Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Opinión

PUERTA REAL

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
SEGURAMENTE el título de este artículo les parecerá tan obvio como insulso. Las palabras Granada y congreso suelen ir asociadas como Carnavales de Cádiz (perdón por la equiparación), o toros en Sevilla (con mis disculpas por el símil). Nos pasamos la vida midiendo distancias, instalados en el agravio comparativo, fijándonos en el vecino y lamentando que sus uvas sean pintas y las nuestras no acaben de brotar.

Pero nos satisface que Granada sea reconocida como ciudad de congresos en vez de estar su nombre asociado a eventos folclórico-festivos, los que reiteran el fervor de pasiones elementales hasta alcanzar el grado máximo de celebración de la nada. La alegría porque sí.

Un congreso científico, artístico o literario siempre es una novedad. Los ritos populares se reinterpretan hasta la hartura; las ideas bullen en todas partes del imperio mundo y llegan a nuestra ciudad en busca de un ámbito idóneo para ser expuestas. Por qué -sigamos el rastro de lo evidente-, una fundación internacional tan prestigiosa como Artecittá ha elegido a Granada, por segunda ocasión consecutiva, como sede del congreso sobre 'Sinestesia, ciencia y arte', es pregunta que apareja una respuesta contundete. A lo mejor es que trascendemos esa pacata pretensión de 'capital cultural de Andalucía'. Quizás alguna vez nos demos cuenta de que Granada, siempre en busca de su sitio en Andalucía, tiene desde hace mucho su lugar en el mundo.

El próximo mes de abril -aún queda tiempo, no será por no haberlo avisado-, los expertos más cualificados en el sugestivo, apasionante fenómeno de la sinestesia, volverán a reunirse en Granada para exponer sus avances en la investigación sobre dicho inusual territorio de la percepción y conocimiento humanos. Correlativamente, tendrán lugar actividades como la exposición científica sobre los sentidos en el Parque de las Ciencias, juegos y sonidos oculares en la Alhambra -dentro del proyecto pedagógico Paso del Zute-, conciertos, música y cinemática, talleres sobre interacción entre música y vídeo, composición e improvisación, y un extenso programa de actos paralelos que, por unos días, devolverán a la ciudad su ser latiente que nunca dejó el ánimo, aunque cueste tanto mantener la voluntad: somos vértice para la cultura de todas partes, crisol de ideas, bullir de emociones expresadas, o no somos nada. La Alhambra no es Granada, sino una germinación natural allá donde impera el espíritu de la tierra. Quien venga a la ciudad para ver un monumento, acabará contemplando piedras. Granada no es Sevilla con sus toros; ni es Cádiz con sus carnavales; ni Córdoba con su facultad de veterinaria; ni Jaén con sus olivares; ni Málaga con su... lo que tenga Málaga, que ahora mismo no caigo. Granada, desde fuera nos lo vienen demostrando, es una de esos extraños lugares que el mundo se otorgó a sí mismo para ser voz en la que expresarse. No es lo mismo decir 'haya paz' desde el Cuarto Real de Santo Domingo que desde los invernaderos de Huelva. Eso lo sabe casi todo el mundo, menos casi todos los granadinos. Lo saben en la Fundación Artecittá y lo saben los expertos internacionales en ciencia y arte. Nosotros, por si acaso el gobierno no atina con la solución de la crisis económica, deberíamos ir enterándonos. Porque lo nuestro no es una cuestión de economía, sino de autoestima.

Vocento
SarenetRSS