El amor, la amistad y la poesía han sido tu vida. Les has entregado mucho y ellos te han devuelto mucho. Porque la poesía ha sido la savia de la que te has nutrido. Y qué fuerte te has hecho. Te has convertido en león. ¿A mí que no me den otro tipo de poesía que la que tú has mamado! La poesía que se hace músculos, sangre, espíritu. La poesía que escribes. La que escriben tus amigos. Enrique Morón. Fernando de Villena. José Lupiáñez. Tus camaradas en la aventura literaria. Tus amigos en las madrugadas llenas de vértigo, poemas y risas.
El corazón y la experiencia te han coronado. Eres un rey. Ahí está el león, enfrentado a su enemigo, el voraz cangrejo interior. Y ahora se ha cumplido la primera parte de cuanto nos anunciaste. Te han intervenido y convaleces junto a tu ánima, esa mujer que ha sido a lo largo de tu vida como las diosas hindúes, con cientos de brazos: secretaria, amante, amiga, nómada... Y ahora es también tu energía. La sibila que te augura que triturarás la presa y volverás a reír con tus amigos mientras apoyado en la barra de una taberna satirizas cuanto te ha ocurrido. Eres Ricardo Corazón de León y ella es la dama por la que combates y a la que dedicarás tu triunfo. ¿Porque los caballeros nunca defraudan!
Ahora comprendo para qué sirve la poesía. Para hacernos más humanos, más íntegros, más sensibles y más valientes. La verdadera poesía, la que amamos, es un elixir que nos conduce a lo esencial. ¿Cuántas veces, hablando con la mujer que vela por ti, no me ha parecido estar ante una sabia zen! «Un día más que hemos ganado», me dice mirando al presente, paladeando la plenitud del presente, no pensando sino en el presente, y yo recuerdo las enseñanzas de los viejos pensadores orientales, de los sabios del alma, y comprendo que vuestro amor os ha llevado muy lejos. Y que vuestros abrazos han sido vuestro lugar de meditación. Y que las páginas de los libros han sido vuestro lugar de meditación. Y que habéis vivido en la selva -o en la vida-, y que en ella habéis encontrado un instrumento de iluminación.
Ambos sois bellos, pero ahora lo sois aún más. Vuestro comportamiento, vuestra actitud, vuestra alegría deslumbran como deslumbra la belleza. Qué gran ejemplo. Qué alto habéis puesto el listón. Sois un faro para quienes andamos perdidos. Dais luz. Y es maravilloso saber que existe esta luz.
Sólo los que han llegado lejos irradian cuando otros se apagan. Sólo los que se han alimentado de la verdadera poesía, convierten en fuerza el dolor. Vuestra lucha es una lucha cósmica. Se siente a miles de kilómetros. Los leones abren camino. Un camino que la selva no podrá cubrir. Un camino que queda para quienes anhelamos sentir vuestra vital, pánica, poética, serena osadía.





