Las argumentaciones en contra de este Plan de mejora son numerosas, por ejemplo:
-Es un menosprecio al profesorado, responsabilizándolo ante la opinión pública de todo el proceso enseñanza/aprendizaje, olvidando la influencia que las familias, los medios del centro, el ambiente sociocultural y la administración tienen en el fracaso escolar. Dando la idea de que si no aumenta el nivel de nuestro alumnado sólo es culpa del profesor/a, que no trabaja lo suficiente.
-La administración se lava las manos. Hace desaparecer de un plumazo factores que influyen en la calidad educativa y en el rendimiento escolar, como también en el grado de satisfacción del alumnado, de las madres y padres y del profesorado, y de los que son responsables las autoridades educativas: equipamientos, situación y mantenimiento de los edificios, material didáctico y mobiliario, ratios, sustituciones, plantillas inestables, formación del profesorado, inversiones en la escuela pública, salud laboral y prevención, etc. Estos ni se valoran, ni se evalúan, ni se tocan.
-Se basa en el modelo de evaluación externa: hay unos expertos (que no están a pie de tajo) que te dicen lo que tú tienes que hacer para ser mejor enseñante y determinan qué es lo importante en el aula, en la relación con las familias y cómo tenemos que organizarnos; familias, alumnado y otro personal determina su grado de satisfacción con la labor del centro y del profesorado, mientras no hay ni un solo ítem que recoja la opinión del profesor/a (ni sobre la administración, ni sobre la organización del centro, ni sobre la inspección, ni sobre los expertos). ¿Quién evalúa a los evaluadores?¿Quién pone nota al director/a, al inspector/a, a la administración educativa? Nadie, están por encima del bien y del mal.
-Jerarquiza dando potestad a la dirección para determinar el profesorado cuya labor es considerada positiva, y por tanto, cobra, y quién no ha hecho lo suficiente. Discrimina al profesorado con problemas de salud justificados al unir la productividad al tiempo de baja médica.
-Introduce el concepto de productividad que ya ha demostrado su ineficacia (por ejemplo en el SAS) y que crea competencia y separación entre el profesorado de cada claustro (los que optan por el complemento, seguidos de cerca por la administración, y aquellos que no lo consideran oportuno, pero que su trabajo también va a ser fundamental para que se consiga el objetivo).
-No supone un verdadero reconocimiento de la labor docente y olvida que el sistema educativo andaluz funciona por el esfuerzo diario de miles de profesoras y profesores, a pesar de la administración y los vaivenes a los que la educación se está viendo inmersa en las últimas décadas.
-No es una verdadera subida de sueldo, ya que sólo es consolidable una parte y no lo es para todo el profesorado. Cada cuatro años hay que comenzar con objetivos mayores y no compensa la pérdida del poder adquisitivo de los últimos años.





