LOS desmanes económicos de Ángel María Villar en su dilatada gestión al frente de la Federación Española de Fútbol -va a convertirse en vitalicio y a su vez en efímero el paso de Pablo Porta- ni son ni serán juzgados nunca por la UEFA y la FIFA, tampoco por los medios de comunicación y mucho menos por un presidente de un club de la liga profesional, la LFP, como es el caso de Carlos Marsá, mecenas del Granada 74, que lo es a todos los efectos, como así reconoció su ingreso en la Segunda División A o Liga BBVA el Consejo Superior de Deportes y la propia LFP.
Extraño resulta que el presidente de la UEFA, Michel Platini, cuyo vínculo con el fútbol español reside en aquel churro que coló entre las piernas a Arconada y que nos privó del título continental de selecciones, además de reducir la clasificación directa de los equipos españoles a la 'Champions' -su país, Francia, está por debajo en el ránking-, interfiera en la competición doméstica. Ni le va ni le viene, como a Joseph Blatter, que aún le pilla más lejos al dirigente de la FIFA el tinglado que han montado los federativos con Marsá, su alcalde y concejal deportivo. ¿Qué les habrá contado Villar? Seguro que poquito sobre las sociedades anónimas y el libre mercado de la NBA y mucho de la crisis que puede sufrir en el futuro el cortijo que regentan. Demasiada bonanza histórica.
Y todo por un 15% de 'ná'. ¿Qué es eso comparado con las dietas, viajes, kilómetros, ceremonias, facturas, teléfono, ágapes, manutención, insignias, medallas, ingresos por licencias, cuotas, mutuas, inscripciones, multas, sanciones, quinielas, televisión, publicidad y mil y una fórmulas más de vivir del negocio del balón redondo. Pero Villar y sus chicos, en lugar de aplaudir a un hasta ayer modesto y ambicioso Marsá que invierte todo lo que posee en sus lujos, se propone fastidiar al máximo representante granadino en el balompié nacional, un Granada 74 al que podrá privar de los árbitros, de rivales de Primera o Segunda en amistosos, de la Copa del Rey... pero al que no va a meter el miedo en el cuerpo por un 15% de 'ná'. Este 'villar' a tres bandas Federación-UEFA-FIFA no va a superar la carambola que Marsá le ha endosado al alcalde, a su concejal de Deportes y a José Julián Romero con Motril y aquella compra de acciones a Quique Pina, que no plaza, cuyo traslado de domicilio y cambio de nombre contempla la ley sin que la Federación adquiera el pellizco del 15%.
Tal pulcritud y deportividad de Villar, Platini y Blatter no es por defender a Sanz y su trinchera de 'filipinosnautas' -que conste en acta rojiblanca- sino por un 15% de 'ná'. Total, que es eso comparado con la inmensidad del océano o el universo, o con las dietas, pachangas, kilómetros... también infinitos. 'Fair play, please'.