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NO seas iluso. Nada va a transformarse porque un nuevo hombre se siente hoy en el despacho oval. Seguirá habiendo injusticias, oprobios, colonización y guerras. Por muy poderoso que sea, el hombre que hoy toma posesión es el presidente de su país, no el presidente del mundo. Y, por tanto, defenderá los intereses de su país, no los del mundo. Ni mucho menos los de esas legiones piadosas que ven en él a un salvador. Desconfía de este mesianismo de opereta. Ni siquiera el presidente de Estados Unidos puede traer por sí mismo cambios a su época. Piensa en ti y en el enorme trabajo que te cuesta dejar de fumar, hacer ejercicio, adelgazar, no coger el coche. Siempre estás fallando. Siempre estás empezando. Si no consigues esa bagatela, ¿crees que un hombre va a lograr traer la justicia internacional?
Recela. Si Obama hace justicia a los palestinos, los israelíes pensarán que es injusto. Si beneficia el comercio con los países pobres, los ricos se sentirán traicionados. Si favorece a las minorías, las mayorías protestarán. No se puede gobernar a gusto de todos, porque la unanimidad no existe ni existirá nunca. Gobernar es el arte de hacer. Y toda acción, por más ponderable que sea, tiene pros y contras. No habrá nada maravilloso que haga Obama que no engendre algo odioso.
Hoy es el día en que comienza a romperse la ilusión de los visionarios de pacotilla. Los que buscan el cambio en el mundo en lugar de buscarlo en sí mismos. Los que están a favor de la paz pero no le hablan al vecino. Los que están en contra de la guerra pero, si les rayan el coche, organizan la de Dios. Hoy es el día de los que se dejan atiborrar por el banquete mediático, de quienes se alegran por lo ajeno e ignoran lo propio, de quienes viven en el inconsciente colectivo y desconocen su inconsciente personal. Hoy es el día de quienes han renunciado al éxtasis y buscan sucedáneos como los partidos de fútbol, las manifestaciones tumultuosas o la fe mesiánica en un hombre. El día de quienes son religiosos pese a declararse ateos. Hoy veremos la religión galopar por el mundo. Porque esta fe en Obama, este buenismo que genera su figura, no es sino religión. O algo más peligroso, porque oculta su nombre. Hoy es el día de los devotos subliminares.
Si quieres un cambio, comienza cambiando tú. Si quieres paz, comienza dándole la mano a tu enemigo. Si quieres amor, deja de señalar a tus pretendidos verdugos y entonces habrá más amor en el mundo. ¡Pero no lo eches todo sobre las espaldas de Obama! Si quieres limpieza económica, tasa tus bienes al precio justo y no intentes sacar la mayor tajada posible, porque entonces no eres diferente de los magnates que criticas. Si quieres calidad, comienza haciendo tu trabajo con calidad. Si quieres verdad, comienza siendo tú mismo veraz.
Hoy es el día de los que proyectan sobre otro la perfección que no tienen. Hoy es el día de los beatos 'new age', de quienes lo siembran todo de buenas intenciones mientras se comportan sesgadamente, de los que critican pero se enfurecen si son criticados, el día de los tuertos que creen verlo todo, el día de los mancos que toman a manos llenas.
No seas iluso. Transfórmate tú. Y si logras acercarte a una sola de tus metas, el mundo será más grande que todo lo que logre Obama.

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