NO te deseo un año feliz, sino que seas feliz más allá de los años. Te deseo que el tiempo no pueda contigo. Que no midas la felicidad por lustros, sino los lustros por la felicidad. Y también por el sufrimiento. Los que se proclaman siempre felices parecen estúpidos. Te deseo que no cumplas años felices, sino que los años te cumplan felizmente a ti. Que no te dominen, sino que tú los domines a ellos.
¡Que el 2009 sea para ti un año como todos! Porque no existen los años. No existe el tiempo, sino un eterno presente. Te deseo que tu presente sea pleno, se llame 2009 o 1800. Que seas una persona tan plena como puedas serlo, y que tu niñez, tu juventud y tu madurez se den simultáneamente.
Te deseo que te encuentres a ti mismo. Que la existencia no te parezca insustancial. Que sientas hasta en lo más nimio el latido de lo profundo. Que en cuanto te rodea aletee la magia, el misterio, la pasión. Te deseo que seas tú y no creas los mensajes manipuladores, los anuncios publicitarios, la propaganda gubernamental disfrazada de bondad, de desinterés, de solidaridad.
Te deseo que vayas más allá de las apariencias, que traspases los espejismos, que incumplas los preceptos, que venzas las opiniones, que subviertas los cánones, para hacer aquello que debas hacer, aquello que tu corazón te dice que es verdad, tu verdad, y no la verdad de los otros. Te deseo audacia y valor para llevarlo a cabo. Y resistencia.
Te deseo que te obedezcas a ti mismo, no a tus jefes. Que hagas las cosas no por miedo, no por deber, sino por convicción. Que tengas tus ritos, no los ritos que te imponen. Que tomes las uvas si eso te contenta, pero, mejor aún, que dejes sonar las campanadas sin hacer nada, porque sólo a quien no hace nada todo le es concedido.
Te deseo que hagas lo menos posible, que tengas la valentía del ocio, que no te avergüences de la pereza, que dejes claro que el trabajo no es tu valor supremo, sino tú mismo, sólo tú, y que si trabajas, es para poder ser más tú. Que sepan que el trabajo es una ínfima parte de ti. Que ningún jefe ni organismo puede comprarte entero ni exigirte que te entregues entero.
Te deseo tacto, prudencia y sabiduría para soslayar las trabas que te traerá el nuevo año, las mismas de los años pasados y de los años futuros, salvo que tú ahora eres más tú y, por tanto, la vida tendrá más aristas, y serás más feliz, pero también habrás de enfrentarte a más cosas. Ya no serás cebado en la casita de chocolate, donde te dan las cosas a cambio del silencio. Escaparás. Y más allá de las puertas de cacao, encontrarás el bosque. Te deseo que ames inmensamente ese bosque. Que ames su vida. Que no tapes ni tus ojos ni tus oídos ni tu boca. Que no desistas de nada.
Te deseo que no creas en la edad, aunque oficialmente 2009 traiga un año más a tu vida. Que sigas jugando. Que sigas gritando. Que sigas llorando. ¡No te ocultes! Si ríes, ríes. Si lloras, lloras. Porque eres así y así es como tienes que ser. Te deseo que todo eso ocurra en el 2009. En este año que son todos los años. Si ocurre ahora, es que ha ocurrido siempre. Y seguirá ocurriendo. ¡Gracias por ser así!