Miércoles, 12 de septiembre de 2007
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Hoteles en liquidación
El histórico Watergate desata otro alboroto al vender sus enseres, mientras el Villa Magna de Madrid dona los suyos a ONG's
Hoteles  en liquidación
SALDOS. Un letrero a la entrada del establecimiento Watergate de Washington anuncia la venta popular. / AFP
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OTRA vez, escándalo Watergate. El hotel donde comenzó a cambiar la historia de Estados Unidos vende las teteras de sus cocinas a seis euros, los televisores a 65, los minibares a veinte y a 500 los armarios, ordinarios y feos, de las habitaciones. Y los que acaban de comprar casa en Washington ahogan en su 'garganta profunda' un grito de entusiasmo porque, entre los 20.000 objetos que el establecimiento liquida, algo encontrarán para tener con qué amueblar sin gastar de más.

En España la hipoteca está por las nubes, pero esta vez habrían salido ganando. Porque hoy y sólo hoy, otro hotel, el Villa Magna de Madrid, en un acto magnánimo, que por algo es un establecimiento de lujo, regalará 250 camas, 600 sillas y mesas, 300 cajas de toallas, albornoces y ropa de cama a varias ONG. Es de esperar, y de ello se encargará la Fundación Valora, que los artículos menaje-hogar lleguen a manos de los damnificados por el terremoto que ha asolado parte de Perú.

Y no porque tengan capricho de recibir -más quisieran que la mala suerte no se hubiera encaprichado con ellos-, sino porque viven desde agosto obligados a prescindir de cosas imprescindibles. Seguirían sin cálidos albornoces cien por cien algodón. Pobres, pero tan felices y hospitalarios.

El Watergate liquida, pero no cierra. Sólo pretende pasar a otra historia porque en la que ha estado estancado 35 años no da más de sí, y dar un lavado de cara a sus instalaciones. Era ya un lugar venido a menos: cuadros impersonales, moquetas con olor a desinfectante, sillones de cuero pelados por el desgaste, paredes decadentes... Dentro de unos meses, será un cinco estrellas de los de 2.000 dólares por alojarse en la 'suite' presidencial.

Es un decir; aunque hoy se liquida a precio de saldo, el Watergate le salió en su día caro al presidente Richard Nixon, pero él nunca durmió en ninguna de sus habitaciones, que se sepa. Sí ocuparon la 214 y la 314 los ladrones que asaltaron las oficinas del Partido Demócrata en 1972. Sin complejos, como Ronald Reagan, que celebró en ese hotel su 70º cumpleaños. Como Andy Warhol y John Wayne, que alojaron sus excentricidades el uno y sus sombreros de ala ancha el otro en el Watergate siempre que pudieron.

Como en éste, durará meses la reforma integral del Villa Magna de Madrid. También su nombre ha sonado fuerte en más de una ocasión. Como el día en que los Beatles lo escogieron para dar una rueda de prensa a su llegada a España. Una multitud se agolpó para verles. Ellos no regaron mesillas, sino cuatro bonitas sonrisas.

 
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