Los tiempos cambian. La cadena de comida rápida Burger King ha decidido subirse al carro de la comida sana empezando por los niños, un sector muy vulnerable al que las cadenas de 'fast food' americanas han 'atacado' siempre en sus campañas de publicidad y marketing para hacerlos adictos desde su más tierna edad.
La tregua para los más pequeños empezará por no anunciar en su entorno las comidas grasientas que deleitan sin remedio los adultos ya cautivos, sino menús para niños que no superan las 560 calorías, de las que no más del 10% procederán de azúcares añadidos y menos del 30% de la grasa.
Manzanas tratadas
Para eso les cortarán tiras de manzana en forma de patatas fritas que servirán en los mismos contenedores de cartón, pero que en vez de tener los 230 gramos de calorías y 13 de grasa que contienen las patatas contendrán sólo 35 calorías.
Como no todo es perfecto, las nuevas tiras de manzana habrán sido previamente tratadas para aguantar el traslado y almacenamiento de los productos, habitualmente preparados en una central.
En el caso de las manzanas se quiere evitar la oxidación que vuelve la pulpa de color oscuro, lo que se hará con la ayuda de un ambiente estéril a la hora de lavarlas y cortarlas, además de añadir limón.
El menú infantil también tendrá pollo hervido, en lugar de frito, lo que ahorrará 30 calorías y 4 gramos de grasa por cada plato.
Las buenas intenciones se materializarán el próximo verano. «No es fácil suplir a la vez las necesidades de 7.000 recintos», explicó John Chidsey, jefe ejecutivo de la cadena.
Entre tanto, la empresa de Miami ya sirve hamburguesas vegetales.