Lunes, 24 de septiembre de 2007
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Noche en blanco
Millón y medio de personas robaron tiempo al sueño y desafiaron a la lluvia madrileña para disfrutar de una intensa madrugada cultural
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COLAS y paraguas fueron los protagonistas de la segunda 'Noche en blanco', una cita que amenaza con 'morir de éxito' y que robó el sueño al millón y medio de personas -según el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón- que ávidas de cultura y entretenimiento desafiaron a la lluvia y las aglomeraciones. Fueron los entregados actores de una madrugada cultural que, aún pasada por agua, superó la masiva asistencia del año anterior y convirtió la capital en un feliz hervidero.

Ni la lluvia, intermitente pero intensa, ni las constantes aglomeraciones, ni los incidentes aislados que se registraron, ni la falta de previsión en el transporte público mermaron el entusiasmo de los participantes que a pie, en bicicleta o atestados vagones de metro y escasos autobuses peregrinaron de punto en punto en busca de cultura y disfrute, y protestaron cuando se sintieron frustrados.

Eran casi 200 las citas establecidas, con una inabarcable oferta para todos los gustos, en las que se dio cabida al arte, la música, el teatro, la danza y las más diversas acciones. Pero de nuevo fueron enclaves clásicos, como el Museo del Prado, La Biblioteca Nacional, La Bolsa o el Teatro Real los que concentraron la atención de los ciudadanos. Todos se vieron rodeados por interminables colas desde el inicio de la velada y las demoras para acceder al interior fueron de varias horas en muchos casos. Unas colas que iban creciendo a medida que arreciaba la lluvia y que generaron las protestas de quienes no pudieron acceder o no quedaron satisfechos con lo que vieron dentro.

El Eje Prado-Recoletos, la calle de Alcalá, la Gran Vía y la Plaza de España se vieron invadidas por riadas de viandantes desde que se cortaron al tráfico. En la plaza de Colón y el parque del Retiro se dio el pistoletazo de salida. En la primera, con un multitudinario concierto de sirenas de la compañía Mécaniqie Vivante. En el estanque del parque con el concierto 'Tuba en el lago' a cargo de Tres y que dejó un tanto fría a la concurrencia. Muchos coincidieron en que el año anterior los fuegos artificiales entusiasmaron más que las propuestas conceptuales.

Unos cientos de metros más abajo, el palacio de Correos servía de pantalla de proyección de imágenes inspiradas en 'Luces de Bohemia', de Valle-Inclán; la Puerta de Alcalá quedaba envuelta en nubes gracias a la acción titulada 'Atmósfera', y el edificio España era un panel de luces de color para disfrute de una marea humana que no se arredró con la caída de las primera gotas.

Desalojos

La ciudad y el programa se habían dividido en varias zonas con la intención de evitar aglomeraciones, pero los más jóvenes lo tenían muy claro y concentraron su atención en la zona sur, en el antiguo matadero municipal de Legazpi, y en el centro, en el antiguo Cuartel del Conde Duque. Tan entusiasta fue la respuesta que el Ayuntamiento se vio obligado a cerrar el acceso primero y desalojar después el viejo matadero para evitar problemas. El aforo se había superado con creces y el agua, que había encharcado buena parte de las instalaciones, se erigió en la auténtica 'performer' de la velada. La solución fue drástica y la 'Noche blanca' acabó en el matadero con un fundido en negro por orden de la autoridad.

 
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