El despacho del alcalde de Alhendín bien pudiera pasar por el de un notario: tresillo de piel, muebles de madera noble, tres de las cuatro paredes acristaladas y una columna trenzada de hierba en una esquina. Lo construyó hace pocos años el antiguo regidor, José Guerrero (PP), imputado por varios delitos en el 'caso Marchelo'.
La saga Guerrero, una familia con numerosos negocios y a la que medio pueblo era (es) capaz de defender por encima de todas las cosas, ha gobernado Alhendín durante la última década. La investigación judicial no pasa por alto su influencia en todo lo que se movía en el municipio. En marzo, tras la detención del ex concejal de Urbanismo, Manuel Fernández, 400 vecinos salieron a la calle para apoyar a Pepe 'Rubichi', a pesar de la que estaba cayendo.
Pero las elecciones del 27 de mayo dieron la victoria al candidato socialista, Miguel Ángel Gamarra, que le sacó 134 votos de ventaja a su rival 'popular, sobrino del ex alcalde.
-«No han digerido la derrota. La sombra del antiguo concejal (de Urbanismo) y del ex alcalde están muy presentes. El lunes estuvieron en el pleno, lo dirigen todo», se refiere Gamarra a la sesión en la que el Ayuntamiento aprobó personarse como acusación en el 'caso Marchelo'.
Miguel Ángel Gamarra ha recibido a IDEAL en su despacho, el de la columna y los muebles de lujo. «No lo he decorado yo», se excusa. Antes de empezar la entrevista matiza: «Todo lo que voy a decir ahora es presunto, todo presunto». Lo que cuenta el nuevo alcalde no es ninguna broma.
Si en Marbella no había dinero ni para pagar el papel higiénico, el panorama que se ha encontrado Gamarra en Alhendín es desolador: un Ayuntamiento ahogado por las deudas -debe más de cinco millones de euros-, judicializado y sin poder mover ni un ladrillo:
-«Con el PP, el coche de la Policía Local estuvo varios meses sin el seguro obligatorio. Lo veías parado en la plaza y los agentes te decían que no podían hacer una persecución porque no tenían seguro».
Sin tregua
Tres meses dice Gamarra que le han bastado para comprobar hasta dónde llegaban los dislates en el Ayuntamiento:
-«Se ha pensado más en algunos promotores que en el interés general. Los empresarios decían primero lo que querían y después se amoldaban los papeles. Cuando llegué dije que a partir de ahora se iba a cumplir con la legalidad y se iba a gobernar para el interés público. Me dijeron 'hombre, claro, claro'. Pero es que yo no tenía tan claro que antes se estuviera haciendo así».
En Alhendín no ha habido «tregua de los cien días» -el periodo de paz que se le concede a todo alcalde después de unas elecciones-, «en realidad no nos han dado ni un solo día de cortesía», explica el regidor novel. «Van a intentar a toda costa echarnos. Lo achacan todo a una conspiración, en la que ellos son los buenos y todos los demás somos los malos».
Miguel Ángel Gamarra no se encontró sobre su mesa una lista de tarea pendientes, ni hubo traspaso de poderes: «Ni siquiera hablaron conmigo para organizar las fiestas del pueblo, que estaban al caer». Gamarra no se encontró nada sobre la mesa, ni tampoco en las estanterías:
-«Aquí no hemos tenido que contratar servicio de limpieza hasta que han pasado tres meses -ironiza-. No quedó ni un papel, se lo llevaron todo. Los discos duros de los ordenadores estaban borrados. No han dejado los proyectos... nada. Las cosas no solían pasar por el registro», denuncia el nuevo alcalde.
Un sueldo discreto
Miguel Ángel Gamarra se ha colocado uno de los sueldos más discretos de la provincia -28.000 euros-. Sus ingresos son inferiores a los de su concejal de Urbanismo, que sigue ganando lo mismo que en su anterior puesto de trabajo. En cualquier caso, ser concejal de Urbanismo en Alhendín después de lo que ha caído no es ningún chollo. El equipo socialista sabe que tendrá que ocuparse más en deshacer entuertos que en poner en marcha nuevos proyectos. Por lo pronto, las cuentas están tiritando y hay un centenar de licencias atascadas en el Ministerio de Defensa por una vieja normativa que protege la servidumbre aérea de la base aérea de Armilla. Así de extraño. Los veinte bloques que se construyen a las afueras del pueblo -en línea recta con la pista de aterrizaje- hicieron saltar las alarmas.
-«El anterior gobierno municipal no se preocupó de la servidumbre aérea. Cuando ya estalló todo empezaron a mandar las cartas a Fomento, que a su vez las remitieron a Defensa... Y así tenemos un centenar de licencias paralizadas».
Un parque de 2 millones
Desde el despacho del alcalde se accede a una luminosa terraza. Al fondo, las grúas aderezan el paisaje y delatan la expansión del ladrillo en un pueblo que se ha movido en los 5.000 habitantes.
Desde la terraza se ve el 'parque'. Se nombra así y todo el mundo lo conoce porque es el mismo parque que aparece en las escuchas telefónicas al ex concejal de Urbanismo. Gamarra explica a IDEAL la rocambolesca historia:
-«Este parque lo tenía que construir una empresa -de los mismos socios del polígono Marchalhendín- como media de compensación». Algo así como un 'regalo' al Ayuntamiento.
Pues, al final, el famoso parque costó -se supone- dos millones de euros, más de 330 millones de pesetas. Es parte de la deuda heredada. Además, cualquier profano que vea el espacio verde en cuestión diría que no ha costado más de 100.000 euros. Y, eso tirando por lo alto.
El 'informe Carvajal' no vio nada de esto, se refiere Gamarra con sorna a la investigación encargada por el PP a su ex diputado provincial Antonio Carvajal antes de que estallara el 'caso Marchelo':
-«El 'informe Carvajal' prácticamente concluía que yo era el responsable de todo, el culpable de lo que ha ocurrido en el pueblo en los últimos años», ironiza.
Miguel Ángel Gamarra ni descarta ni aventura si detrás de las supuestas irregularidades de Alhendín saldrán más dirigentes del PP. Más atrevido fue hace unos días el secretario de Organización del PSOE de Granada, Juan Manuel Fernández, cuando aseguró que el presidente provincial de los populares, Sebastián Pérez, además de estar «preocupado» parece que está «ocupado» por lo que pueda dar de sí el 'caso Marchelo'.
Conmigo o contra mí
En los últimos años algunos empresarios tuvieron trato preferente por parte del Ayuntamiento de Alhendín:
-«Se les prestaban locales públicos sin que pagaran nada».
Pero no todos disfrutaban de esos privilegios. Aquellos que se «enfrentaban» a Guerrero o al ex concejal de Urbanismo pagaban las consecuencias:
-«Hemos visto como hay empresas del pueblo que, de facturar habitualmente al Ayuntamiento, algunas cantidades importantes, pasaron a facturar 'cero'».
Gamarra ha heredado una bomba de relojería. Porque la división en el pueblo existe, entre buenos y malos, y aún hay muchos que defienden a muerte a Pepe 'Rubichi':
-«He recibido ciertos anónimos que dicen cosas como que ahora van a ir a por mí, pero no me alteran».
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