Los vecinos de los números 87 y 89 de calle Elvira se conocen por su nombre porque llevan viviendo en esas casas cuarenta años. Además, tienen como vecinos al emblemático Bar Eshavira y su sala de conciertos y el Sex-Shop de Patxi. Todos ellos, las ocho familias y los dos empresarios, deben abandonar sus casas y locales antes de que finalice el mes de agosto, después de que el Ayuntamiento declarara la ruina legal urbanística de la manzana en la que viven y trabajan. Este tipo de 'ruina', según apunta el propietario del inmueble, no les da derecho a indemnización ni a realojo una vez que se reconstruya el edificio. Supone, por tanto, que las ocho familias se quedan en la calle.
Engañados
La notificación de la Gerencia de Urbanismo les ha llegado hace sólo unos días a los vecinos. «Hace ya unos meses que el propietario estaba intentando que lo declararan en ruina, pero fuimos a preguntar a Urbanismo y los técnicos nos dijeron que no nos preocupáramos», afirmaba ayer una de las vecinas del inmueble, que prefirió que su nombre no apareciera publicado. «Sin embargo, he ido con la notificación a la asesoría jurídica de Urbanismo, y ahora me dicen que en treinta o cuarenta días tengo que dejar mi casa», afirma la señora.
«A mi no me ha engañado el dueño de la casa, a mi me ha engañado Urbanismo», apunta la señora, mostrando su casa, totalmente reformada y en la que no se ven síntomas de la ruina declarada. Como ella, otras siete familias más tendrán que pensar en buscar un nuevo domicilio, una tarea para la que no contarán con indemnización y que en muchos casos tendrán que afrontar con pensiones muy bajas.
«La casa tiene 250 años y ha llegado a la ruina económica», explicaba ayer el propietario, Horacio Escribano. Esta declaración de ruina legal urbanística se otorga cuando el coste de la reparación supone más de la mitad del valor del inmueble. En estos supuestos, el dueño puede incluso demoler el edificio, que según el propietario sólo tiene catalogación medioambiental. En esta zona tienen previsto construir una corrala con apartamentos, respetando las limitaciones urbanísticas de la vía. La manzana en la que viven estos vecinos, frente a la conocida como Casa de los Inquisidores, fue en su día una casa-cuna, donde religiosas cuidaban a niños abandonados. Precisamente en lo que fue una capilla es donde se ha instalado el sex-shop, en el que se conserva la estructura del techo. Por su parte, el Bar Eshavira, también conserva el ancho de los muros y columnas antiguas. Ambos locales se han sometido a varias restauraciones y tampoco se aprecian los signos de ruina, al menos a simple vista.
De momento, ni los vecinos ni los negocios han recibido los recibos correspondientes al alquiler de este mes. Residentes y empresarios han comenzado ya a buscar soluciones y tienen previsto reunirse mañana sábado para afrontar las posibilidades que aún tienen. En la notificación de ruinas que les remitió la Gerencia de Urbanismo se les informa que contra la declaración de ruina y lo que ellos conlleva pueden interponer recurso de reposición en el plazo de un mes o un recurso contencioso administrativo en los juzgados.
Emblemáticos
Además del problema al que se enfrentan los vecinos, de edades elevadas y pocos recursos, esta declaración supondría también el cierre del emblemático Bar Eshavira, que regenta desde hace veinte años Juan Santo. El propietario del inmueble señaló que su intención es que el negocio pueda volver a su ubicación cuando concluyan las obras, aunque «es más una intención que una promesa». Por su parte, el gerente del negocio considera injusta la demolición del local, puesto que ha invertido grandes cantidades de dinero en estos años y se encuentra en perfectas condiciones, sin asomo de la 'ruina'.
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