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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Opinión

CARTAS
Rechazo al Plan de Mejora de la Consejería de Educación

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Sr. Director de IDEAL: Le ruego encarecidamente tenga a bien publicar esta carta en su diario, como representante del sindicato USTEA-Confederación Intersindical en la Junta de Personal Docente no universitario de Granada. En la edición de 28 de enero de IDEAL, aparece un artículo de Diego Molina Collado, responsable del profesorado no universitario de CC OO, donde hace una encendida defensa del Plan de Mejora que la Consejería de Educación va a poner en marcha con la connivencia de la UGT, CSI-CSIF, ANPE y CC OO. En dicho artículo, Diego Molina, lleva a cabo una identificación de aquella parte del profesorado que se opone a este Plan, con ciertas posturas ideológicas, no ya conservadoras, sino claramente nazis. Resulta evidente que se está refiriendo, sin mencionarlo, al sindicato APIA. Estoy seguro de que el Sr. Molina no ignora que organizaciones situadas ideológicamente a la izquierda de la suya (la propia USTEA-Confederación Intersindical, pero también CGT e incluso Izquierda Unida) también han mostrado un rechazo frontal a este Plan.

Las argumentaciones en contra de este Plan de mejora son numerosas, por ejemplo:

-Es un menosprecio al profesorado, responsabilizándolo ante la opinión pública de todo el proceso enseñanza/aprendizaje, olvidando la influencia que las familias, los medios del centro, el ambiente sociocultural y la administración tienen en el fracaso escolar. Dando la idea de que si no aumenta el nivel de nuestro alumnado sólo es culpa del profesor/a, que no trabaja lo suficiente.

-La administración se lava las manos. Hace desaparecer de un plumazo factores que influyen en la calidad educativa y en el rendimiento escolar, como también en el grado de satisfacción del alumnado, de las madres y padres y del profesorado, y de los que son responsables las autoridades educativas: equipamientos, situación y mantenimiento de los edificios, material didáctico y mobiliario, ratios, sustituciones, plantillas inestables, formación del profesorado, inversiones en la escuela pública, salud laboral y prevención, etc. Estos ni se valoran, ni se evalúan, ni se tocan.

-Se basa en el modelo de evaluación externa: hay unos expertos (que no están a pie de tajo) que te dicen lo que tú tienes que hacer para ser mejor enseñante y determinan qué es lo importante en el aula, en la relación con las familias y cómo tenemos que organizarnos; familias, alumnado y otro personal determina su grado de satisfacción con la labor del centro y del profesorado, mientras no hay ni un solo ítem que recoja la opinión del profesor/a (ni sobre la administración, ni sobre la organización del centro, ni sobre la inspección, ni sobre los expertos). ¿Quién evalúa a los evaluadores?¿Quién pone nota al director/a, al inspector/a, a la administración educativa? Nadie, están por encima del bien y del mal.

-Jerarquiza dando potestad a la dirección para determinar el profesorado cuya labor es considerada positiva, y por tanto, cobra, y quién no ha hecho lo suficiente. Discrimina al profesorado con problemas de salud justificados al unir la productividad al tiempo de baja médica.

-Introduce el concepto de productividad que ya ha demostrado su ineficacia (por ejemplo en el SAS) y que crea competencia y separación entre el profesorado de cada claustro (los que optan por el complemento, seguidos de cerca por la administración, y aquellos que no lo consideran oportuno, pero que su trabajo también va a ser fundamental para que se consiga el objetivo).

-No supone un verdadero reconocimiento de la labor docente y olvida que el sistema educativo andaluz funciona por el esfuerzo diario de miles de profesoras y profesores, a pesar de la administración y los vaivenes a los que la educación se está viendo inmersa en las últimas décadas.

-No es una verdadera subida de sueldo, ya que sólo es consolidable una parte y no lo es para todo el profesorado. Cada cuatro años hay que comenzar con objetivos mayores y no compensa la pérdida del poder adquisitivo de los últimos años.

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