En Albuñol hay dos grupos de vecinos. Los que luchan de forma incondicional en contra del traslado del cura y los que, por el contrario, esperan la llegada del nuevo párroco sin entender la actitud de gran parte de sus vecinos. La tensión se palpó ayer antes y después de la misa de difuntos oficiada en la localidad. Algunos vecinos increparon a varios miembros de la plataforma contraria al traslado del cura, Gabriel Castillo, a los que acusaron de estar «dando espectáculo», así como a los medios que estaban frente a la iglesia albuñolense.