Granada- ha ido directamente a pérdidas, que han podido compensar gracias a las subvenciones que cobran y que proceden de la Unión Europea.

«La situación en estos últimos meses es completamente distinta a la que hemos vivido en campañas anteriores, donde el negocio siempre ha estado en manos de la distribución y a los productores no se ha pagado ni siquiera el coste», afirma en este punto Enrique Delgado, secretario general de Infaoliva. Este experto en la materia apostilla acto seguido que «los olivareros granadinos -como los del resto de Andalucía- van a tener un respiro económico importante, tras años en los que apenas han conseguido beneficios».

Manuel del Pino, secretario general de Asaja, opina por su parte que esta subida «supone un cambio de tendencia sobre años anteriores». Una cuestión que considera que no es menor, puesto que mediante el dinero que obtengan en estos meses «podrán compensar las malas previsiones de la próxima campaña». Y ello tras unas ventas «que han ido pausadas y se han sostenido en los últimos meses». A su juicio, la media final de la campaña 2013-2014 cuando esta termine en lo que a venta de producto se refiere, «va a ser muy interesante para los productores». Actualmente, hay todavía almacenadas entre un 25% y un 30% de las 126.000 toneladas producidas en Granada, por lo que todo lo que se venda en los próximos meses irá directamente a beneficios para los olivareros. Acto seguido, Del Pino afirma que «estos precios son los que deben mantenerse para ulteriores campañas, porque España exporta ya más aceite a EE UU y China que Italia, por la calidad de nuestro producto».

Hasta tres euros

Desde Asaja e Infaoliva se coincide en señalar que se llegará al enlace de la campaña 2014-2015 con una subida continuada de precios, que podría colocar el valor del virgen extra en los tres euros por kilogramo. «Esperamos tener unos meses de septiembre y octubre con esta misma tendencia y liquidar el stock existente con estos buenos precios, porque la calidad del aceite granadino está ya fuera de toda discusión», opina al respecto el responsable de Infaoliva.

La única cuestión que puede distorsionar finalmente la actual tendencia es el comportamiento de los consumidores, que si compran menos cantidad pueden forzar un parón en la escalada de precios. Pero es un supuesto que ni desde Asaja ni desde Infaoliva se contempla en estos momentos.

«La distribución ha subido con cuentagotas el coste del aceite de oliva, porque es consciente de que es un producto reclamo que puede ahuyentar a sus clientes si experimenta un aumento elevado y de un día para otro», opina Enrique Delgado.

Pero lo cierto es que hasta la fecha, los consumidores no han notado la subida en la cotización del kilo de aceite de oliva al productor. Por ello, las mejores variedades de esta grasa vegetal se encuentran en los lineales a precios prácticamente idénticos a los de meses pasados. Y lo más probable es que esta situación se mantenga hasta fin de año.