A sus 63 años y tras una vida muy intensa y ajetreada y una salud siempre precaria, el tejano Johnny Winter es toda una leyenda viva del rock y del blues. A pesar de lo ya bailado y de que habitualmente tiene que tocar sentado, el albino lo hace una media de veinte noches al mes durante todo el año, y las imágenes no engañan: en Internet se comprueba que sus largos y huesudos huesos mantienen todo el feeling del mejor blues, el que asombró al mismísimo Muddy Waters, y conservan la energía de sus años de rock star casi intacta. Su presencia en el festival Tabacoblues de Vegas de Genil (¿ojo! a las 23 horas, que no gusta de trasnochar) es un lujo para esta muestra que se encarrila definitivamente hacia el blues tras una historia de diez años de flamenco, rock, pop y variedades.
En el mismo programa interviene también el dinamitero Lee Rocker, The Travellin Brothers y Edu Big Hands. El sábado, en el recinto ferial de Purchil a las 21.30 horas.
-Con el tiempo fue cambiando el circuito del rock por el del blues. ¿Qué recuerda de aquellos años, mitad de los setenta, de rock star?
-Fueron tiempos muy excitantes y alocados, demasiados excesos, tocando con Jimi Hendrix ¿alguien puede imaginarnos?, con Allman Brothers en Woodstock he hecho muchas cosas; en demasiados momentos, mi vida ha sido muy intensa, y aún hoy lo sigue siendo, pero ahora, como tu bien dices, es sólo blues; esa es mi vitamina.
-Usted es de las pocos personas que ha podido frecuentar a sus maestros, ¿cómo fue su relación con M. Waters?
-Tocar con Muddy fue uno de los éxitos de mi carrera, tuve la suerte de no solo tocar con él, sino, además ,producir muchos de sus discos que ganaron Grammy's. Muddy fue un gran profesional y un caballero siempre, con él he compartido lo mejor de la música, y creo que él conmigo también creció musicalmente. Adoro el estilo de Muddy, su forma de grabar era primitiva, auténtica, el sabía coger una canción y darle la vuelta. La música le debe muchísimo a la herencia de Waters.
Orgulloso de sus versiones
-Siempre han elogiado sus versiones. Hasta los propios autores han dicho que usted es capaz de mejora el original, ¿qué ha sentido cuando se lo han dicho?
-Para mí es un orgullo el hecho de que un músico te diga eso sobre una de sus creaciones. Me lo dijo Keith Richard, que me prefiere a mi tocando 'Jumpin Jack flash' (risas), y he oído decir que Bob Dylan ya no toca 'Highway 61' porque dice que esa canción ahora me pertenece a mí. Tiene gracia (risas), porque mi vida aparece siempre ligada a alguna de ellas ¿desde hace casi cincuenta años!
-El blues es de los pocos estilos musicales en los que se valora la experiencia. ¿Qué me dice de los jóvenes? ¿llega savia nueva al blues?
-Creo que el blues está sano y estará con nosotros y los nuestros para siempre. Ya se ha establecido como un genero de música viable y con aceptación de público nuevo. Muchos artistas jóvenes se acercan a los viejos discos de blues para encontrar esa chispa que les haga componer una buena canción, creo que el Blues, póngalo con mayúsculas, es la madre de todas las músicas, así que mientras existan las canciones, las bandas o los guitarristas existirá el blues .. ¿Jodeeeeeeer, cómo me encanta el blues! (risas)
-Alguno de ellos, como Corey Harris, reclama un regreso a las raíces más arcaicas. ¿Qué opina usted?
-Hay que conocer bien el pasado para poder escribir el futuro, el blues no se puede tocar de un día para otro.
-Todos los guitarristas que conozco se preguntan por qué utiliza las Lazer, una guitarritas casi de usar y tirar .
-Toco una Lazer porque tiene el sonido de una Stratocaster y el cuello de una Gibson. Tiene el perfecto tamaño y peso para mí y el espacio que tiene entre las cuerdas la hacen una guitarra perfecta para puntear; no es una excentricidad, aunque algunos piensen que sí; la Lazer es mi herramienta perfecta, como un pintor con su pincel favorito, no podría tocar sin esa guitarra.
Sonido National
-¿En acústico, sigue también con las National?
-Sí, sigo tocando mi National y siempre me aseguro de poner al menos una canción acústica en todos mis discos, ahí de nuevo vuelvo a las raíces, ese sonido es la esencia, el perfume, un vino para los paladares más refinados, ese es el sonido National, impuro y auténtico.
-¿En el blues, qué prefiere, técnica y virtuosismo o pasión con menos notas?
-Hace falta poder hacer ambas cosas (risas), un poco de sentimiento y otro rato de velocidad, pregúntale al público que venga a verme, seguro que ellos también lo prefieren así.
-Es usted uno de los artistas con más discos en directo, tanto oficiales como piratas, y estos meses no baja de las 15 actuaciones al mes. ¿Necesita como Dylan el contacto continuo con el público?
-Sí, me encanta tocar en directo. Honestamente creo que sueno mejor que nunca, y lo mejor es que mi banda es una apisonadora y, por cierto . ¿pienso seguir así hasta el día que muera!