Miércoles, 22 de agosto de 2007
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Lorca a su 'verdugo': «¿Cree usted que me pasará algo?»
Los investigadores Agustín Penón y Eduardo Molina Fajardo recogieron la versión de Ramón Ruiz Alonso
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Gerald Brenan y Claude Couffon, primeros investigadores del crimen lorquiano, culparon a Ramón Ruiz Alonso de la detención de Federico García Lorca. No lograron entrevistarse con el que había sido diputado por la CEDA, pero sí lo hicieron el escritor Agustín Penón y el periodista Eduardo Molina Fajardo, a quienes ofreció la misma versión: recibía órdenes del comandante Valdés, el responsable militar en Granada. Los escasos testimonios de Ruiz Alonso fueron muy difíciles de conseguir.

Penón fue el primer investigador que habló con este personaje, quien culpó de la muerte del poeta al teniente coronel Velasco de la Guardia Civil. La paradoja macabra, según cuenta Penón, es que en las estanterías de Ramón Ruiz Alonso relucía el lomo dorado de las obras completas de Federico García Lorca. La entrevista con Ramón Ruiz Alonso revela que García Lorca fue detenido en casa de la familia Rosales, falangistas amigos de los García Lorca, «con el consentimiento de Miguel Rosales», según Ruiz Alonso.

El encuentro de Agustín Penón con Ruiz Alonso (que luego se recogió en un libro póstumo titulado 'Miedo, olvido y fantasía') tuvo lugar en Madrid, gracias a un pintor granadino llamado Álvaro, quien debía visitar a su impresor. Agustín le acompañó en aquella visita a Gráficas Volutas, en el número seis de la calle Muñoz Torrero. Era la empresa del miembro de la CEDA. Aquel hombre cincuentón y grueso se presentó ante Penón en su despacho, en cuyas estanterías le sorprendió la presencia de las 'Obras completas' de García Lorca.

Corría el 15 de agosto de 1955, Penón fue la primera persona que se atrevió a preguntarle al 'verdugo' por el caso García Lorca. Ruiz Alonso le contó que el teniente coronel Velasco de la Guardia Civil le leyó la orden de detención del poeta granadino, entonces refugiado en la casa de los Rosales. «A mí me era muy violento sacar a un detenido de la casa de un jefe de Falange», comentó Ruiz Alonso a Penon. Por eso, según le relató en aquel encuentro, decidió hablar con Rosales. «Sí, es posible que fuera con Miguel».

«Miguel me pidió que lo esperara en el cuartel de San Jerónimo, mientras él iba a su casa para hablar de la situación con Federico y la familia. Rosales me llamó media hora después al cuartel y me pidió que fuera, que Federico ya estaba informado».

Ruiz Alonso describió a Penon su versión de la detención: «Me presentaron a Federico, quien me estrechó la mano efusivamente. Estaba un poco nervioso y me preguntó: '¿Cree usted que me sucederá algo?'. Y yo le contesté: 'He sido elegido especialmente para ser responsable de que llegue ileso al Gobierno y allí se quedará con Rosales, su mejor amigo. No necesita más garantías'. Entonces le pedí a Miguel que me acompañara al Gobierno».

Cinco años detrás

Cinco años estuvo el periodista y entonces director del granadino diario 'Patria' Eduardo Molina Fajardo, desde el 15 de junio de 1970 al 29 de marzo de 1975, para conseguir una entrevista con Ruiz Alonso.

El ex diputado de la CEDA le puso como condición el envío de un cuestionario sobre el tema, «y yo le contestaré todo lo que sepa sobre sus preguntas». Pero retrasó la respuesta y Molina Fajardo insistió nuevamente. La tardanza se debió a la muerte de Luis García-Alix, jefe de la CEDA e implicado en el crimen de García Lorca. Por esa razón, Ruiz Alonso quiso matizar y repensar sus respuestas.

En una de las muchas llamadas del periodista a este testigo de excepción se produjo una gran revelación: Ruiz Alonso le contó que había escrito un libro, titulado 'Así se escribe la historia', que debía publicarse en el extranjero, no sabía si en vida o «cuando Dios me haya llevado».

Hasta el día de hoy nada se sabe sobre ese testimonio escrito de Ruiz Alonso, aunque algunos de los investigadores, muy pocos, aseguran que ese libro existe y contiene la confesión póstuma del hombre que detuvo a García Lorca.

Tras varias conversaciones telefónicas más, la entrevista (que Molina Fajardo recogió en el libro póstumo 'Los últimos días de García Lorca') se celebró en Madrid, en el domicilio de Ruiz Alonso en la calle Maestro Chapí, 7. Le pidió que dejara la grabadora, «pues le molestaban esos aparatos».

-«¿Quién denunció a Federico García Lorca?, preguntó el periodista. «Queipo de Llano llamó al comandante Valdés desde Sevilla, dando el domicilio donde estaba Federico García Lorca, pero sin saber que era la casa de los falangistas Rosales», contestó Ruiz Alonso.

-«¿Cómo fue que usted realizó la detención?», dijo Eduardo Molina Fajardo. «Valdés me dio la orden de conducirlo desde ese domicilio al Gobierno Civil, respondiendo del buen resultado del servicio con mi vida, lo que hice con la mayor discreción», respondió el diputado de la CEDA, quien 'cumplió su misión'.

 
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