Sábado, 11 de agosto de 2007
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Lágrimas fugaces
La fase de Luna nueva será idónea para observar la lluvia de meteoros prevista para la madrugada del domingo al lunes
Lágrimas fugaces
Dos jóvenes observan el cielo en una noche de lluvia de estrellas. / AP
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DATOS DE INTERÉS

DATOS DE INTERÉS
F Cuándo: En la madrugada del 12 al 13 de agosto.

F Hacia dónde mirar: Salen de la constelación de Perseo al noreste, si bien lo ideal es mirar un poco al sur.

F Dónde observarlas: En un sitio oscuro, alejado de la contaminación lumínica (Llano de la Perdiz, Sierra Nevada, Sierra de la Sagra...).

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CUENTA la leyenda que hubo un hombre llamado Lorenzo, a la que luego hicieron santo, que fue martirizado siendo colocado en una parrilla. Una vez en el suplicio, sonriendo, pidió que le dieran la vuelta, incluso para ser quemado por los dos lados. Dice también la leyenda que, en ese momento, lloró de alegría al saber que pronto estaría con Dios. El cielo de verano conmemora todos los años esta celebración dejando caer las lágrimas de San Lorenzo. En la madrugada de mañana a pasado (del 12 al 13 de agosto) no olvides tumbarte boca arriba en un paraje sin contaminación lumínica y esperar a ver las lágrimas del santo en forma de lluvia de estrellas o más exactamente de meteoros.

Evidentemente hay una razón física que desbanca a la leyenda. Según José Luis Ortiz, científico titular del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) «los meteoros son restos que se liberan de la superficie de un cometa. Partículas de hielo que se evaporan, quedando expuesta una mota de polvo que se mueve en una órbita distinta del entorno del cometa. Al entrar en contacto con la atmósfera terrestre brilla, dejando una estela, que es lo que nosotros percibimos cuando miramos al cielo». Las lluvias de meteoros se producen cuando las órbitas del cometa y de la tierra se encuentran próximas en un punto, aunque estén en distinto plano. «Este fenómeno sucede sólo en los cometas que sean suficientemente activos, es decir, que tengan una cierta cantidad de hielo», aclara Ortiz.

Vienen de Perseo

Las lluvias de meteoros reciben el nombre de la constelación de donde parecen surgir. En el caso de las lágrimas de San Lorenzo son Perseidas procedentes de la constelación de Perseo (de ahí su nombre). Esa constelación se puede encontrar mirando hacia el Noreste, si bien José Luis Ortiz precisa que es mejor mirar un poco hacia el sur, «ya que tardan un poco en hacerse ver, a pesar de la velocidad a la que se mueven, que es de 40 kilómetros por segundo, o lo que es lo mismo a 144.000 kilómetros por hora». Es importante, no obstante, hacer una pequeña distinción. Las lágrimas de San Lorenzo son una lluvia de meteoros, no de meteoritos, como muchas veces se les llama erróneamente. Un meteorito es un cuerpo que ha caído en la Tierra, tocando el suelo. Y un meteoro es el cuerpo que se desintegra al entrar en contacto con la atmósfera (debido a la velocidad y al rozamiento con el aire la partícula queda incandescente dejando la estela), sin riesgo de impacto. «Es imposible que los meteoros que vemos en la lluvia de estrellas toquen tierra: el material que se desprende es tan frágil y volátil que se desintegra por completo. De hecho lo hacen a grandes alturas, entre 40 y 70 kilómetros».

Muchas han sido las veces que hemos preparado todo lo necesario para no tener que levantarnos y poder observar el cielo durante horas; muchas también habrán sido las decepciones al esperar ver decenas de estrellas fugaces y apenas ver alguna. «No hay una cifra establecida, pero cuando exceden de los diez o veinte meteoros por hora ya se considera lluvia, aunque no hay un umbral determinado. Para este año no hay prevista una intensidad especial, aunque realmente no se sabe hasta el último momento».

Existen dos componentes claves en este fenómeno, por un lado, la situación normal de coincidencias de órbitas y, por otro, que el cometa haya pasado más cerca del perihelio (cercanía al sol), quedando expuesto un filamento más denso de partículas, lo que hace que la lluvia sea más intensa, como sucedió hace ya 17 años cuando se pudo observar una lluvia de estrellas espectacular.

Para la próxima noche de San Lorenzo, la luna se encuentra en fase nueva, es decir, el cielo estará más oscuro, una condición óptima para disfrutar del fenómeno.

Como curiosidad, José Luis Ortiz añade que «las lluvias de partículas que afectan a la Tierra también afectan a la Luna, pero en este caso, como en la Luna no hay atmósfera, no se producen meteoros, sino destellos brevísimos en el momento en que las partículas golpean la superficie. Así, si uno estuviera en la Luna cerca del lugar del impacto vería un destello enorme, como el de un inmenso 'flash'. Estos destellos los podemos captar con telescopios potentes mirando a la parte oscura del satélite, cosa que no se sabía hasta que mi grupo de investigación lo planteó y lo demostró», explica Ortiz. Además, en 2005 el científico y su equipo detectó por primera vez, 10 impactos de Perseidas. Este año no será posible porque la Luna está en fase nueva. «Esta técnica la está usando la NASA ahora para estudiar el peligro de las bases lunares, ya que el centro americano de investigación planea volver a la Luna sobre 2020».

 
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